Disco #78: Tool – Lateralus
Si hay una banda que en este momento responde al estatus de “culto”, ésa es Tool. Muy progresiva para el rock, muy ambiental para el progresivo, pionera en llevar la matemática y los estados de meditación al rock (mucho antes que fuese cliché), responde adecuadamente al concepto de “banda de culto”: las personas que la aman, la aman demasiado, y las que la odian (y en eso incluso podemos contar al vocalista), lo hacen más que todo por sus fanáticos.
Fuera de ese asunto, no puedo dejar de obviar que es una banda genial, tanto visual como musicalmente, con una estética y un concepto novedoso para la época (y aún lo es de alguna manera), con una parada en vivo en donde el baterista es el centro de atención y el vocalista está detrás de todos, y varios puntos más. Y eso sin contar los discos, cuál de todos más lleno de detalles que van saliendo gracias a las escuchas repetidas y lecturas (también repetidas) de sus letras enigmáticas.
Si uno tiene su adolescencia en los noventa y le gusta el rock, fácilmente se encontraba con ellos, ya sea viendo videos musicales (obviaremos la genialidad de ellos, casi todos dirigidos por el guitarrista, un antiguo ejecutor de efectos especiales para películas como “Jurassic Park”) como sonando en las radios especializadas (llámense Futuro o Concierto). Y con su segundo disco “Aenima”, ya eran prácticamente famosos en todo el mundo.
Aun así, nadie podría haberme preparado para el golpe que hicieron con el disco siguiente, “Lateralus”. El concepto musical es parecido al disco anterior; es decir, canciones de promedio 7 minutos de duración, más interludios sonoros ambientales. Pero después de haberlo comprado y haberlo escuchado miles de veces, leo por internet el concepto Fibonacci del disco, el cual indica que hay un orden distinto basado en la escala Fibonacci, en donde, como dice el primer sencillo del disco, “Schizm”, “I know the pieces fit” (sé que las piezas calzan). Y realmente sorprende cómo calza el orden Fibonacci.
Tool, como dije arriba, tiene un culto fuerte en el rock, y muchos odian a la banda por lo denso que es ese culto, pero aun así, son los que tienen ventas astronómicas y sacan premios con un disco que salió casi 15 años después del anterior. Pero ese culto nació con el “Aenima” y con el “Lateralus”. Por un asunto de cariño y por ser el primero que compré, elijo el último nombrado, aunque todos sus discos son geniales. Genios.













