Un peculiar cuarteto recorriendo Florencia
seen from Germany

seen from Malaysia
seen from United States
seen from United States
seen from China
seen from China
seen from Peru
seen from Netherlands
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia

seen from Germany
seen from India
seen from China
seen from Yemen
seen from China

seen from Chile

seen from United States
seen from Yemen
Un peculiar cuarteto recorriendo Florencia
Pues le metemos en la maleta de mi padre, Toine.
Isaak sobre el fantasma de Cosme
¡Lotso os saluda!
Em, la tía Mérida
-Me acaricias el pelo llenándome de una sensación que solo tú puedes causar. Sé que irás conmigo si papá no puede ir y, contigo, sigo estando igual de seguro que solo con él o con los dos, porque los dos valéis por separado lo mismo que juntos. Y es muchísimo. Te sientas a mi lado y yo me quedo muy a gusto. Sé que vas a tener ese dibujo como si fuera un tesoro. Mirándote, acaricio a Lotso.- Mamá, he estado pensando en una cosa, ¿sabes? -Digo porque es algo que me da pena, algo que papá sabe, pero que ahora me da más pena todavía, y eso no lo sabe.
-Te miro mientras acaricias a Lotso, nuestro pequeño Lotso, ese que tanto te gusta a pesar de su pequeña deformidad. No todos los niños son como tú, hay niños horribles, niños que odian a los animales y les hacen daño, aunque sean los mínimos... Pero tú eres un ángel. Con los animales y con todo el mundo. Nunca te he visto menospreciar a nadie, ni siquiera a la pequeña Sofía, de la que otros niños, se reirían, por desgracia. Entonces me dices unas palabras que me hacen fruncir el ceño, porque me hacen sentir curiosidad, aunque sonrío-. ¿Si? ¿Y puedo saber lo que es? -Te pregunto sin dejar de sonreír, acariciando tu pelo con suavidad y delicadeza.
-Me fijo en lo gracioso que me parece siempre tu gesto cuando arrugas así la frente, porque se te juntan las cejas haciendo dos marcas a cada lado de tus cejas, donde empieza la nariz.- ¿Por qué no tengo abuelos? -Pregunto y te miro de nuevo. Siempre he querido a mi abuela, que es un ángel desde que se fue al cielo. Pero me gustaría haberle conocido y, desde que fuimos de vacaciones a ese sitio tan bonito en verano, no he dejado de pensar en esa mala suerte. Y es algo que se ha repetido contigo, porque tampoco tengo abuelos de ti.
-Estaba sonriendo, pero tu pregunta hace que la sonrisa se me borre de golpe. Mis ojos se llenan de lágrimas, y dejo mi mano quieta en tu cabeza, sobre tu pelo. Trago saliva porque acabas de hacerme una pregunta de esas para las que nadie tiene una respuesta, aún así sé que no puedo dejarte sin una, por eso tomo aire profundamente, y pongo en mis labios una sonrisa, aunque ésta me pesa demasiado porque mis ojos están llenos de lágrimas mientras te miro. Sé cómo era el padre de Thomas, pero yo no soy quién para contarte nada sobre él, que no te haya contado él, y pienso en mi padre, que vive muy lejos de aquí, ese hombre al que dejé atrás al venir a Godric's Hollow, y con el que hace tiempo que no hablo apenas. Algo me dice que está demasiado lejos de ti, y por lo tanto, está demasiado lejos de mí. Pienso en tus abuelas, en esas dos mujeres que eran tan grandes, que siguen haciendo eco en el mundo, y me muerdo el labio inferior un instante antes de responderte-. Porque tus abuelos eran mucho más buenos que el resto de abuelos, y eran tan tan grandes, que se fueron al cielo para poder cuidarte mejor desde allí. -Digo sintiendo que me tiembla la voz, tanto como las lágrimas en mis ojos, porque en realidad, esta no es una respuesta real.
-Veo que se te va la sonrisa. Y tu sonrisa no puede irse. Yo la he roto y eso me hace daño. Pero sonríes de nuevo, lo poco que se va, vuelve. Y yo sonrío también, aunque siento pena y, cuando me respondes que eran tan grandes que tuvieron que irse al cielo para cuidarme, siento un escalofrío. Tú también debes notar algo parecido, porque te cambia la voz.- Pero mi abuelo por parte de mi padre no era un ángel... -Digo negando con la cabeza.- La abuela sí. Elizabeth. -Digo sonriendo.- ¿Cómo se llaman tus padres? -Pregunto para saber el nombre de mis abuelos.- ¿Son ángeles los dos?
