Asia sin duda fue un viaje que no olvidaré nunca.
Mi primera ruta fue Rusia, debo admitir que estaba asustado por eso de los "campos de concentración" y la fama que tienen, pero en realidad no fue tan malo...
La Ciudad Matryoshka, que su nombre es en honor a una figura emblemática de Rusia, esa muñeca que contiene otra más pequeña en su interior, y otra, y otra. Refleja en mi opinión las muchas caras y misterios que se pueden guardar bajo una gran máscara.
Ustedes saben, llamativo y misterioso, eso me atrajo.
Sin embargo, cuando entré no fui muy bien recibido. La ciudad se veía rústica pero muy callada, y cuando pasaba la gente comenzaba a murmurar poniéndome nervioso. En ese momento supe que no tenía ni idea de dónde quedarme, porque parecía que no me querían ahí. Y justo cuando llegué al centro de la ciudad, donde había una matryoshka de plata, un grupo de magos se me acercó y literalmente me gritaron en ruso, casi me atacan con hechizos.
Yo quedé como "¿Qué demonios?" y... Me fuí.
Muy incómodo, sí. Luego de investigar y preguntar me contaron que en la Ciudad Matryoshka eran muy territoriales, no aceptaban turistas, y que el color de mi cabello era muy llamativo y molesto para ellos.
Me dolió, malditos Matryoshkens.
La siguiente en mi ruta fue la Ciudad de Loto, en Japón.
Japón fue un lugar maravilloso, admiro mucho el trabajo de allá, la música, los mangas y animes, la cultura y las creencias. La comida era deliciosa (A excepción del Sushi) y el lugar me hizo sentir como en una película japonesa, los templos me maravillaban y aunque había mucha gente nunca me sentí ahogado.
Y los japoneses... Por Alesteir, eran tan estéticos, todos eran hermosos. Unas chicas me pidieron mi número, en japonés, pero lo entendí. Crookshanks también fue popular, lo acariciaron bastante.
Pero eso era de Japón normal, la Ciudad de Loto era aún más apegada a la cultura; las personas usaban Yukatas y Kimonos, y me prestaron uno de los primeros, de color azul y negro, y me contaron muchas historias geniales que contaré después.
Resulta que gracias a esa ciudad se había reforzado a idea de los Kitsunes, porque ellos a veces se disfrazaban para salir y eran apreciados. Los magos en Japón son en su mayoría admirados, y es algo genial.
También vi otros chicos de pelo azul, uno me guiñó un ojo y le devolví la sonrisa.
Mi siguiente ruta fue China, donde visité la Ciudad del Dragón.
China... Ugh, la comida que comen es muy rara para mi gusto, y nunca he sido fan de la comida china. Ahí casi muero de hambre.
Pero no fue todo horrible, aunque los chinos eran diferentes a los japoneses también tenían una cultura interesante. Sin embargo eran más "Empresariales", eso fue lo que pensé al ver China.
Comercio, mucho comercio, muchas plazas con mucha gente. Casi me da un ataque.
La ciudad era genial, llegué justo un día en que tenían una festividad llamada "Día de agradecimiento al dragón rojo", el que según ellos los había mantenido ocultos bajo sus alas y había protegido a los magos hasta hoy en día.
Lo malo... A los brujos los asesinaban, ya que para China los brujos eran de mala suerte.
En cuanto supe esto tuve que salir corriendo, no me arrepiento de nada.
La Ciudad del Oro en la India fue algo horrible por el clima, aunque el lugar le hacía honor al nombre, pues los lugares parecían tener al menos una cosa hecha de oro, lo que me recordó a la Ciudad del Sol. El calor era completamente insoportable, pero me sentí en casa al ver que todos usaban esos pantalones sueltos como los de Aladdino que me encantan, o como dice mi padre, "pantalones hippies".
Aunque claro, había gente con ropa normal, no tengo idea de cómo sobreviven al calor.
Ahí fue donde casi me hacen comer un dulce que tenía un escorpión dentro. Tan horrible como suena así fue, horrible.
No eran tan cálidos, en realidad eran muy imponentes y apenas podía negarme a lo que dijeran, pero en realidad fui bien recibido, no tengo quejas sobre mi estadía. Y en la noche el viento era refrescante y las fiestas eran divertidas. Me emborraché allá, por mucho que odie admitir, pero no daré detalles de mi situación cuando desperté al día siguiente, lo dejo a la imaginación.