Ver practicar a WooHyun y a Key era como ver a dos mariposas volando en un asqueroso día primaveral, cortejándose. Volando perfectamente, sincronizándose magníficamente. Así eran esos dos y, para la desgracia de Kim Sunggyu, era la escena más desagradable y entretenida que había visto jamás. KiBum movía las caderas de lado a lado y hacía que su trasero, muy bien formado, resaltara de sus flojos pants de ejercicios. Por otro lado, WooHyun se movía elegantemente y hacía que Sunggyu no pudiese quitarle los ojos de encima. La rabia revoloteaba en el estómago del líder. Pero no estaba celoso, eso de repetía miles de veces. Estaba feliz por WooHyun, por esa oportunidad que por fin le había llegado de resaltar, aunque él siempre se la arreglaba para hacerlo. Sunggyu aún podía imaginar aquellos días cuando Nam le recordaba constantemente “Hyung, tu siempre serás el más popular en mi corazón”. Ahora ya no creía en esas palabras.