Laconismos de guerra y muerte (o cómo pasar a la Historia con dos cojones)
¿Es posible tener ingenio cuando encara uno a la muerte? ¿Pueden pronunciarse frases demoledoras en medio del fragor de la batalla?
El cine nos ha acostumbrado a ver cómo la acción de una escena culmina con esa línea meteórica y biensonante, escrita con ingenio y pronunciada por el personaje ideal en el momento justo. Pero la historia también guarda anécdotas legendarias sobre esos momentos tan oportunos de labia...
Estas frases, escuetas pero contundentes, que expresan en pocas palabras y de manera exacta una idea, reciben en literatura el nombre de Laconismos. El nombre viene de "Laconia", una región antigua que incluía diversas ciudades, entre ellas Esparta, y cuya cultura se centraba en una educación que valoraba más la calidad de las palabras que su cantidad (en contraposición a la cultura Ateniense, más sofisticada y verborreica).
La anécdota que fundó el sustantivo se debe a que los sitiadores de los Poblados de Laconia mandaron un mensaje para que sus gentes se rindieran, que decía:
«Si ganamos esta guerra, seréis esclavos para siempre».
A lo que el comandante de Laconia contestó escuetamente:
«Si ganáis».
Un laconismo posee el encanto de lo breve y es fácil de recordar. He aquí una recopilación de los 15 Mejores Laconismos jamás pronunciados en un contexto de Guerra y Muerte:
#1 - El Rey Leónidas I
Qué mejor manera de ejemplificar los laconismos que los pronunciados en la Batalla de las Termópilas
La batalla fue todo un acontecimiento histórico cargado de laconismos en boca de los Espartanos más cinematográficos del siglo. La historia es conocida; 300 de ellos, junto a un conglomerado de soldados griegos en alianza con Esparta, resistiendo el embate del ejército persa en un estrecho desfiladero durante tres días y tres noches. Prácticamente todas las grandes frases de aquella película con Gerard Butler como Leónidas (a su vez inspirada en la novela gráfica de Frank Miller) fueron dichas por el comandante en la batalla real, ¡el guión estaba ya hecho!
Pero antes de prestarle atención al combate, es necesario entender la mentalidad Espartana a base de laconismos.
Precisamente antes de la batalla, la Reina de Sparta y mujer de Leónidas, Gorgo, (la misma que cuando le dijeron que por qué las mujeres espartanas mandaban sobre los hombres respondió "Porque los hemos parido", fuck the patriarchy) le preguntó a su marido qué debía hacer. Él le contestó:
«Cásate con un buen hombre y cría buenos hijos»
Seguro que recordáis esa escena de 300 donde el mensajero de Xerxes les pide la rendición y Leónidas la rechaza. Entonces el persa dice "¡Es una locura!" y Leónidas le da una poderosa patada en el pecho lanzándolo a un pozo y gritando
Esa escena fue real, aunque no sucedió exactamente así.
El mensajero terminó en el fondo de un pozo, sí, pero tenía noticias concretas de tomar de los espartanos "Agua y Tierras"
Leónidas simplemente contestó, antes de la patada:
«Cógelas tú mismo»
Lo más curioso de esta escena fue que una versión muy parecida se repetiría unos días después, como ahora veremos.
Antes de abordar la batalla, cabe destacar el épico ritual espartano antes de ir a la guerra. Las madres o esposas de los espartanos que despedían a sus guerreros le brindaban su escudo (1.30 era el diámetro del círculo de puro bronce) y pronunciaban:
«Con él o sobre él» (En Griego: Συν ται η επι ται! [Syn tai e epi tai!] ó Ή ταν ή επί τας! [E tan e epi tas!] )
Aquéllo daba buena muestra de la mentalidad bélica espartana; o bien el guerrero volvía vencedor blandiendo su escudo, o su cadáver regresaba tumbado sobre él, pero de ninguna manera se contemplaba la retirada arrojando el escudo y huyendo de la batalla.
Y finalmente partieron los Espartanos y sus aliados al mando del rey Leónidas para combatir contra el ejército persa.
En el primer encuentro entre ejércitos, los persas enviaron otro mensajero (ignorando el destino del primero) para instarles a rendir sus armas, a lo que Leónidas contraatacó con un legendario:
«Ven a por ellas» (En Griego: Μολών λαβέ [Molon Labe])
Si los Espartanos eran famosos por despachar las situaciones con muy pocas palabras, ésta desde luego es su obra maestra. La contestación definitiva que admite traducciones alternativas como “sobre mi cadáver” o un simple “Adelante”, que se ha convertido en todo un icono y es el lema de las Fuerzas Armadas Griegas.
