La casa de la flores, posibilidades de reinvención de la novela mexicana
Personalmente me resulta extraño, pero es una realidad que las décadas pasadas fueron exitosas para la televisión mexicana por un particular producto: las telenovelas. Estos melodramas fueron un producto que México exportó internacionalmente con mucho éxito, al grado que influenciaron las producciones de otras partes del globo, como sudamérica y Asia.
Con sus excepciones a la regla, muchas de las novelas tratan de una mujer de escasos recursos que eventualmente acaba involucrada con un guapo millonario con el que terminará casada, donde además suele terminar la serie. Hay villanos, quienes no quieren esa unión debido a que quieren el corazón de alguno de los protagonistas o porque desean la herencia monetaria del joven galán. Nunca sucede al revés, ella no posee los millones, Muchas veces los padres de los protagonistas tiene un pasado oscuro, hay hijos adoptados que no lo saben, gemelos malvados, hermanos que consanguineamente no lo son y alguna persona de servicio sabe todos los secretos de la familia.
Hasta hace poco, no había podido ver ninguna telenovela completa ya que su predictibilidad me parece aburrida, la construcción de los personajes es pobre y hasta incongruente, y a estas alturas la fórmula me parece más que gastada, y eso no sólo lo digo yo, sino los productores de telenovelas alrededor del mundo. Digo hasta hace poco porque recientemente, en un maratón del que solo es posible mi clavadez, vi la primera temporada de La Casa de las Flores. ¿Por qué la vi?
1)
En un principio divertida, lo cual me atrapó, va adquiriendo complejidad conforme avanza, limitando cada vez más las risas. La serie inicia con el suicidio de la amante de uno de los personajes de la familia, la cual a la larga es El Personaje de la serie, no ella, no la pareja, la familia entera, cosa que quizá no es precisamente nueva, pero no es tan común en la historia de las telenovelas,.
La base de los personajes me parece familiar a otras novelas, familia bien con hijos bien, un nieto rubio y un negocio que, aparentemente les ha dado toda la fortuna. Un poco chocante la doble moral con la que la noticia con la que inicia la serie es recibida, ya que lo ofendidos cojean del mismo pie, pero de a pocos se puede ir entendiendo que es más bien una actitud que ha sido una constante, hasta el último episodio la matriarca de la familia no deja de defender la realización de una actividad de socialité porque su vida está sustentada en el que dirán de la sociedad. Chocante pero constante.
2)
La representación de la homosexualidad
La televisión mexicana ha insistido en hacer de la comunidad gay un chiste (no cabe LGBT… porque no pasan de hombres homosexuales), los visten de manera extravagante, los hacen vacíos, promiscuos y ridículos. La Casa de las Flores, por otro lado, tiene a un personaje gay, un bisexual y un transexual, si bien seguimos en el campo de lo que hacen los nacidos como hombres con su sexualidad, ya iba siendo tiempo de desencasillarlos. Tal vez se sube al tren del mame que tiene Netflix de hacer series incluyente, pero esta vez me parece bien bajado, son personajes contemporáneos nacidos de un guión original que problematizan la situación.
Uno de éstos sí es risible pero porque su persona es inocente, vanidosa, engreída y un tanto cobarde, no porque sea gay, tomando actitudes bobas y dando respuestas básicas a los complejos problemas que enfrenta la familia porque siempre ha sido un hijo de familia.
3)
La construcción de la familia
Ya dije que la base es una familia bien que tiene secretos familiares, pero lo que me llamó la atención es la diferente resolución de los mismos al menos de uno de los personajes que me parecieron más relevantes.
La mayor está divorciada, ha solapado la infidelidad que destapa la caja de pandora de la familia, ha interactuado con la otra familia, ha criado a un hijo sola, guardando demasiados secretos que ahora le pesan sobre los hombros, pero al final resulta ser la que tiene mayor capacidad de reflexionar sobre sus errores y pensar que la familia no está conformada por padre-madre-hijos y que es más valioso el desarrollo de las relaciones con aquellos que crían y no con los que conciben. Lo cual me lleva a mi punto, a pesar de que sabe quienes son sus padres biológicos, reconoce como personas complejas, que toman decisiones y cometen errores, a quienes le han criado, contrario a otras historias en la que se intenta recuperar el tiempo perdido con los “verdaderos padres”. Ella parece lograr zafarse de los “qué dirán” que habían determinado no solo su vida sino la de su familia. Su hijo goza de la forma que está adquiriendo su familia.
La representación de una familia homoparental me pareció más orgánica que en Sex Education, donde tenemos a este personaje con dos madres, cosa que no parece llamarle a nadie la atención, situación que me parece un tanto ficticia en un poblado pequeño en el que sí persiguen a Erick por andar en la calle travestido. Punto ahí para Manolo Caro.
A pesar de la anterior apología, también hubo cosas que no me gustaron:
1)
Lugares comunes
Si bien la hija de enmedio es en un principio encantadora, me parece que se lleva la peor parte justo porque toda ella es un lugar común. Llega siendo una mujer cosmopolita, estudiada y comprometida con un joven neoyorkino, mas enuncia comentarios como “todos mis amigos en Nueva York tienen relaciones abiertas”, porque claramente es algo que le compete únicamente al primer mundo y que TODOS los neoyorkinos lo hacen, menos ellos, o-bvi-o. Obviamente se quedó encerrada en una burbuja aunque salió a otra parte del globo.
Luego comienza a hacer lo que cualquier chica básica, le pone el cuerno al novio con uno que, como lugar común, no tiene serias intenciones con ella. Una vez quedándose sin pareja sentimental, quiere volver a encontrar su lugar en un negocio familiar, del que nunca ha sido parte de manera seria, lo cual me hace concluir que en NY no tenía ni trabajo ni seguía estudiando y que muy probablemente no tenía vida sin el prometido engañado porque nunca la vemos ni intentando resolver los problemas que podrían haber quedado en el gabacho, ni siquiera con una actitud valemadrista que podría haber tomado al abandonar una vida. Bastante lamentable el personaje.
2)
El dramatismo que va adquiriendo al final
Ya estando sobre el tren, no deje de ver los dos último episodios, más por compromiso que por interés genuino, ya que las complicaciones comenzaban a acercarse a los lugares comunes que me resultaron aburridos.
A pesar de esto, me quedé conforme con el final, el cual es abierto y da pie a una segunda temporada, que ojalá no peque toda de los mismo.
Por Zorro Estelar












