Todo lo que amas está escrito en la eternidad...
La Mujer del Dragón

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Todo lo que amas está escrito en la eternidad...
La Mujer del Dragón
Di mi nombre
Ven… Criatura de sombra y carne, ven a buscarme entre los pliegues oscuros de la noche, porque te juro... que yo te estoy esperando, como espera la tierra la tormenta que la arrase. Y cuando vengas... cuando al fin me halles, que tu boca, esa boca llena de pecado, no calle, que no me mires en silencio. ¡Di mi nombre! ¡Di mi nombre! Como un huracán que revienta la madrugada, como un eco sagrado que estremece los cipreses viejos, como una promesa que arde y muere en la misma exhalación. Di mi nombre… con los dientes apretados, con el pecho en llamas, con la sed de quien ha cruzado desiertos sin agua y sin mí. Llama a mi nombre, escribano de mis sueños, hazlo temblar en las esquinas rotas de la noche, hazlo danzar en tus labios como ofrenda y como condena. ¡Di mi nombre, por Dios! Que yo me muero… me muero de escucharlo y temblar, temblar, sí, como tiembla la saeta en la garganta de quien canta para salvarse, como tiembla la yegua salvaje antes de rendirse al tacto del amo que supo nombrarla. Di mi nombre para ser devorado por la misma boca que besaste, por las mismas piernas que buscaste, por el mismo huracán que tú invocaste… Haznos polvo y cielo, pecado y gloria. Y después, déjame morir de placer en tu verbo, y redimirme en tu verso… como el último aliento que jamás se podrá olvidar.
La Mujer del Dragón
¿Con qué lengua intentas provocarme? ¿Crees seducirme con saliva y jadeos? Yo he bebido de cálices más hondos, he lamido la sangre de dioses caídos y he reído en la boca de la Muerte. Tu demonio me llama, pero no sabe que fui yo quien lo parió. Que si lo suelto, no me devora: me corona. Haz de tu sombra un banquete, yo haré de la mía un altar.
Fragmentos✠ La Dame de l’Ombre🜃
La Mujer del Dragón
No me hables de gloria ni me susurres himnos.
Que las banderas no abrigan a los muertos.
Aquí, donde la tierra huele a pólvora y a carne rota, los hombres se matan con las manos temblorosas, mientras alguien, en otro lugar, cuenta los beneficios.
Hermanos en armas, dicen… pero nos enviaron a ser verdugos de los nuestros.
Aquí no hay héroes. Sólo sombras que arrastran los nombres de sus hijos, y cenizas que se pegan a la piel como una segunda muerte.
Hermano en armas… fuiste tú el que me miró antes de disparar. Y yo el que no tembló al caer.
La guerra no nos hizo fuertes.
Nos hizo eternos desconocidos con la misma herida.
Borradores 30/06/25
La mujer del Dragón
Tuve la ternura en mis manos, suaves latidos envueltos en seda, ojos de un amor tan puro que me inundaban el alma como un río sin orillas.
La Mujer del Dragón
Invocatio Trina
Ritual del solsticio
Yo, hija de la noche antigua, me presento. Con los pies descalzos, con las venas abiertas al pulso de la tierra, con los labios en silencio… y el alma encendida. Llamo a las que ardieron en silencio, a las que cantaron bajo la luna cuando el mundo dormía su olvido. Llamo al linaje invisible, a las manos que no conocí pero siento, a los nombres borrados por la historia que aún susurran en mi sangre. Que se abran los caminos. Que el círculo me reconozca. Que el fuego no me rechace. Que el agua me bendiga. Que la ceniza me recuerde. Vengo a recordar. Y al recordar… renazco.
La Mujer del Dragón
🜃 Borrador 20/06/25
La Luna de las Noches Largas
Madre Luna, dama eterna de la noche oscura. Cuídame en estas horas de tristes desvelos. Sé mi consuelo ante ésta oquedad de un anhelo, que de pena, mi alma quiebra.
A tí me encomiendo, para que seas la cura de ésta angustia que en mí pecho llevo. Aquieta mi mente salvaje y demente, que guarda en oscuras noches los deseos más ardientes.
Desde niña, tu marca en mi cabello llevo, con tu capa de plata me has cubierto, bendecida por tí me siento.
Madre divina, cántame una canción de cuna, para que mis ojos se cierren con tu hermosa forma de media luna.
Y si una mañana no despierto, que sea porque el sol me ha encontrado descansando en tu regazo, y pena le da, sacarme de entre tus brazos.
La Mujer del Dragón
La Amante del Diablo
Bajo sus besos, su cuerpo temblaba, y su sexo ardía, mientras el eco de su nombre en sus gemidos se oía.
La amante del diablo le decían, loca de deseo se volvía.
Caía la noche y la luna avisaba; él, la necesitaba.
Un murmullo en el viento, un susurro en su cuello, un sueño que cruzaba el vértice del tiempo.
La oscuridad iluminaba, una luna cómplice de esa llamada.
Y ella, perdida estaba, con gusto aceptaba su inocencia corrompida, mas su alma se llevaba, ya no era de ella, con placer se la entregaba.
En su musa se había convertido, entre sus muslos encontraba, la inspiración que necesitaba.
Con sus dedos los pétalos de su sexo abría, y su néctar en su boca derramaba, y así, ella le alimentaba.
Sus gemidos delicados , adornaban sus oídos. A él se entregaba, suya se volvía, al éxtasis le llevaba. Cómo un antiguo decreto, un pacto secreto, sólo por testigo el universo, dos almas antiguas se encontraban, y en la oscuridad se devoraban.
Como sombras de un mismo cuerpo, en una sola se convertían.
La Mujer del Dragón