Hoy quiero reflexionar sobre el concepto de virtud y su relación con el "justo medio". A menudo, se piensa que la virtud es simplemente la ausencia de vicios, pero es mucho más que eso. En mi obra Ética a Nicómaco, propongo que la virtud se encuentra en el equilibrio entre dos extremos. Por ejemplo, el valor se sitúa entre la temeridad y la cobardía.
Este principio se aplica a muchas áreas de la vida: la generosidad, la modestia, incluso la justicia. La verdadera virtud implica conocer y buscar ese equilibrio en nuestras acciones y emociones.












