No, no te merezco...Y tú tampoco me mereces a mi. Y no, no lo digo como una forma de autocompasión, no lo hago por hacer sentir mejor a nadie; es solo alguien tenía que decir la verdad.
Sé que merezco algo más. Merezco estar con alguien que me valore, alguien que esté, que me cuide, que me quiera en verdad. Alguien que se enorgullezca de tenerme, que me presuma. Alguien que no me mienta por sencilleces. Alguien que no diga sí, yo te aviso, que sea capaz de decir no o no quiero en lugar de estar dándome largas constantemente. Alguien en quien pueda confiar, que sea leal y sincero. Alguien que esté consciente de mis defectos, que conozca y reconozca que tengo problemas, pero que en lugar de reclamar por ello, me ayude a mejorar, a crecer. Alguien que me ayude a transformar lo negativo que hay en mí en algo positivo... Alguien capaz de reconocer mis esfuerzos, no únicamente los errores.
Son cosas que nunca has hecho. Y puedes, yo sé que puedes... Pero no quieres, y casi tengo la certeza de que es porque tienes miedo de que todo ese esfuerzo sea en vano.
¿Tú? Tú no te mereces algo mejor... Tampoco algo peor. Mereces algo diferente. Mereces a alguien que te quiera tanto o más que yo, pero de una forma diferente. Alguien que te vuelva loco. Alguien que sepa lo que quiere, que sea fiel. Alguien que no te haga berrinches. Alguien que pueda aceptar esa manera tuya tan extraña de querer. Y tiene que ser muy fuerte; tiene que ser alguien que no te cumpla todos tus caprichos... Que te baje de la nube donde estás y que te haga darte cuenta que no eres el centro del universo.
Y esas son cosas que no puedo hacer, me muero por hacer todo eso que necesitas, quieres y mereces; pero no puedo. No estoy lista... Y tú tampoco.
Necesitamos madurar y aprender a aceptar los errores (tanto los propios como los ajenos). Dejar ir todo eso a lo que ya no vale la pena aferrarse...
Por eso me voy. Por eso dejaré de estar intentando constantemente ser perfecta, ser todo lo que quieres y exiges. Porque para tí nunca nada es suficiente; pero, de hecho, ya fue demasiado. Me voy porque no quiero cambiarte y porque sé que, aunque quisiera hacerlo, tú no cambiarías.
Y es que tú no te mereces todos los problemas que te he causado y yo no me merezco tu presencia tan ausente.
Pero ¿sabes? Aún a pesar de los malos ratos que hemos pasado, estoy segura de que estos últimos meses no han sido en vano. Por el contrario, han valido por completo la pena, me has enseñado mucho más de lo que crees y has cambiado muchas cosas en mi; unas para bien, otras para mal. Pero alguien que pueda tener tanta influencia en mi en tan poco tiempo, definitivamente vale la pena; no es algo que pase seguido.
Te doy las gracias a ti por irte antes de que yo lo hiciera, porque lo hiciste justo a tiempo. Lo hiciste antes de que las cosas se pusieran peores, lo hiciste ahora que lo positivo pesa más que lo negativo; lo hiciste antes de lastimarnos más. Lo hiciste y ya. Lo hiciste antes de convertirme en ella. Y es lo mejor que podrías hacer hecho; por que al menos me llevo un grato recuerdo tuyo. Me gusta creer que lo hiciste con esa intención, no importa si es así o no, gracias en verdad...