Pero Leónidas demostró su ingenio a lo largo de toda la batalla.
Cuando le preguntaron por qué decidió combatir con tan pocos hombres un enemigo tan numeroso, respondió:
«Si los números importan, ni toda Grecia podría medirse contra ese ejército. Pero si es el valor lo que cuenta, somos suficientes»
Cuando volvieron a decirle lo mismo, replicó:
«Hay suficientes (enemigos), puesto que están para ser asesinados»
Dos de los grandes laconismos de Leónidas fueron introducidos en la película, de hecho.
En una ocasión, el espartano Dianekes informó de que los arqueros persas eran tan numerosos que cuando dispararan, sus flechas taparían el sol. Leónidas enunció un conciso:
«Entonces lucharemos en la sombra»
Y en el amanecer del tercer y último día de la batalla, Leónidas, viéndose rodeado, gritó a sus hombres:
«¡Comed bien, pues esta noche cenaremos en el Hades!»
Ni si quiera sus hombres flaquearon en su valentía. Leónidas trató de enviar a un soldado de vuelta a Esparta para informar de lo sucedido, y éste simplemente le contestó:
«He venido a luchar, no a hacer de mensajero»
#2 - (No te metas con) Genghis Khan
Shah Muhammad II del Imperio Khwarazmiano cometió un pequeño error cuando decidió insultar a Genghis matando a su mensajero. El resultado fue uno de los actos de venganza más brutales de la historia, con el exterminio de una civilización incluido.
Después de que Genghis Khan arrasara Asia con sus tropas, el Imperio Mongol tomó contacto con Oriente Medio por primera vez en su historia.
Genghis envió una caravana amistosa al imperio vecino de Khwarezmid con 450 hombres (y suponemos una cestita de fruta o algún detalle por el estilo)
Sin embargo, los Khwarezmidas no se mostraron muy colaboradores y el Gobernador Inalchuq de Otrar asesinó a todos los mensajeros salvo uno, que dejó marchar para que anunciase la matanza. Genghis no quiso arriesgarse y pensando que quizá no supieran con quién estaban tratando, envió un par de embajadores para darles otra oportunidad, esta vez al jefe de Inalchuq, Sha Ala ad-Din Muhammad II, a lo que respondió devolviéndolos con las cabezas rapadas y el intérprete decapitado. Genghis Khan se dio un paseo por la montaña, respiró hondo y contó hasta 10. Después de pensárselo unos días, lanzó un contraataque exterminador tan despiadado que no volvería a verse algo parecido hasta la Segunda Guerra Mundial.
Para vengar sus mensajeros, Genghis empleó a tres de sus cuatro "perros de guerra", incluyendo a Subutai, más conocido como el mejor general de guerra que ha existido nunca.
Después de sitiar la ciudadela de Inalchuq durante seis meses con maquinaria y tecnología China recién adquirida, Genghis pudo desquitarse finalmente vertiendo plata líquida en los ojos y la boca de Inalchuq, tras lo cual se fue a por el Shah.
Genghis Khan irrumpió en Khwarezmia con 20.000 de los mejores soldados del mundo, destrozó a un ejército que lo quintuplicaba en número y fue capaz incluso de desviar ríos para borrar la ciudad del mapa. Durante los combates, Genghis Khan llegó a escribirle al Shah la siguiente carta al estilo de un supervillano:
«Yo soy la Fusta de Dios. Si no hubierais cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre vosotros»
Cuando Genghis terminó, "no quedaron ni perros ni gatos" El imperio fue íntegramente eliminado, sus cuatro millones de habitantes reducidos a montañas de cadáveres.
El Shah, sin embargo, consiguió huir a una isla del Mar Caspio, donde murió de pleuritis, arruinado y solo. Pero seguramente aprendió la lección.
No mates al mensajero.
#3 - John Paul Jones
El padre de la Marina Americana y conquistador de Inglaterra, se encontraba en una situación delicada el 23 de Septiembre de 1779, durante la batalla de Flamborough Head.
En un combate naval contra el británico HMS Serapis, el barco de Jones perdía en armamento, tripulación y estaba empezando a hundirse.
Con la victoria prácticamente asegurada, el Capitán Pearson del Serapis gritó a Jones por encima del humo y la pólvora si estaba dispuesto a rendirse. Cualquier marinero se habría dado cuenta de que su única alternativa era una muerte segura, pero John Paul Jones no era un marinero cualquiera. Según los Ingleses, de hecho, tenía fama de pirata.
