F E B R E R O
Me deshago de la nostalgia de mi participación en un festival de documentales de música con un desmadre en Azcapo, donde rasgo mis pantalones mientras estoy en mi trance furioso frente a un cabrón que no concibe el otro yo, si no viene en presentación de consumidores refinado que se burlan de la humildad y la paciencia. La catarsis en Clavería 22 va acompañada del robo de un “no-breaker” y de la falta de acción y comprensión de un organizador al cual le valen verga las bandas que tocan en su evento (pedir una paga en estas condiciones parece ser una grosería para agentes parasitarios de la música). La ignorancia y la prepotencia se hacen presentes todos los días, por lo menos ahora estoy ante seres humanos que toman en cuenta al otro; no puede ser tan difícil si la intención es florecer en conjunto, no en una pinche maceta donde la colectividad vale madre.
Sigo convirtiendo la desilusión en pedas severas, otra vez estoy cagando sangre. Me tranquilizo comiendo una pizza con forma de corazón con ese cabrón, por fin lo veo más. Relajo mi desazón con el maestro de la buena vibra en su casa por el Soumaya, me alegra haberlo visto hace poco.
El amor y el lado animal se opacan, ahora los debes dejar libres.
- Sr. Sacatripas












