Había sido una velada atareada, organizando la fiesta de cumpleaños en el local, asegurándose de que había espacio para todos, suficientes bebidas, buena música... Pero había merecido la pena por completo con tal de ver a Jack feliz, celebrando su cumpleaños rodeado de su familia y sus amigos más cercanos, verle sonreír y pasárselo bien y también verle beber un poco más de la cuenta... Que hablando de beber más de la cuenta, ella misma se había pasado un poco con las cervezas, pero era lo que pasaba cuando querías besar al cumpleañero y no podías, que sustituías sus labios por el cristal de la botella. "¡Mándame un sms en cuanto llegues a casa!”, se despidió de la que, creía, era la última invitada de la fiesta que quedaba en el local. En cuanto se cerró la puerta, dejó a un lado la caja que estaba llenando con botellas vacías y se acercó al mayor de los Ackermann con una amplia sonrisa. “¿Sabes las ganas que tenía de que nos dejaran solos?”, murmuró mientras le agarraba de la camisa y tiraba de él para poder besarle como había estado deseando hacer desde que le había visto con esas gafas ridículas y una corona en la cabeza. ( @j-ackermann @wlfgvng )