Tres libros qué me ayudaron a sobrevivir el año. Les agradezco por haberme mantenido en otros lados, activa, pensante, por recordarme que los mundos posibles no sé me acabaron y qué todo va a estar mejor.
De Lemebel me enamoré como solo las locas y lxs descarriadxs podemos. Ay, mi loca del frente, me hubiera casado con vos mil veces.
A Lorenza le diría qué somos la misma, qué yo también odio y entiendo su rabia de vivir incomprendida, las ganas de matar qué da compartir el mismo mundo con gente de mierda, gente de plástico.
Pero lo más hermoso fue haber vivido en el mundo de Las Malas, mundo maravilloso de mujeres valientes, y qué desde chica amé, las mujeres trans, mujeres travestis, hasta las envidie...envidie su valentía por elegir su cuerpo, por saber desde pequeñas quién querían ser, por la firmeza de seguir su destino. Páginas de dolor, de amor, del deseo turbio, del placer que nunca podemos saciar. De lo mágica qué puede llegar a ser la vida cuando encontras a tu familia verdadera.

















