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Priceless
Kurt era una persona que debía estar haciendo algo la mayoría del tiempo, lo que sea, sino se moría de aburrimiento. Estos días no habían sido la excepción, pero siempre llegaba la noche donde por fin podía hablar con su profesor.
Una sonrisa se dibujó en el rostro cuando el mayor le pidió que abriera la puerta. No tardó mucho en ponerse de pie e ir a recibirlo. Le sonrió ampliamente y se acercó para darle un suave beso en los labios. Aprovechó de observar lo que traía encima, buscando el regalo que había comprado, porque Kurt era curioso por naturaleza. Cerró la puerta de inmediato, apoyándose contra ella. Y esperó que Peter dejara lo que traía sobre una superficie plana para hablar.
"Te había echado mucho de menos." Confesó, acercándose por segunda vez al mayor para rodear su cuello con los brazos y presionar ligeramente su propia nariz contra la igual.
Star trek.
"Stark Trek. Seriously?" Bufó Kurt, mientras leía el mensaje que le envió su novio. Negó con la cabeza y rodó los ojos. El menor no era fanático de la ciencia ficción. Para nada. Le aburría casi tanto como el fútbol, pero suponía que valía la pena si podía ver a Peter un rato.
Salió de su habitación no del todo convencido de que sería una velada demasiado agradable, aunque quizás podía dormir en los brazos de Peter mientras el mayor disfrutaba de su película. Se dirigió al punto de encuentro con su profesor, y se recargó en su auto para esperarlo. Mientras, abrochaba los botones de su abrigo para que ninguna corriente de aire pudiese molestarlo.
Not the boy next door.
Había estado haciendo tareas y estudiando para sus exámenes todo el día mientras esperaba algún mensaje de... De cualquier persona, en realidad. Según Thad, lo buscaría para arreglar las cosas más tarde, pero no lo había hecho. Kurt ya había hecho suficiente con desbloquearlo de whatsapp. También tenía orgullo, y no le rogaría.
Al menos, había recibido 'mensajes' de Peter, y eso lo ponía feliz. No lo había visto hace... ¿Semanas? No. No quería pensar que había sido tanto tiempo, quizás un par de días. Sin contar las clases, obviamente.
Con unos pantalones color marrón, ceñidos al cuerpo al igual que su camisa. Tomó una chaqueta del mismo color, pues tenía algo de frío; salió de su habitación para dirigirse a la del mayor. Anunciando su llegada con un par de golpes suaves en la puerta.
Longview
Había estado encerrado en su habitación desde que llegó de California, apenas si había sabido que Thad estaba en Dalton, no lo veía hace más de una semana. Y en realidad, hace muchísimo que no veía a nadie. Además de cruzarse con ellos en clases.
Se alegró al ver el mensaje de Peter, también lo extrañaba, y si continuaba así probablemente se terminaría fundiendo con su cama. Y eso no era buena idea, al mens no en el mundo de Kurt.
Obviamente, antes de salir, se miró en el espejo para asegurarse de que estaba bien presentable para su profesor. Sonrió para sí mismo cuando se dio cuenta que él siempre estaba bien. Y se veía atractivo con lo que usase. Salió rapidamente a la oficina del mayor, observando de reojo a algunos alumnos nuevo que realmente no tenía idea de quienes eran. Una vez frente a la puerta, golpeó un par de veces y entró sin esperar la respuesta.
"Toc-toc. Novio a domicilio." Saludó con una sonrisa, acercándose al docente para plantarle un suave beso sobre los labios.
California.
Por una extraña razón, Kurt había dormido más de la cuenta ese día, y se había despertado más tarde de lo usual. No le importaba demasiado, pues se tomó ese fin de semana casi como vacaciones. Vacaciones con Peter. Eso le agradaba.
Su preocupación comenzó cuando leyó los mensajes de su profesor, lo cual hizo que de un salto se metiera a la ducha, y saliera de ahí en tiempo record. Odiaba hacer eso, pues siempre le dedicaba mucho tiempo al baño y sus tratamientos de belleza. Sin embargo, podía hacer una excepción.
Escuchó la puerta abrirse, y él aún estaba solo con una toalla amarrada a su cintura. No tenía demasiado tiempo para elegir un atuendo adecuado para la ocasión, así que, se vistió con la ropa de color más claro que tenía. Según él, era mala suerte vestirse con colores oscuros cuando se necesitaba suerte.
Una vez listo, con una toalla más pequeña, se removía el cabello para intentar secarlo, mientras bajaba las escaleras para encontrarse con su novio y su sobrina.
Oficina VII
Kurt estaba realmente frustrado, y eso aumentó cuando se enteró de que el profesor de literatura le había ido con el chisme a Peter incluso antes que él. Eso, sin duda, terminó de rebalsar el vaso de la paciencia del menor.
Ni siquiera se había sentado en la cama, estaba de pie en medio de la habitación enviándole mensajes a su profesor con una clara expresión de enfado en su rostro, mirando al techo de vez en cuando para respirar profundo, y contestar de la forma más tranquila posible.
Después de un rato, decidió ir a la oficina del mayor, no tenía demasiadas opciones. O en realidad sí, pero en el mundo de Kurt, solo estaba Peter. Llegó al lugar tan rápido como pudo. Abrió la puerta, como si se tratase de su propia habitación, y la cerró con llave detrás de él.
"Se supone que sigo molesto." Se adelantó a hablar, rodeando el escritorio para apoyarse en él con su mano derecha, quedando junto a Peter. Esa no era más que una infantil pataleta.
Over again.
Primero el sentimiento de Kurt en un principio fueron de angustia y preocupación, pues no recordaba haber hecho nada malo. Antes de ayer estaba más que bien con Peter y no se creía capaz de arruinar todo de nuevo en tan poco tiempo.
El segundo mensaje lo asustó aún más. No se imaginaba a Peter robando o haciendo algo malo. El teléfono del menor comenzó a humedecerse, pues el sudor frío de las manos se volvía bastante obvio.
Sin esperar demasiado, se quitó el abrigo que traía, dejando visible tan solo una camisa roja adornada por unos suspensores, ajustada, al igual que sus pantalones negros. Iba jugando con sus manos, notablemente nervioso, abrió la puerta de la oficina del profesor y se aclaró la garganta.
"¿Peter?" Preguntó con la voz temblorosa, acercándose al mayor para saludarlo con un rápido beso en los labios. En seguida, se cruzó de brazos y se apoyó con la cadera sobre el escritorio, mirándolo expectante.