Buenas, hoy volvemos al tema de las armaduras. Y hoy tenemos un caso muy especial, pues hablaremos de las armaduras italianas (más en concreto de Sicilia y Nápoles del siglo XV) en el Quattrocento.
La armadura destaca por ser una fusión de muchísimos estilos y además de culturas, pues se fusiona la arquitectura italiana con las ideas de la corona de Aragón. En gran diferencia con los modelos del norte de Europa, constaba con una estructura de acero pulido conocida como arnés blanco. Este acabado no era solo estético, estaba hecho para que las armas enemigas se resbalaran fácilmente. Además tenía un diseño completamente asimétrico con unas hombreras enormes en el lado izquierdo para desviar lanzas enemigas.
Cómo podemos ver en su diseño, muchas de estas armaduras combinaban las placas rígidas con el uso de la brigantina, una chaqueta de cuero reforzada con láminas de metal. Esto hacía que el soldado ganara mucha movilidad y frescura a pesar de sacrificar defensa.
El peso total de la armadura constaba de unos 20 o 25 kilos, que parece mucho, pero al estar dividido por el cuerpo perfectamente era completamente sobrellevable.