SILENCIOS PERTURBADORES
Shhhhhhh... Escucha nuestros sonidos, no me refiero a nuestras palabras, hablo de nuestros latidos; porque dice tanto nuestra boca callada, sin decirnos todo, se vuelve en nada, cuando el silencio está presente y cada rato nos besa la frente. Percibe esa triste vibración, que es tan aguda como grave cuando no sale del corazón, cuando ya no es del alma, cuando ya nos angustia y nos cala, cuando el tiempo es cómplice fiel, cuando los recuerdos en silencio son el verdugo más cruel, cuando la memoria quisiera ser perdida, cuando desea encontrarse de nuevo en ti escondida. Esa bipolaridad que constante en todo vive, en aquél que por amar demasiado y olvidar es lo que pide, en los oídos que escuchar algo quiere, pero no llegan sonidos y le hiere; en mi cabeza habitan voces que tanto gritan, y cada vez que tienen oportunidad me visitan, voces que nadie más escucha, que tienen mi lenguaje y conocen mi íntima lucha. Pudiera decir los ruidos que esos silencios me provocan, esos silencios que deseo ver muertos al hablarme tu boca, esas largas horas sin de ti escuchar, que me parecen una condena, y su plazo la eternidad.
Escribo y me doy cuenta que no he dicho nada, que sólo son pensamientos, no sonidos, sólo palabras; palabras que tienen en mí un sonido, sonido que nadie más percibe naciendo muerto de olvido. Por esas palabras que nacen muertas sin jamás ser vistas, por todas aquellas que en cada etapa de mi vida han sido distintas, por todas aquellas que siento pero no hablan, por todas esas palabras que pierden el habla, por todas mis palabras nacidas del amanecer al alba, a todas aquellas les dejo éstas mis palabras: transformen mi silencio en ruido para alguien que las escuche, las viva, las sienta y las abracen, que las tenga guardada en su imaginación y oído, que sin saber como es mi voz, le pongan sonido. No por falta de lengua palabra y sonido tanto repito, solamente no quiero por el silencio ser de nuevo vencido, porque no es lo mismo silencio que calma, la primera hiere, la segunda reconforta al alma; calma en silencio puede existir, pero silencio con calma jamás podrá ser así, es implicar al tiempo para que algo pase, es poner ruidos calmados en ese tortuoso transe, es a los segundos cuantificar, es tortura pausada sin final, es ahogarse en lágrimas, metiendo memorias en las abiertas heridas. Mudo después de poner sonido a mis letras, es como quedé, en busca de mi calma en silencio, como debería ser.
Haré una pausa para escuchar sus silencios, los que me dejó escandalosos días atrás, tan sólo hace poco tiempo; intentaré descifrar su triste origen, el motivo por el cual ya de sus palabras y pensamientos a mí no se dirigen, pudiera sonar insano, hasta abrumador, pero leeré los labios de ese silencio tan desgarrador, presenciaré silencioso ese mudo ruido, ese que me lleva por sus causes de río fluido, ese del cual me quiero empapar y al sentirme mojado a mis sonidos poder rescatar. Sólo pido todos los sonidos y gemidos que de ella salen, esos que hace días disfrutaba y no quiero se acaben, esos que me dejaban sin palabras como aliento, los que salían de mi boca, pero el que hablaba era mi cuerpo. Con sonido o en silencio, escandalosamente a ella la pienso, a ella que me tatuó su abecedario, en cada rincón de piel, en cada espacio. Existen silencios que después de entregarnos plenos son encantadores, silencios que al dialogar de un futuro son alentadores, silencios que al planear fechas o eventos son abrumadores, pero existen otros en la boca que quieres escuchar, esos son los peores, los silencios perturbadores.









