DE LAS INVERSIONES BANCARIAS AL RETORNO DEL ZAR: EL EXTRAÑO VIAJE DEL OLIGARCA KONSTANTIN MALOFEEV
Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera
Un oligarca ruso acaba de crear un movimiento político que hace campaña por la restauración de los zares. Vladimir Putin no está necesariamente en contra de este...
El 22 de noviembre fue celebrado en Moscú un congreso llamado la "Sociedad del Águila de dos cabezas", presidido por Konstantin Malofeev. Este evento reunió a cientos de delegados de ese movimiento provenientes de diversas secciones regionales, al igual que a representantes de la Unión de Voluntarios del Donbass, la Unión de Guerreros Cosacos de Rusia y del extranjero, la Unión de Mujeres Ortodoxas, así como otras asociaciones patrióticas y ortodoxas cercanas al movimiento zarista. Konstantin Malofeev fue quien anuncio, susurrándolo al oído al presidente Vladimir Putin, la creación del movimiento "Tsargrad", el cuál presentará candidatos para las próximas elecciones parlamentarias. El movimiento apoya el regreso de la monarquía y la protección de los valores tradicionales rusos.
Hacia una federación euroasiática
Como cualquier exitoso empresario, Konstantin Malofeev ha forjado una sólida red política rodeada de muchas controversias y ahora tiene la intención de entrar en la Duma, es decir, en el parlamento ruso. El nombre de su partido está lejos de ser trivial, ya que hace referencia a las tesis paneslavas y al nombre etimológico ruso de Constantinopla, de la que Rusia se considera heredera legítima después de su caída en 1453. El manifiesto del partido no muestra ninguna falta de ambición. Su preámbulo anuncia que se considera a sí mismo "la organización más grande que representa los intereses de los rusos" y ya tiene cientos de miles de miembros en sus filas, además de estar dispuestos a hacer campaña por la restauración de la monarquía, la cual cayó en 1917 y que fue víctima de una revolución hecha por los bolcheviques. Su programa retoma los grandes credos del nacionalismo ruso: la defensa de la familia, de la cultura rusa, de la diáspora rusa, de sus valores religiosos y aboga por el renacimiento del imperio, lo cual incluye la anexión de Moldavia, Transnistria y Bielorrusia al interior de una federación euroasiática inspirada en los escritos de Alexander Dugin, que es también un miembro del Consejo Supremo de Tsargrad. Según Konstantin Malofeev este movimiento sabrá responder "a los ataques de Occidente, a sus lobbies y a sus agentes que están presentes dentro de Rusia".
Se puede leer en el manifiesto: “Somos los herederos de las grandes victorias del ejército ruso sobre los jázaros, sobre la Horda de Oro, sobre la Commonwealth [referencia al Imperio Británico], sobre el Kanato de Crimea, sobre el Reino de Suecia, sobre la Turquía otomana, sobre el Imperio francés de Napoleón y la Alemania fascista. ¡Somos los hijos de la Victoria! Somos los constructores del futuro Imperio Ruso”. La salvación de Rusia pasa por la restauración de los zares, una idea que es apoyada por un tercio de los rusos hoy día y que según una encuesta del 2017 incluye al 46% de la juventud rusa. Muy cercano a la casa imperial de los Romanov, la cual promueve mediáticamente, Konstantin Malofeev especifica que “su movimiento reúne a personas de todos los horizontes que comparten con él la convicción de que la monarquía autocrática es la única institución razonable, tradicional y natural de nuestra sociedad”.
“Fue el momento más feliz y brillante en la historia del pueblo ruso. Considero que la monarquía es el único refugio seguro para Rusia y para los creyentes, que también saben a quién deben apoyar”, agrega este oligarca al tratar de diseñar un futuro para su país que tenga un sistema más regio y que ya se está preparando para una era sin Vladimir Poutine, presidente que ha gobernado Rusia desde 1999.
El regreso de los Romanov
La idea de que Rusia retorne a la monarquía está lejos de ser algo nuevo. Fue evocada por primera vez bajo la presidencia de Boris Yeltsin (1992-1999), que había pensado en el retorno del Gran Duque George Romanov, quien era su legítimo heredero. Esta idea resurge con regularidad en un país que poco a poco recupera su historia. Los Romanov han sido rehabilitados, canonizados y el zar Nicolás II, que durante la época comunista fue condenado como un tirano implacable, es al día de hoy uno de los personajes favoritos entre los rusos. Al jugar con la nostalgia imperial y soviética, el actual ocupante del Kremlin ha sido cuestionado de forma repetida sobre la posibilidad de un regreso de la monarquía después de su partida. "Oficialmente no está en la agenda", respondió Putin al director de cine Oliver Stone, quien le hizo precisamente esta pregunta en una entrevista histórica.
Acostumbrados a difuminar cualquiera de sus declaraciones, sus asesores prefieren desmentir cualquier idea de esa clase o matizar sus comentarios. "El presidente Vladimir Putin ve el surgimiento de esta idea realmente con poco optimismo, pero permanece muy abierto al respecto", explicó Dimitri Peskov, quien fue portavoz del gobierno durante el 2017, al refutar cualquier apoyo a Konstantin Malofeev y su "iniciativa personal". En cuanto a los Romanov, se hacen los preparativos para su posible regreso. “La fuerza del retorno de la fe y la tradición ha despertado a su vez un mayor interés en la monarquía. Estoy convencido de que la monarquía podría volver a ser muy importante para Rusia e igualmente para muchos otros países. La monarquía hereditaria ofrece la continuidad del pasado -continuidad que será viva y decidida- y ella puede ser un verdadero árbitro neutral de la sociedad, ya que su poder no se encuentra atado a ningún partido o grupo político. La monarquía defiende y protege los intereses de toda la nación en su conjunto. Si tuviéramos que hablar de reformas progresistas y de cambio, diría una vez más que la monarquía es un vector de modernidad mucho más eficaz que las repúblicas”, declaró la gran duquesa María Vladmirovna durante el verano pasado, siendo ella la actual aspirante al trono de Rusia y descendiente de Alejandro II, un zar que es famoso por haber abolido la servidumbre. Queda por ver si los rusos seguirán masivamente el movimiento de Konstantin Malofeev, que ha recibido el apoyo de varios diputados y senadores, o sí Vladimir Putin terminará coronándose a sí mismo, como sueñan abiertamente en Rusia.