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“...¿Se puede ser feliz durante un confinamiento forzado por una pandemia mundial? El problema no reside tanto en la respuesta a esta pregunta como en que existan disciplinas, como la denominada psicología positiva, que no alberguen duda alguna sobre ello: depende de lo que tú te esfuerces individualmente. En plena era de dominio ideológico neoliberal, la felicidad representa para algunos un principio incuestionable que sirve para distinguir el éxito y el fracaso de los individuos...” “...Porque en esos momentos, cuando uno tiene la sensación de que no puede influir en su entorno es quizá cuando estas llamadas para recluirse en el interior de uno mismo proliferan. Pero, si nos damos cuenta, el hecho de no atender a las circunstancias que nos están rodeando es absolutamente delirante: en momentos como los que estamos viviendo se hace evidente que nuestra vida, en general, está puesta en manos de lo que esté sucediendo, y que no depende de nosotros...” “...Los mismos ‘coach’ o quienes van dando cursos terapéuticos de este tipo ya pueden afirmar que cuentan con herramientas científicas. Todo lo que está filtrado por la ciencia –o por una apariencia de ciencia– vende muchísimo más...” “...Se generan lo que denominamos los ‘happycondríacos’, es decir, las personas que, al creer que siempre se puede ser más feliz, acaban permanentemente frustradas, persiguiendo un proyecto que nunca se cierra, lo que les genera ansiedad, frustración, obsesiones...”
“...La industria de la felicidad se alimenta de que haya infelicidad e insatisfacción constante. E intenta copar todo el mercado: no solo se dirige a las personas que no son felices, sino a todas, tratando de convencer a las que están bien de que siempre se puede estar mejor. Y mucha gente que estaba bien se embarca en una persecución para salir de la ‘deficiencia’ que le han ‘descubierto’ que tienen. A su disposición siempre tendrán un enorme abanico de posibilidades y de técnicas para ‘mejorar’. Se trata de una estrategia de marketing y, además, de un discurso muy perverso que siempre responsabiliza a la persona de lo que le pasa...”
“...En muchos casos, esta noción de felicidad viene a sustituir a la del Estado del Bienestar, que engloba mucho más que el bienestar subjetivo: derechos sociales, laborales, condiciones de vida mínimas, etc. Este nuevo discurso de la felicidad nos impide hablar y discutir sobre las condiciones de bienestar, porque se parte de que las condiciones externas no importan...”
“...Sobre todo, entender que lo que nos está sucediendo tiene un origen circunstancial y que no depende exclusivamente de nosotros. No debemos machacarnos porque las cosas ahora no vayan bien: se trata de una situación extraña e inédita en la que todo el mundo está tratando de capear el temporal de la mejor manera posible...”