Desde un barco destrozado con la cubierta llena de sangre, Jones bramó:
«¡Aún no he empezado a luchar!»
Tras esta declaración tan temeraria, Jones empezó a luchar. Golpeó su barco contra el Serapis, limpió la cubierta con sus tiradores y lo abordaron con granadas y espadazos como los piratas que definitivamente no eran.
El barco de Jones se perdió, claro, pero el capitán y sus hombres no tuvieron problema en pilotar el Serapis. Navegaron hasta la República Holandesa, donde Jones fue aclamado por los capos de la droga en Amsterdam como "El Terror de Los Ingleses" Tras escuchar que el capitán Pearson, que había sobrevivido al encuentro, fue condecorado como Caballero Británico por su valor en Flamborough Head, Jones añadió otra fantástica cita a su lista:
«Ojalá tenga la fortuna de encontrarme con él otra vez. Le harán Lord.»
#4 - Voltaire
Aunque no fue una situación de guerra, mención especial merecen las últimas palabras del filósofo francés. Encamado y moribundo, este famoso ateo recibió la visita en su lecho de muerte de un sacerdote, que con intención de darle la extremaunción le preguntó:
«¿Renuncias a Satanás?» Y Voltaire dijo con media sonrisa:
«Va, buen hombre... no es momento para buscarse enemigos…»
# 5 - Napoléon Bonaparte
Tras batallar por todo el continente Europeo, el Emperador Napoléón fue exiliado a Elba, una isla cercana a la costa de Italia de 13.000 habitantes que él insistía en gobernar (aquéllo contaba como castigo cuando eras emperador)
Pero Napoléon escuchó los rumores sobre el descontento francés con el Gobierno que le había sustituido, así que reunió a seiscientos hombres, preparado para hacer su reaparición triunfal, y llegó a prometerles a sus tropas que tomarían París.
Los Franceses se enteraron de su plan y la cuadrilla de Napoléon se topó con 8.000 soldados franceses bien armados en la ciudad de Grenoble.
¿Qué hacer frente a semejante chasco? Puesto que Napoleón prefería la muerte antes que el ridículo, y demostrando su personalidad de Emperador, caminó tranquilo y decidido hasta encarar las tropas enemigas. Frente a ellas se abrió la camisa enseñando el pecho y gritó.
«Si alguno de los presentes quiere matar a su emperador, ¡aquí me tiene!»
Tras unos segundos de silencio, desde las tropas Francesas se escuchó un griterío que decía «¡Vive l'empereur!» y empezaron a corearle descontroladamente como un grupo de groupies en un concierto de One Direction.
Con su nuevo ejército, Napoleón entró en París y la conquistó en dos semanas.
Claro que su nuevo liderazgo sólo duró unos cien días, pero este suceso bien sirve para ilustrar el hecho de que cuando Napoléon murió, necesitaron dos ataúdes. Uno para él y otro para sus cojones.
# 6 La Reina Tomyris
En el 529 antes de Cristo, Cirio el Grande andaba ocupado expandiendo el Imperio Persa. Tras vencer al Imperio de Babilonia, Cirio se fijó en el Imperrio Massagato, reinado por la Reina Tomyris
El plan de Cirio comenzó con pedir su rendición, pero ella educadamente rechazó la oferza. Después de eso, Cirio planeó una curiosa artimaña: combatiría contra Tomyris utilizando sus soldados peor entrenados como cebo y los haría infiltrarse entre las tropas enemigas para atacarles después en el festín de la victoria. Semejante tontería funcionó, y Cirio acabó consiguiendo unos cuantos prisioneros, incluyendo al hijo de Tomyris.
Razonablemente cabreada, Tomyris envió una carta donde exigía que su hijo fuese devuelto y concluía:
«Para saciar tu sed de sangre, te daré la tuya propia»
Cirio ignoró el mensaje, pero Tomyris cumplió su promesa. Literalmente. Lanzó un contraataque que barrió a Cirio en su propio terreno y consiguió matarle ella misma durante la batalla. Cuando descubrió que su hijo se había suicidado para escapar de la verguenza del cautiverio, le cortó la cabeza a Cirio y la metió en una bolsa llena con su propia sangre.
# 7 - Un Oficial de los Confederados
Aunque los de la Unión ganaron técnicamente la Batalla de Gettysburg, fue bastante perjudicial para ambos bandos. Más de 40.000 hombres fueron asesinados, heridos, o desaparecieron durante los tres días de la batalla, y las pérdidas proporcionales hicieron que fuera más devastador para los Confederados.
