El Estado de Costa Rica ha tenido tras décadas una serie de instituciones dedicadas al mejoramiento de la sociedad costarricense. Estas abordan temas como salud, educación, subsidios, banca, ambiente y energías. En esta última encontramos el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y la Refinadora Costarricense de Petróleo (RECOPE), la cual es la única compañía en el territorio nacional encargada de brindar dicho servicio. Esto último hace de RECOPE un monopolio, una única empresa encargada de brindar el servicio de combustibles. A pesar de su nombre, RECOPE ya no refina petróleo y solo se dedica a comprar los derivados ya refinado, los distribuye por todo el país y los vuelve a vender, a un precio elevado, que lo hace el más caro de la región.
Los últimos años se ha considerado crear una refinería en el Caribe costarricense, esta con capital de China y su precio extremadamente caro si se compara con proyectos similares, como una refinería un poco más pequeña que El Salvador construye casi a la mitad del precio que se nos pretende cobrar a los costarricenses. El hecho que ya no se refine ha elevado los gastos al Estado ya que los empleados prácticamente no hacen nada y no se pueden despedir por nuestras políticas públicas en materia laboral en el sector público, donde se le brinda empleo a muchos costarricenses y despedirlos aumentaría más la pobreza, sobre todo en la región caribeña de nuestro país.
¿En qué consiste básicamente el proyecto de la refinería?
En un principio el proyecto estaba presupuestado por cerca de 1400 millones de dólares, hoy en día ronda ya por los 1600 millones. De éstos, un banco chino prestaría la mayoría, mientras que una “empresa conjunta” o más bien una sociedad anónima llamada SORESCO, conformada por RECOPE y la refinería china CNPC aportarían el resto del capital. En el caso de RECOPE debe mejorar la infraestructura con la que cuenta actualmente, o sea, termina invirtiendo más que su “socio” CNPC.
Esto lo que ha detectado es que al final representa un gasto bastante elevado para este proyecto que es China el que se vería beneficiado, pues lo explotaría por años sustrayendo los recursos que pertenecen a Costa Rica, un país que no refina y mucho menos sustrae petróleo, además contaminando y haciendo todo esto bajo la tutela de una extraña sociedad anónima (SORESCO) entre ambas compañías petroleras y no un contrato entre Estados como es casual para una concesión como las de este tipo.
Lo más criticable de este asunto (la refinería en general) es lo ultimo, la sociedad entre dichas compañías gubernamentales (SORESCO) da a entender que toma un ámbito más privado y que el negocio es bastante importante, pues usa dinero de los costarricenses de por medio y puede ser que haya algún tipo de corrupción como fin entre algunas partes y es por eso que se use dicha personalidad jurídica.
Los seres humanos vivimos muchas veces basados en paradigmas. Estos son grupos de ideas, pensamientos, creencias y valores incorporados generalmente en los primeros años de vida, que se adoptan, se aceptan como verdaderos o falsos sin ponerlos a prueba. Son una forma de entender al mundo, la humanidad, y el entorno visualizando e interpretando múltiples esquemas o conceptos. Muchos intelectuales piensan que esto debe de cambiar y cambiar la visión egoísta que tenemos los humanos, como indica Hobbes, otros como Locke piensan que se nace puro y se empieza a corromper poco a poco, pero se puede evitar con educación, en general la idea es que no se nace egoísta.
De acuerdo a dicha idea, vemos como hay veces que los políticos son egoístas y buscan sus beneficios u no los del pueblo, al que él representa y por el que debería trabajar realmente. Esta refinería por ejemplo puede ser un plan corrupto de pocos, al igual que muchos que han pasado en los últimos gobiernos, es por eso que por el paradigma y a la de que se nace egoísta, que nadie cree en los políticos y ya no se respeta dicha función pública.
A diferencia de nosotros, El Salvador construiría una refinería un poco más pequeña en tan solo $600 millones financiados por una entidad financiera con sede en Texas, Estados Unidos. El gerente general de la empresa, José Rivas, informó al periódico El Financiero que la visión de dicha refinería es producir todos los derivados de petróleo para su uso El Salvador, y el resto de países de la región centroamericana . Este proyecto indica que con un menor gasto se puede lograr básicamente los mismos resultados. Es por esto que muchos critican la dependencia de Costa Rica con China en este negocio que para algunos es cuestión de algún tipo de negocio macabro que encierren unos pocos jugando con el bolsillo de los costarricenses, los fondos del Estado, la soberanía, los recursos y finalmente el ambiente.
Esta nació como la gran obra que iba a dejar la pasada administración Chinchilla Miranda, pero tras serios ataques al proyecto por parte de la prensa y figuras como Ottón Solís se ha convertido en un debate sobre las energías limpias y la necesidad de ser el país el que saque los proyectos por su propia cuenta y que no tenga que intervenir en este caso China. Por el momento no ha logrado aprobarse y se sigue discutiendo sobre el proyecto pues aún no se acuerda si es un buen negocio o no. El actual presidente, Luis Guillermo Solís no había dado su parecer puesto que aun el contrato está en construcción, pero piensa que se debería de renegociar. La decisión se fundamenta en que esta administración tiene dudas sobre las condiciones en que fue negociada la iniciativa, cuyo costo estimado es de $1.500 millones .
