Ay, muchacha ¿cómo comenzamos? Me encantó la historia del beequeño (xqsoiazi) Caelan, es un precioso, espero que no se ponga #makosad cuando meta sus narices en sus raíces. ¿Qué decir? Tiene la pinta de que es todo un caballero hermoso como su padre. *guiño guiño guiño* Véase que no sirvo para responder audiciones, mejor tráeme la cuenta para darle amor del bueno.
BIENVENIDO SEAS AL FUTURO, RECUERDA QUE AQUÍ SOBREVIVEN LOS MÁS FUERTES, ASÍ QUE AFILA LAS GARRAS, PORQUE ES UN MUNDO SALVAJE, CARIÑO.
¡muchas gracias por el interés, cuentas con 36 horas para enviar la cuenta!
— Luci(fer)
INFORMACIÓN OOC
Nombre o apodo: jinkxmonsoon
¿Eres mayor de edad?: yuup
País: mex
Actividad: alta(?
Triggers: abuso
INFORMACIÓN IC
Nombre del personaje: Caelan
Edad: 23 años
Especie: Mestizo (Metamorfo y Bruja)
Faceclaim: Harry Styles/Lorde
Cuéntanos un poco sobre tu personaje.
Caelan pasó los primeros años de su vida con sus abuelos. Su madre sufría de una severa depresión y estuvo internada en una clínica especializada. El pequeño no veía nada extraño en su situación familiar, y no fue hasta mucho después que se le ocurrió preguntar por su padre. Nunca ha recibido una respuesta directa, pero sospecha lo suficiente como para llegar a la conclusión de que era mejor guardar las preguntas para sí mismo. Para cuando su madre fue dada de alta, consiguió un empleo y retomó el ritmo de su vida, Caelan ya había cumplido los nueve años y se sentía listo para dominar el mundo.
Su abuela le inculcó el gusto por la música y su abuelo, el baile. A temprana edad perdió el miedo por tomar herramientas que halló en un taller abandonado y desarmar aparatos para averiguar qué tenían dentro. Su comportamiento atípico al resto de los niños de su escuela, junto con los rumores de que su madre estaba loca, lo hicieron blanco fácil de los matones. Sin embargo, aunque las palabras, amenazas y golpes lo llegaran a herir, no dejó que lo vieran llorar. Por esas épocas también aprendió a devolver los golpes, pero su madre decidió cambiarlo de escuela antes de que las cosas se pusieran peor. Resultó ser la mejor opción para todos. La diferencia de una escuela exclusiva para niños a una mixta era abismal, y Caelan estaba encantado con sus nuevos amigos, quienes cariñosamente le apodaron “Bee.” por su obsesión con las abejas y la miel.
Cuando cumplió quince, su madre volvió a casarse. Esta vez, con un hombre cuyo nombre no parecía hacerla entristecer, sino todo lo contrario. Para ella no fue tan difícil acoplarse al bonachón que le facilitaba revistas de automóviles o cassettes de bandas que nunca antes había escuchado. Más bien le costaba hacerse a la idea de tener un hermanastro, encima unos meses mayor que él. Es decir, ¿Quién se creía ese tipo?, ¡Él era el hombre de la casa! Al principio se mostró huraño con el chico, peleaban a cada rato por cualquier cosa hasta que un día lo halló rodeado de unas chicas que le decían lo mismo que a él cuando niño, que su madre estaba loca y su padre aún más por casarse con esa desviada. Caelan salió en su defensa y desde entonces eran inseparables.
Antes de irse de casa, los cuatro se hicieron un tatuaje que los representaba como familia. Caelan pensaba que era algo muy cursi, pero no le importaba hacerlo por ellos. Luce dicho tatuaje en su muñeca izquierda, orgulloso de sus raíces sin importar lo que la gente diga de su familia rota y vuelta a cocer.
En los últimos años, se armó de valor y preguntó a su madre acerca de su padre biológico, y ella le contó todo lo que recordaba de él. Era un sujeto apuesto, mencionaba ella con melancolía en los ojos, pues nunca lo había vuelto a ver. Caelan se preguntaba si su padre era la razón del sufrimiento de su madre, pero ella aseguraba que su enfermedad siempre había estado ahí, y que no era bueno culpar a otra persona por ello. Consumido por la curiosidad y la necesidad de saber quién es en realidad, Caelan salió de casa bajo el pretexto de querer explorar el mundo para mejorar su arte, cuando su verdadera misión es comprenderse a sí mismo, y entender de dónde viene.