Abbabru 26 rip in rip es tan lindo que cASI PUEDO TOCARLO
ooooOOOOHHH KAMI POR QUÉEEEEEEEEE MIII CORAZÓOOOOON PUTA LA WEÁ ME SALIÓ MÁS LARGO QUE LA CRESTA PERO ES ABBABRU Y NO ME PUEDO CONTENER????
26. “I got you a present”
Bruno alzó una de sus cejas. Sumirada, antes distraída por el vaivén del océano, se funde con la de Leone conuna intensidad que nunca falla en robarle el aliento al policía, en menos demedio segundo. Se halla inmerso en la profundidad de sus orbes, ahogándose, yno es hasta que se atora que se le ocurre aclararse la garganta, cubriendo sulabial oscuro con la diestra empuñada. Buccellati sonríe entonces, con esepequeño y tímido gesto que pareciera torturarle, dejándolo incapaz de salir desu prisión de admiración embelesada. Estúpido Bruno y su estúpido… todo, malditoser perfecto.
-Eso es algo inusual- El más bajodetiene su paso descalzo sobre la arena y se voltea con lentitud tortuosa paraencararle. Leone se aguanta las ganas de envolver su cintura y robarle el almaen un beso. Y es tan. Difícil -¿Puede ser que haya olvidado una fechaimportante?- No, Bruno, tu memoria no es tanmala después de todo –Sabes que si no lo anoto en mi agenda yo…-
-No- Con un vistazo seguro,Buccellati solo cierra sus labios y asiente, relajando su postura tensa eimpecable. Los brazos finos adornan sus costados y no, Leone, que no es tiempode tomarle las manos, no aún, quetienes que esperar unos minutos más, solo termina con tu tarea –Es solo algoque te he querido dar hace un tiempo-.
-No creo haber hecho algo enespecial que merezca un obsequio- ¿Ser el hombre más perfecto de la tierra teparece poco? -Sabes que conmigo no tienes que molestarte- Oh, pero no esmolestia, solo es… Bueno, sí, es un dolor en el culo, pero por el simple hechode que es un maldito cobarde incapaz de pronunciar el puto discurso que ensayótoda la maldita noche anterior. ¿Las ojeras? Producto de toda una velada sindormir, muchas gracias. Pero ese no es el punto ahora.
Tras un pequeño “No lo arruines”,Abbacchio sabe que Bruno está esperando una explicación, una reacción, algo.Los segundos en silencio NO aportan en absolutamente nada, y su nueva parada demilitar congelado de seguro está dando una impresión completamente contraria ala que desea lograr. ¿Se debería poner de rodillas? ¿Recitar un poema? ¿¡Quémierda se supone que hacen las personas en estas situaciones!? Si tan solohubiese visto las películas cursis de Mista cuando podía…
-Okay, espera un minuto,maldición- Muy elocuente –Esta mierda no es fácil- Claro que no, ya nos dimoscuenta. Bruno solo suspira, más como una exhalación conmovida que un gestoexasperado. Le tiene más paciencia de la que nadie le ha demostrado (estúpido ymil veces maldito ángel desalado) –Tenía un montón de cosas que decirte,Buccellati, pero cada vez que te veo tienes ese efecto desgraciado de hacerme olvidarabsolutamente todo lo que pensaba y… Si tan solo pudiese vivir así, el resto demi vida, sin las preocupaciones que me atormentan, contigo- Es incapaz demirarlo a los ojos. El panorama del mar y el recuadro de la mirada perdida enel horizonte lo hacen mucho más interesante, ¿No? Incluso cuando saca lapequeña caja de su bolsillo y la expone entre sus blanquecinas manos –Yo, uh…-.
-Sí- ¿Qué? –Sí, sí, Leone- ¿Deverdad? –Sí…- Esto parece un sueño. Por favor, que jamás se despertase de él.
En especial cuando tiene a Brunoen frente, y sus brazos se enredan en su cuello, buscando de forma desesperadauna fuerza que sujete su emoción. Su voz se había quebrado. Jamás había visto aBuccellati llorar.
Pero si es de alegría, qué másda. Quédate así para siempre, Bruno Buccellati.
Entre mis brazos, conmigo.