Antes de comenzar con el Plan Nacional de Desarrollo que se menciona en el titulo hay que hablar de los pros y contra que nos traería la refinería. Debemos hacer un “trade-off” para analizar el costo beneficio de construir la refinería, para ello hay que sacar a colación el qué debe hacer el país para mejorar en materia de combustibles y energías y dar algunas soluciones para evitar el gasto de construir dicha refinería que a la vez es un atropello a los valores ecológicos de nuestro Estado, o en contraposición que beneficios podría traer construirla, si fuera el caso que hubiesen, los cuales se calculan son pocos y según varias referencias saldrían más caros al final de cuentas si se acepta construirla.
Para empezar con los “pros” de la refinería, los cuales repito son pocos, comparados con el Plan Nacional de Desarrollo a favor de energías limpias que traeré a colación más adelante. La refinería podría llegar a bajar los precios de los combustibles, pues es SORESCO el que los extrae y manejaría un precio interno distinto al mercado global donde el barril está por los cielos y aun así se nos incrementa más y ha hecho que tengamos actualmente los precios más caros de Centroamérica. Con la refinería dejaríamos de comprar la gasolina hecha y reduciría los costos de todos estos productos (gasolina plus, gasolina súper, diesel y gasolina para aviones) que actualmente son los que RECOPE vende en el país.
Podríamos mejorar la calidad, pues actualmente la gasolina que nos venden es de muy mala calidad, SORESCO podría refinar los combustibles a su gusto bajo mejores estándares de calidad y así mejorar la efectividad de estos. Finalmente el proyecto traería más empleo a la región caribeña, este último lo dudo porque ya RECOPE está completamente lleno de empleados que no hacen prácticamente nada, así que tal vez serían los mismos, pero en el caso de que ocupara más diríamos que trae beneficio a Moín. Al final de cuentas sería para pocos, con un Plan Nacional de Desarrollo habría un beneficio general para todo el colectivo en el país, trayéndole a los y las costarricenses empleos en todas las áreas.
En el caso de las “contras”, estas son muchísimas más, pues la gasolina es al fin de cuentas un combustible que debería ser obsoleto, nuestra sociedad depende de él y en cualquier momento podemos quedarnos sin una gota. Si basamos casi que todo en el petróleo puede que cuando no haya más ocurra un caos, pensemos más o menos que podría pasar ese día que nos demos cuenta que ya no queda una gota, si no es que se acabe primero el agua y ya no estemos, pero poniendo la hipótesis que se acabe primero el petróleo, en el caso de RECOPE cuenta con reservas para unos 72 días por si ocurriese alguna crisis, en ese caso veríamos una sociedad que probablemente quisiera acaparar todo lo que pueda.
Como siempre, los que tienen más podrán acaparar más, o lo tomen todo y dejen al resto con lo que tengan en el tanque de sus automóviles. Buses y taxis se quedarían quizá en un día sin combustible, eso nos deja al día siguiente sin transporte público, porque al país le pareció poco convincente un tren eléctrico, pensaron que con los que teníamos estábamos muy bien. Nos toca caminar a nuestros trabajos, para los que viven cerca de la capital les queda cerca, los que viven fuera del GAM tendrán que ver cómo llegar. Buscaríamos cómo resolver el asunto y buscar algún tipo de biocombustible o usar hidrógeno, pero con la tecnología que tenemos en nuestro país nos llevaría meses o años.
Quizá busquen una empresa extranjera que pueda buscarnos una solución, nos tardaría meses en la Asamblea Legislativa estudiar si es factible hacerlo posible, nadie va a trabajar, no hay alimentos en los supermercados y empiezan a escasearse muchos bienes, empiezan los apagones todos los días porque el ICE sigue usando petróleo para crear energía, y sin petróleo la electricidad se volvería más escasa y cara. Las empresas empiezan a quebrar, el desempleo aumenta y con ella la pobreza. Empezamos un proceso de retroceso terrible en nuestra sociedad, muchos no podrían viajar a las universidades, escuelas o colegios, en caso de una emergencia las ambulancias o los camiones de bomberos no podrían llegar, básicamente todos los servicios estarían afectados.
Este proyecto de refinería arremete contra una de las instituciones públicas que es fundamental en nuestro Estado. RECOPE como institución autónoma debería buscar lo mejor para los costarricenses, con negocios espurios y onerosos como este no logra cumplir el principio básico con el que nació, el de servir al pueblo. En este caso lo mejor sería devolverle una función a la institución, el de abastecer y crear combustibles. Perfectamente podrían buscar nuevas formas de combustión factibles y con cambios progresivos para que la sociedad costarricense se acomode a las nuevas tecnologías y energías cada vez más limpias y eficaces.
