No tengo claro como decirte esto porque no soy precisamente la mejor dando consejos pero entiendo tu dolor. Con los años empezamos a entender porque la vida manca, eso que en la niñez pasa desapercibida para nuestros inocentes ojos. No te voy a decir no llores, ni tampoco no tengas miedo a perder a las personas que más quieres, porque a partir de ahora lo tendrás más presente que nunca. Pero como todas las cosas en la vida aprenderás a vivir con ese miedo, yo lo hago cada día y en muchas ocasiones me emociono pensando en esas personas que no están (como ahora). Sé que es muy difícil sacar una lectura positiva de esto, también reconozco que todo lo que diga ahora no te valdrá una mierda, pero con los días lo hará. Necesitas liberar todo los miedos que encogen a tu corazón y sobretodo saber que la vida nos da hostias porque necesita que seamos más fuertes. Hace años recuerdo como sumida en un abismo Darío me decía: “¡Vive María! ¡VIVE!”. Yo pensaba que sabrás tu del dolor, es muy fácil para ti que no sientes como se ha ido tantas personas y el miedo a perder más. Todavía el otro día cuando mi padre se rompió el tendón me dio un ataque de ansiedad y tampoco soy capaz de pisar un hospital con facilidad, son manifestaciones de miedo. Pese a ello, tenemos que luchar y hacernos más fuertes porque podemos; y como escribí una vez: “He estado escondida detrás de mi propio miedo. Me he refugiado en los brazos equivocados porque la solución no está en depender de las personas, ni en leer libros para devolverte lo que eras hace tres años. La única solución es seguir adelante con la espalda erguida y dejando atrás todo lo que te ha producido tanto daño, y sé que lo podré hacer, soy FUERTE. Porque la verdadera fortaleza no está escrito en ningún rincón, ni tan si quiera en un consejo amigo, está dentro de nosotros de la voluntad de seguir, y jamás desistir”.
Son heridas que enardecerán de por vida pero un día aspiraras profundo y le plantarás cara al Mundo, y ese dolor te permitirá: crear, luchar o llegar a ideas o conclusiones que sin la muerte nunca llegarías. Al final todos estamos condenados a muerte lo que no sabemos es cuando se ejecutará nuestra sentencia, por eso hay que vivir como nos enseño Darío.
La vida nos da familia de sangre pero a lo largo de la misma nos permite hacer nuestra a muchas personas, tú eres una de ellas. Puedo entender tu dolor pero no sentirlo como tú ahora.
Te quiere Grace.
Fotografía : Jess Méndez.
#laadymaria










