“Solo las personas desesperadas permanecen en Cristo. No quiero decir que sean personas desesperanzadas. Me refiero a personas que tienen una necesidad urgente, un deseo que solo una cosa, o mejor dicho una Persona, puede satisfacer.
Cristo dijo, “Como el Padre que vive me envió, y Yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por Mí” (Juan 6:57). Cristo sabía que dependía del Padre para vivir en esta tierra. En sentido literal, solo el Padre lo revestía de poder, lo capacitaba y lo consolaba. Por eso se apartaba continuamente a estar con Él y hablar con Él (Lucas 5:16). Sin importar cuán cansado estuviera o cuánta agonía experimentara, estar con Su Padre era su lugar de mayor descanso y fortaleza (Lucas 22:41-44). Él sabía que no podía hacer nada apartado de su Padre. Cristo sabía que como Hijo necesitaba con urgencia a su Padre. Nunca olvidó esa necesidad.
Como Cristo sabía que solo vivía por Su Padre y por Su Palabra, dos características vitales lo describen:
1. Él se alimentaba de la Palabra.
2. Él apartaba tiempo a solas con su Padre.
Ahora, dado que en nosotros mora la vida de ese Hijo, tenemos la misma necesidad del Padre que tuvo el Hijo aquí en la tierra. Cuando dejamos de creer en nosotros mismos y creemos que solo vivimos por Jesús, hacemos todo lo que sea necesario para estar con Él.”
— Joven verdadera 🤍










