La inédita visita oficial que el presidente de la República, Mario Abdo Benítez, realizó el miércoles a la sede del PLRA, principal partido de oposición, implica un gesto de apertura y de predisposición al diálogo que resulta poco usual en la política paraguaya. La convocatoria a debatir la necesaria reforma judicial y electoral a partir del acercamiento entre ambas principales fuerzas políticas es un signo de madurez que resulta positivo para la democracia, aunque cabe lamentar que ese mismo espíritu de diálogo no se haya podido dar aún al interior del coloradismo, que continúa fuertemente dividido. Es tiempo de construir un mejor país con la madurez política de sus principales dirigentes.











