UNA vez elegido el atuendo pertinente, optando por el salvavidas que resultaba un vestido negro y ajustado, de escote pronunciado pero sin perder la elegancia en ello, decidió dirigirse a la habitación de la contraria, la cual no se encontraba ciertamente cerca de la misma. No obstante, tampoco tardó demasiado en llegar a su puerta y una vez allí, bastó un par de toquecitos a la susodicha para hacer saber de su llegada. ( ft. @kvtrinx )














