El día de ayer fue el aniversario luctuoso de Kevin Carter, fotoperiodista sudafricano.
En 1993, Carter fotografió a un niño sudanés, Kong Nyong, que por aquel entonces se encontraba famélico y muriendo de hambre a las afueras de su poblado mientras un buitre estaba al acecho. Carter esperó para tomar una foto mejor: con el buitre abriendo sus alas, pero no lo consiguió. Carter le dijo a João Silva que estaba sorprendido por la situación que acababa de fotografiar y que había ahuyentado al buitre. Pocos minutos después, Carter consiguió recuperarse y continuar con su camino.
El 26 de marzo de 1993, The New York Times publicó la foto y él ganó el Pulitzer.
Carter estaba bastante sorprendido, puesto que era la primera vez que veía una situación real de hambruna, por lo que hizo muchas fotos de niños hambrientos. Silva comenzó también a tomar fotografías de niños en el suelo, como llorando, que no se publicaron. Los padres de los niños estaban ocupados recogiendo la comida del avión, por lo que se habían desentendido de momento de los niños. Esta era la situación del niño de la foto hecha por Carter. Un buitre se posó detrás. Para meterlos a ambos en cuadro, Carter se acercó muy despacio para no asustar al buitre, e hizo la foto desde unos 10 metros. Hizo algunas tomas más y el buitre se fue.
La crítica se cernió contra él e intentó justificarse, alegando que el niño estaba muriendo y que la tribu se encontraba a unos 20 metros de él esperando su ración de comida. El niño murió por fiebre —dicho por su padre— en 2007.
Tras ello, pasó de reportero a fotógrafo de naturaleza. Sufrió dos duros golpes: por un lado, la presión de la crítica y por otro el asesinato de su amigo Ken Oosterbroek el 18 de abril de 1994, mientras cubría un tiroteo en Tokoza, Johannesburgo. Se dice que años antes intentó suicidarse, que tenía graves problemas familiares y una personalidad algo desordenada —perdía sus carretes en aviones y aeropuertos—, que era depresivo y tenía una vida caótica, con un sinfín de experiencias trágicas.
El 27 de julio de 1994 Carter llegó al río de Braamfontein Spruit, cerca del campo y el centro de estudios, un área donde él jugaba de pequeño y se suicidó.