Explosión de sonido: “Una noche con Las Robertas”
Por: Mariana Villareal
El viento soplaba desde la parte externa de la puerta del lugar. Estábamos realmente ansiosas de que la gente llegara y poder llenar todas las mesas del Landó o mejor aún, llenar todos los rincones de este foro y que todo el público se excitara al escuchar las notas que cada una de las bandas iban a ofrecer a partir de las ocho de la noche.
Todo se encontraba listo para que comenzara la fiesta musical, por lo que Raylen y Carlos Mapache (guitarra) subieron al escenario. Me imagino que el debutar para cualquier artista o banda es una experiencia totalmente memorable: ver al público frente a tus ojos, mientras luces de varios colores te exponen para darte cuenta de que ellos también te están mirando. Sin embargo, creo que esa emoción se libera cuando las primeras notas salen y fluyen a través del foro y de las personas que la están recibiendo.
La atmósfera se fue calentando en tanto iban y venían canciones. Para este momento, Oswald ya estaba arriba del escenario acompañado de sus músicos. Chimi, como comúnmente lo llaman sus amigos, llevaba una camisa floreada, llena de colores al igual que sus canciones. La melancolía que su voz contrastaba con el resplandor multicolor del escenario, y que a partir de ese tipo de detalles es cuando el espectador puede preguntarse de dónde provienen esas palabras -cuál es su historia- para posteriormente ser compuestas y finalmente cantadas a un público que tal vez se identifique con ellas.
Posteriormente los chicos bajaron del escenario y hubo unos minutos donde la música se ausentó del lugar, pero poco tiempo se esperó antes de darnos cuenta que Landó se había ambientado con una onda cálida y tropical al sonido del surf.Resulta increíble que este tipo de ritmos tengan el poder de hacer que en automático el cuerpo comience a moverse. Greengo hacía que sintiéramos el ritmo de las olas y desear nunca dejar de bailar bajo los rayos del sol.
La noche seguía siendo fría, pero adentro la vibra y el buen humor hacía que se nos olvidara. Se acercaba el final, pues ya era el turno de Las Robertas. Mercedes, vocalista y guitarrista de la banda, invitó al público a pararse frente al escenario y así liberar nuestros cuerpos y que se convirtieran en máquinas frenéticas que se movían sin control de un lado a otro. Los invitados al espectáculo no desaprovecharon esta oportunidad para armar el slam y aventarse unos contra otros y así poder hacer vibrar aún más su cuerpo.
La velada concluyó entre risas (de los que mostraban júbilo y satisfacción por el show) y lamentos de los que recibieron golpes por creerse valientes en la batalla de baile. Pero a pesar de esto, esperamos que el público se haya quedado con el dulce sabor de una buena fiesta musical para que continúen asistiendo a los eventos y sean partícipes de lo mejor que la música nos puede ofrecer: éxtasis y buena vibra.
Diseño y Fotografía: Brenda Rojas















