¿Debemos tragarnos que somos tercermundistas o creer que somos más que eso?
En lo particular me gusta comparar y hacer analogías para entender más fácilmente algo. En este caso quisiera comparar a Costa Rica con un país poderoso como por ejemplo, los Estados Unidos de América. ¿Pero por qué comparar? La respuesta es muy fácil, hay que compararnos con algo que consideramos “mejor” para ver que tan distante estamos de conseguir lo que tienen. No hablo necesariamente que quiero ver a Costa Rica como ese país, sino el avance en materia social, de ahí viene el título y no pretendo tocar temas como económicos puesto que ya todos sabemos que no somos una potencia en ese aspecto.
Dura lex, sed lex (La ley es dura pero es ley), frase que describe perfectamente un Estado de Derecho. La ley es dura pero se cumple, se acata lo que dice la norma y punto. Los Estados Unidos de América son un claro ejemplo de este tipo de Estado. En cambio, nuestro país es un Estado Social de Derecho, se basa más en la parte social, hay ley claramente, pero esta fundamentalmente protege garantías sociales, Derechos Humanos de segunda generación que son casi sagrados, tanto, que son irrenunciables (como lo indica el artículo 74 de nuestra constitución). Para comprender mejor lo último que mencioné hay que explicar esos Derechos Humanos, estos son las famosas garantías sociales, algunos ejemplos son:
- Educación. - Seguridad Social. - Ambiente. - Trabajo. - Vivienda digna. - Acceso a la cultura.
La idea de este sistema del Estado Costarricense está basado en la justa distribución de la riqueza y el principio de solidaridad (todos contribuyen para impulsar a los que no pueden). Es por eso que existen ciertos impuestos que ayudan al Estado a subsidiar a los habitantes que necesitan ayuda por medio de Instituciones gubernamentales como el IMAS, la CCSS, el INVU, el BANHVI, las escuelas y colegios públicos, entre otros para garantizar a todos los costarricenses el acceso a estos derechos.
En nuestro país hubo figuras importantes que lograron impulsar estos derechos fundamentales. Para empezar, en 1940 se unieron tres hombres que estaban en cargos muy importantes como lo fue Rafael Ángel Calderón Guardia (presidente de la República en ese entonces), Monseñor Víctor Manuel Sanabria (obispo de la ciudad de San José) y Manuel Mora Valverde (Partido Vanguardia Popular) y crearon:
- La Biblioteca Nacional, quizá ahora no es tan visitada, pero fue esencial para lograr una mejor educación. En ese entonces nadie podía costearse una biblioteca decente y debía haber una biblioteca para la siguiente institución que voy a mencionar:
- La Universidad de Costa Rica, ente importante que llegaba a suplantar a la antigua Universidad de Santo Tomás, que de hecho tomó el escudo y el eslogan “Lucem Aspicio” (otro día se tomará ese tema más a fondo).
- La Caja Costarricense de Seguro Social, base esencial de nuestra seguridad social y modelo para el mundo, con los mejores profesionales, tecnologías e infraestructura de la región (está pasando por un momento difícil, pero igual… lo tocáremos otro día).
Estos dos últimos los tocaré al mismo tiempo, puesto que son las bases de los derechos que he hablado: Las Garantías Sociales y el Código de Trabajo. Ambas normas son importantísimas hoy en día y fue durante el gobierno de Don Rafael Ángel Calderón Guardia que empiezan a regir elementos innovadores como:
- La protección a la familia y al matrimonio, al igual que los derechos y protección para los hijos tanto habidos fuera o dentro del matrimonio y a sus madres. - Procurar el trabajo como un derecho, y este con innovaciones como el salario mínimo, las indemnizaciones, derecho a huelga para los trabajadores o paros para los patronos y derechos a formar sindicatos, entre otros.
Todos estos derechos pasaron a un grado superior de la norma en 1949 cuando José “Pepe” Figueres y la Asamblea Constituyente los integraron a la ley suprema de la República, nuestra Constitución Política.
Viendo todos estos avances hace más de 70 años, podemos ver que tenemos esa cantidad de tiempo de estar adelantados a países como Estados Unidos de América, donde ven como locuras algo esencial para nosotros como la CCSS que ha querido implementar el actual presidente de esa nación con su proyecto Obamacare. En países así, la educación superior buena es bastante onerosa, mientras acá es casi gratuita y de la mejor calidad, igual pasa con muchas entidades más que forman parte de nuestro Estado Social de Derecho, es por eso que hoy somos pioneros y modelos envidiables de muchos otros Estados.