Muchos consideraron la Guerra Civil perdida a esas alturas, salvo un oficial Confederado con la suficiente decisión para decirle al General Lee:
«Lucharemos contra ellos, señor, hasta que el infierno se congele. Y entonces combatiremos sobre el hielo»
Y consiguieron remontar. En 1864, el ejército sureño fue expulsado de su propia capital en Richmond, Virginia. Excavaron trincheras y sitiarion la ciudad durante todo el invierno de 1864, lo que suponemos dio tiempo a que la guerra convirtiera el lugar en un infierno y se congelara después por el frío.
Tenía razón después de todo...
# 8 - Conde Louis de Buade de Frontenac
En 1690, Quebec iba a ser atacada por las superiores tropas Inglesas de Massachussets. Los Ingleses, convencidos de que podrían barrer fácilmente el suelo con los sombreros franceses, enviaron un mensajero para ofrecerles un ultimátum al Conde Louis de Buade de Frontenac, el Gobernador y General de Quebec.
Después de leer el ultimátum, el mensajero, para añadir dramatismo a la escena, sacó un reloj de bolsillo y le dijo que tenía exactamente una hora para contestar.
Transcurridos unos instantes de silencio, el mensajero inglés preguntó impaciente al Gobernador si tenía intención de darle una respuesta.
Frontenac le miró a los ojos y sentenció:
«No tengo más respuesta para tu general que la que saldrá de la boca de mis cañones y mosquetes»
Si alguien dudaba del coraje de Frontenac en desafiar al ejército que merodeaba frente a la ciudad, las dudas se disiparon cuando aparecieron los refuerzos desde Montreal, dando a los Franceses ventaja numérica y aplastando las tropas Inglesas en su retirada a Massachussets. Frontenac sólo contó 19 bajas en sus filas.
# 9 Teniente Coronel Mustafa Kemal
Batalla de Gallipolli, Primera Guerra Mundial. 25 de Abril de 1915, 6:30 AM.
El Teniente Coronel Mustafa Kemal es informado de que los soldados británicos avanzan por Battleship Hill, una posición defensiva clave cerca del océano.
Ordenó a sus hombres que marcharan siguiendo la costa y rodearan al enemigo para controlar el campo de batalla. Cuando llegó, tres horas después, vislumbró los buques de guerra enemigos acercándose y sus aviones aterrizando, además de un grupo de soldados turcos huyendo de la batalla.
Cuando preguntó por qué huían, las tropas señalaron el ejército que avanzaba hacia ellos y gritaron "¡Señor, el enemigo!" Kemal les dijo que no podían huir del enemigo, y pararon, porque Kemal no era la clase de persona a la que uno le puede llevar la contraria.
Cuando sus hombres le dijeron que no les quedaba munición, Kemal les dijo que usaran las bayonetas. Cuando llegó el momento de atacar, los soldados expresaron sus dudas, y Kemal gritó:
«¡NO OS ORDENO QUE ATAQUÉIS. OS ORDENO QUE MURÁIS!»
No fue tan desastroso como parece. Para los Turcos, la retirada no era una opción ya que si perdían, no habría hogar al que retirarse. Y eso les ayudó en su victoria; su temerario desprecio por la vida frenó el avance enemigo el tiempo suficiente para que llegaran refuerzos. Con el apoyo extra de las tropas aliadas, convirtieron la batalla de Gallipoli en un derramamiento de sangre sin sentido, algo muy de moda durante la Primera Guerra Mundial.
Kemal terminó siendo presidente de la República Turca y permaneció en una oficina durante 15 años, reformando considerablemente, entre otras cosas, el sistema legal y educativo. Después de decirles a tus hombres que vayan a morir, y de que ellos obedezcan, cualquier otra forma de liderazgo es pan comido.
# 10 Zoya Kosmodemyanskaya
1941 fue un año insólitamente duro para la Unión Soviética, con toda esa invasión Germánico-Rumano- Italo-Húngaro-Eslovaco-Finlandesa. Eso no impidió que Zoya Kosmodemyanskaya, una joven de 18 años, se alistara en la Unidad No 9903 de Reconocimiento Partisana, donde se le asignó la tarea de prender fuego a las casas de los pueblos ocupados por los Nazis (preferiblemente, mientras los Nazis aún estaban dentro)
Zoya consiguió quemar varios edificios antes de ser capturada, torturada y paseada por toda la ciudad con un cartel que decía "Quemacasas"
Pero antes de que fuera públicamente ejecutada el 29 de Noviembre de 1941, tenía un par de palabras preparadas para compartir con sus captores y el público allí reunido.
