ENSEÑAME LA POLLA MARICA, Y TE LA CORTARE.
-Sé lo que piensa la gente acerca de los homosexuales -dijo Don-, En Dayton, cuando era adolescente, me dieron una paliza en una parada de camioneros. En Porlant. unos tipos prendieron fuego a mis zapatos, ante una cafetería, mientras un policía gordo y culón se reía sentado en el coche patrulla. He visto muchas cosas, pero nunca algo tan bestia. Mira aquí, fíjate.
Encendió otra cerilla y leyeron: CLAVOS EN LOS OJOS A TODOS LOS MARICAS (EN EL NOMBRE DE DIOS).
-Quien sea el que escribe estas pequeñas homilías es un caso grave de demencia profunda. No me sentiría tan mal si supiera que se trata de una sola persona, de un enfermo aislado, pero... - Don señaló toda la longitud del puente con un vago ademán del brazo -. Hay muchas cosas como éstas... y no creo que las haya escrito una sola persona. Por eso quiero marcharme de Derry, Adrí. Hay demasiados lugares y demasiada gente aquí que parecen afectados de demencia profunda.








