Lacan consideraba que una buena forma o una manera de asumir el amor era también asumir el amor en medio de la soledad, decía que había que conservar algo de la soledad en la medida en que uno también pudiera tener una experiencia de amor, hay que conservar en algún sentido una cierta autonomía; eso viene bien, hay que conservar una dimensión de la soledad, pero una soledad que no implica una condición de abandono, no es una soledad que se padezca, sino una soledad que se puede asumir con cierta tranquilidad. La posibilidad de amar le deja al amado su soledad, le ofrece su soledad. Mi soledad propicia ser amado y ser amado propicia mi soledad, es una situación un poco paradójica: el estar solo es lo que permite que yo sea amado, pero el ser amado es lo que permite, también, que yo pueda estar solo. Hay una soledad sin crisis, no identificada como una soledad que no se opone a ser amado, más bien es una soledad con amor, una soledad en la cual el amor y la soledad hacen dúo.
Jean Allouch