-Trago saliva sintiendo un escalofrío, y niego con la cabeza, volviendo a acariciar tu pelo-. No, mi amor, él no era un ángel... -Pienso en que él era un demonio, pero no te lo digo, no ahora, porque creo que el protagonismo de este momento, lo merecen tus abuelas. Sonrío y asiento con la cabeza-. Sí, la abuela Elisabeth, sí que lo es. -Digo pasando tu pelo tras tu oreja izquierda con delicadeza, y cuando me haces esa pregunta, me muerdo el labio inferior-. Mi papá se llama Frederick, y mi mamá... -Digo sintiendo mis ojos más llenos de lágrimas aunque no dejo de sonreír-. Ella se llamaba Mia. -Digo sonriendo-. Y ella sí es un ángel... Uno de los cuatro angelitos que guardan tu cama cada noche, Isaak. -Digo tratando de retener mis lágrimas mientras te miro sonriendo.
-Me dices que él no era un ángel y yo sonrío, mirándote los ojos que tan tristes me parecen ahora. Y asientes a lo de mi abuela ángel. Me das el nombre de tu papá y, cuando me hablas de tu mamá, puedo darme cuenta de que no puedes decirlo con tanta facilidad en voz alta, pero yo quiero saberlo porque no te lo he preguntado nunca.- Mia... -Digo porque me parece muy bonito. Ella es uno de los cuatro angelitos que guardan mi cama cada noche.- Y la otra es Elisabeth. -Afirmo sonriendo. Ahora, siento que tengo el corazón más lleno por ellas dos.- ¿Y por qué ellas dos? ¿Por qué yo no puedo tener al menos una abuela? -Pregunto dejando de tocar a Lotso para dejar mis manos sobre mis piernas.
-Asiento con la cabeza sonriendo, tragando saliva con mucha fuerza, para desatar el enorme nudo que tengo en la garganta ahora-. La otra es Elisabeth. -Afirmo sonriendo, y al ver tu sonrisa, me quedo tranquila, pero cuando escucho tu pregunta, siento un escalofrío. Tienes razón, ¿por qué ellas? ¿Por qué no puedes tener al menos una abuela? Mi madre murió porque la vida tomó esa decisión, pero la madre de Thomas, fue asesinada, por unas manos que amaba. Trago saliva pero ya no es suficiente, y una lágrima rueda por mi mejilla izquierda, una lágrima que me llevo en los temblorosos dedos de mi mano izquierda, antes de suspirar, y bajar mi otra mano desde tu cabeza hasta tu regazo, donde busco una de tus manos para cogerla con la mía, y apretarla muy fuertemente aunque con suavidad-. Porque ellas eran las más grandes... Las abuelas más grandes que el mundo ha tenido y tendrá. -Digo escuchando mi temblorosa voz-. Y porque ambas se pusieron de acuerdo, para volverse ángeles, y cuidarte desde el cielo...
-Ya no puedo más. Me duele la garganta, me escuecen los ojos, y me da mucha pena verte triste. Por eso, cuando veo esa lágrima y me coges de la mano, solo me abrazo a ti. Ahora sé el nombre de mi otro ángel, el tuyo, tu mamá. También me gustaría que estuviera con nosotros, pero me sentiré muy cuidado con otro ángel más en mi vida.
Isaak y Penélope
Por la tarde y aprovechando que es sábado, Annie va a casa de Isaak para pasar un ratito con él. Juntos se dedican a dibujar. Mientras que Isaak hace una bonita manzana, Annie hace una pecera de peces de colores que después le regalará a su amigo.
Mis regalos para Antoine e Isaak estas navidades.
Un skate nuevo y accesorios, un colgante de Aslan, y la colección de los libros de Las Crónicas de Narnia, para Antoine
Una bicicleta nueva y accesorios, un colgante de Peter Rabbit, y una colección completa de cuentos de Beatrix Potter, para Isaak
Una caja para cada uno de la colección completa de DVDs de clásicos de Disney desde el año 1937 al 2018, que incluye un libro adicional de 80 páginas "Una celebración Walt Disney Animated Studios", y tarjetas coleccionables de los carteles de cada clásico, que aparecen al lado de cada disco.
// @antoinelain @all-my-secr3ts ¡¡Espero que os guste!!
Mis regalos para Isaak Lain ( @all-my-secr3ts )
Un colgante de Sully, de Monstruos. Un colgante para compartir con Antoine, porque son dos súper héroes El mismo disfraz de pirata que el de Antoine Una taza al mejor sobrino del mundo Un Puzzle de Buscando a Nemo Un juguete Vintage Cosas para Lotso: un estante, letras para componer su nombre, botes para sus chuches, dos marcos para fotos, la placa “I love my dog” y una camita