De su discurso final se destaca la poderosa frase: «Somos doscientos millones, no podéis colgarnos a todos»
Y el grito rebelde en el que instaba a sus compatriotas a: «¡Matad a los Alemanes, quemadlos, cazadlos como a ratas!»
Cuando Stalin supo de la historia de Zoya, la nombró Héroe de la Unión Soviética, primera mujer en ser galardonada con ese título. Antes de que la guerra acabara, fue honrada con poemas, cuadros, estatuas e incluso una película. Hasta existe un asteroide con su nombre.
# 11 - Carl Panzram
Tampoco es que quiera glorificar la arrogancia de un asesino en serie convicto, pero resulta curioso que, cuando Carl Panzam iba a ser ahorcado, al ver que el funcionario encargado de atar la cuerda tardaba demasiado, le gritara a la cara:
«Date prisa, paleto bastardo. Podría haber matado a diez hombres mientras haces el gilipollas»
# 12 - Anne Bonny
No podía faltar en esta lista la Pirata Femenina más sanguinaria de todos los tiempos. Anne Bonny fue una pirata irlandesa que disfrutó de su oficio en la Edad Dorada de la Piratería durante el siglo XVIII. Navegó junto a su compañera Mary Read y su marido Calico Jack, como una sitcom moderna, pero con más saqueo y masacres.
En 1720, su barco fue emboscado por una corveta enviada por el Gobernador de Jamaica. Anne y Mary fueron las únicas que pelearon, ya que el resto de la tripulación estaba o durmiendo o demasiado borracha para luchar. Tras ser capturadas, Anne y Mary fueron absueltas debido a sus respectivos embarazos, pero Jack, que no tenía útero, no tuvo tanta suerte.
Antes de que se lo llevaran para ser ejecutado, Anne Bonny demostró su amor pirata con un laconismo lapidario:
«Si hubieras luchado como un hombre, no te colgarían como a un perro»
Calico Jack fue ahorcado el 18 de Noviembre de 1720. Anne Bonny en cambio, tuvo diez hijos y murió de manera digna a sus 80 años en Carolina del Sur.
# 13 Comandante Chesty Puller
En la Guerra de Corea, después de que las fuerzas de Naciones Unidas fueran atacadas por el ejército chino en la batalla de Chosin Reservoir, el comandante estadounidense Chesty Puller envió el siguiente mensaje:
«Llevamos mucho tiempo buscando al enemigo, y por fin lo hemos encontrados. Nos rodean. Eso simplifica las cosas (...) Ahora podemos disparar a esos cabrones desde cualquier dirección»
# 14 - General José de Palafox
En 1809, durante el segundo asedio a la ciudad de Zaragoza, los Franceses pidieron la capitulación española con el mensaje: «Paz y Rendición»
El General Palafox contestó:
«Guerra y cuchillo»
# 15 - Julius Robbert Openheimer
Este laconismo no es estrictamente sobre la guerra, pero sí tiene mucho que ver y he de hacerle justicia pues ha sido la razón de que recopilara todos los demás.
J. R. Openheimer fue un Físico americano que participó activamente en el Proyecto Manhattan, gracias al cual se desarrollaron las primeras armas nucleares. Popularmente se le conoce como "El Padre de la Bomba Atómica"
Asistió en persona a la demostración del efecto apocalíptico de esa primera Bomba Atómica, acompañado de un reducido grupo de militares y científicos.
Presenció de manera única, como responsable directo, el potencial aniquilidador de la creación humana. Openheimer confesó en una entrevista a posteriori que cuando presenciaron el devastador suceso "Algunos rieron... otros lloraron... pero la mayoría permanecieron callados" y que fue entonces cuando pronunció (mentalmente, sin embargo) las palabras del texto sagrado hindú Bhagavad Gita.
«Ahora me he convertido en la Muerte. El destructor de Mundos...»
El pequeño video original con sus palabras podéis encontrarlo aquí.
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FUENTES:
http://en.wikipedia.org/wiki/Laconic_phrase
http://www.cracked.com/article_19759_the-7-greatest-pieces-trash-talk-in-history-war.html
http://www.cracked.com/article_20617_5-movie-worthy-lines-said-by-real-soldiers-facing-death.html
http://www.cracked.com/article_19403_the-10-greatest-uses-trash-talk-in-history-war.html#
La mayoría de chistecillos y anécdotas sobre los laconismos no son mías; yo me he dedicado a recopilarlos, ilustrarlos y poner los enlaces. Ha sido un largo trabajo y sería injusto no mencionar las fuentes, ni la mía ni la de otros ;)












