Análisis corto de “Alguien mató algo” de Jorge Navas
(Aplicación a la Cátedra Cinemateca 2014.)
Es difícil escribir un máximo de 500 palabras sobre un corto lleno de detalles y riquezas dignas de analizar a profundidad. Cada cuadro de “Alguien mató algo (o la última inocencia)” tiene un significado narrativo o artístico, político, técnico, histórico, cultural o social, o varios de ellos al mismo tiempo.
La cinta le hace homenaje a “Nosferatu” (1922), uno de los exponentes más importantes del expresionismo alemán en el cine. Es hermoso descubrir por ejemplo que Heriberta, como Hutter, leen sobre el vampirismo junto a su cama a la luz de las velas.
Para mi es claro que Jorge Navas (el director) y su equipo se tomaron este proyecto en serio y lograron un audiovisual de ficción que toca las fibras del espectador. Que utilizaron el expresionismo alemán como forma de comunicación y reacción. La violencia constante en los noticieros contrastada con la inocencia vendida y la pulcritud de los comerciales en un entorno familiar y social lleno de religiosidad sin sentido. A “Alguien mató algo” dan ganas de desbaratarlo todo para volverlo a armar analizando cada imagen.