Mera coincidencia que sus pasos le arrastraran justo aquel preciso instante. Coincidencia que él había empujado con sus propias decisiones. Era el deseo constante de volver a encontrarse con él, de escuchar una explicación que nunca había sido pronunciada. Sabía exactamente qué era lo que había sucedido, sin embargo, todo en él seguía atrayéndolo hacia el mismo sitio. Hacia la misma persona. La melodía resonó, distante, pero no lo suficiente entre aquellos salones del conservatorio. Tenía su práctica y ya tarde llegaba cuando el sonido le distrajo, le atrajo, fue un recordatorio de que sólo una persona tenía aquel estilo. Se movió más rápido de lo que quería admitir, se movió entre los salones buscando a aquel sin tener nada en mente. ¿Qué diría? ¿Cómo reaccionaría? Ni siquiera midió los impulsos, no movimientos. Fue ruidoso cuando ingresó a la pieza, cero cauteloso y mucho menos precavido. No estaban solos, había una pequeña multitud de espectadores presentes -quizás no más de quince, pero tampoco menos de diez- ahora enfocados en él. Maldiciones pronunciadas sólo con una mirada y ahí, al fondo, estaba él. No está seguro si le observa a él, ni siquiera puede percibir si está respirando en aquel preciso instante. @intercstellar