Enredada en azules sábanas
ya no siento nostalgia de amores pasados
corté todo vinculo con esa agua turbulenta
y respiro -por fin-
bocanada de aire después del ahogo.
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Australia

seen from Germany

seen from United States

seen from Germany

seen from France
seen from United Kingdom
seen from United States
seen from United States
seen from Türkiye

seen from Türkiye
seen from United States

seen from Brazil

seen from United States

seen from Germany

seen from United States
seen from China
Enredada en azules sábanas
ya no siento nostalgia de amores pasados
corté todo vinculo con esa agua turbulenta
y respiro -por fin-
bocanada de aire después del ahogo.
Me queda la sensación de tu abrazo por la espalda y mis labios corriendo a tu cuerpo, a ese rinconcito que me guardas siempre en tu cuello.
Caigo como ángel desplazado
entre tanto recuerdo
acumulado en la punta de los dedos.
El amanecer certeza fría
de que mi ansiedad puede leerte,
ya es inútil revivir un lenguaje extinto,
si no hay nadie con quien hablarlo.
Cambios permanentes
el mar como cura
y tú, neblina ligera que ya se evapora.
Te siento a diario cerca mío,
extraño la seguridad que me daba el despertar juntos,
pero te percibo en pequeños gestos
que me hacen sentir el abrazo
de millones de reencuentros
a dos mil kilómetros
o una tostada de distancia.
Suelo imaginarte serio en un rincón soleado de tu terraza
me abrigo en tu mirada
y siento paz
o al menos, la recuerdo.
Solías tener todas las respuestas, y las sigues teniendo
(auto recordatorio cuando me asalta la duda)
me desgarro en pétalos
siento el deshojo del amor,
quizas es parte de los ciclos
pero todo es tan repentino
cansada escribo cansancio
y la certeza expone mi pecho.
quise con todas mis fuerzas
pero ya no florezco en este jardin
La idea de tener registros juntos
fue queriendo atesorar
recuerdos
viajes
y verdades compartidas.
Ahora juntan páginas en un libreta
que olvido de adrede semana por medio.
Me gusta pensarnos
entre bosques, dioscoreas,
nothofagus, montañas.
Tu sonrisa abrigo
y el sentir tibio
de alguna anécdota
tejiéndose en la aventura.
Te grabo para no olvidar,
el sentir fuerte,
que cada segundo es celebración
de las pequeñas muertes
juntos.