Como segunda idea de este escrito está el presentar proyectos que puedan sustituir a dicha refinería, que definitivamente no va con las políticas ecológicas del país y representa un gasto sumamente elevado. Dichas políticas integran un “Proyecto País” del que más adelante profundizaré. Este modelo constituye un Plan Nacional de Desarrollo (PND), para la integración sistémica de un conjunto de Planes de Desarrollo Sectoriales que definen objetivos y metas de políticas públicas en una serie de áreas estratégicas que el país debe abordar para lograr algún fin en especial. Algo que debería dejarse claro es el asunto del presupuesto, Costa Rica no cuenta con dinero ni para la refinería, mucho menos lo tendría para todos estos proyectos de este PND, pero cualquiera de estos es al final más factibles, eficaces y amigables con el ambiente que la refinería.
Para comenzar, Costa Rica es un país muy pequeño donde el petróleo que se supone que hay no es tanto si lo comparamos con países de la región como México o Venezuela. Desde la década de 1980 en el Caribe se estudió si había o no petróleo. Dichas investigaciones hechas por científicos chinos ven a nuestro país como un área “potencialmente petrolera”, tal vez sea cierto, de lo contrario resultaría incoherente que China quiera invertir en nuestro país por un poco de barriles. Esto inmediatamente traería consecuencias ambientales pues se deforesta y se llegan a contaminar los suelos, las aguas y la atmósfera, esta última porque junto con el crudo se extrae muchas veces gas. Cuando la cantidad de gas no es atractiva comercialmente, este se quema. La quema de gas acelera el proceso de calentamiento global, afectan a la salud de las poblaciones humanas y la biodiversidad.
Uno de los mayores problemas que afectan actualmente el bolsillo de los costarricenses es el precio de los combustibles, dichos precios son controlados por el precio del crudo en el mercado internacional, Costa Rica compra principalmente a Venezuela y Brasil, y aunque haya convenios entre esos países y RECOPE, no se salvan de un crudo caro. Finalmente el petróleo refinado y procesado es vendido con el precio más caro de Centroamérica. Aunque tengamos una empresa del Estado que maneja el tema de combustibles, esta casi no ejerce mucho control para bajar los precios, pues más bien le solicita a la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) subirlos cada vez más.
Entre más caro sea el precio de la gasolina, más caro son los bienes y servicios puesto que estos ocupan de los combustibles para trabajar. Es por esto que vivimos indirectamente apegados a una economía donde los precios de nuestros bienes y servicios son controlados básicamente por los precios de los combustibles. Por ejemplo los bienes como la industria de lácteos con empresas como la Cooperativa Dos Pinos ocupan transportar sus insumos de las lecheras de distintas zonas del país, a su planta en el Coyol y finalmente distribuir sus productos a todo el territorio y otra parte exportarla. Esto sucede con básicamente todos los bienes, sin importar que sean o no producidos en el país. Desde la Dos Pinos con sus camiones en todo el territorio, hasta el pequeño lechero de pueblo que lleva a vender su leche y quesos con su carrito, todos ocupamos de los combustibles.
En el caso de los servicios afectados está la electricidad, donde el Instituto Costarricense de Electricidad en verano utilizan combustibles para poder dar energía a todos los usuarios debido a la escasez del agua y aun así planean apagones y tienen que incentivar al ahorro, porque otras opciones como la eólica, la geotérmica o la solar no logran satisfacer por completo. Otros servicios como los transportes públicos se ven afectados y los empresarios de autobuses y los taxistas deben subir las tarifas.
Además de los altos precios hay una mala infraestructura y hace que el Gran Área Metropolitana colapse fácilmente, causando presas por todo lado, todos los días, haciendo esto último que se gaste aún más combustible y salga más caro en el bolsillo de todos. Aún si se quisiera viajar en transporte público nada más, la infraestructura y el servicio no es el mejor y aún así se dura a veces horas para salir o entrar a San José, haciendo de nuestra capital una ciudad caótica. El servicio de trenes ha sido bueno pero se puede mejorar. Se volvió a implementar en el segundo gobierno de Óscar Arias Sánchez, tras permanecer cerrado por más de una década después de que José María Figueres Olsen lo cerró e implementó el uso de furgones para transportar productos a los puertos en ambas costas, esto ha causado más desgaste a las calzadas y más saturación de vehículos pesados en la red vial nacional.
La infraestructura vial en los últimos años ha sido víctima de la caída de puentes principalmente, el caso de los huecos ya es normal y básicamente es algo de lo que nos adaptamos y con lo que convivimos. Siempre que se cae un puente duran meses poniendo unos que están diseñados solo para emergencias, pero acá los usamos como el pan de cada día para solucionar los problemas en nuestras carreteras, desde un puente que cae hasta un hueco enorme o una alcantarilla que colapsa, los puentes Bailey se ponen como si nada y como si nada se dejan y no se arregla el original, o nunca se construyen. Para solucionar esto se debería pensar en un “Proyecto País” que retomaré más adelante y pienso yo que es la mejor solución. Por el momento solo me resulta gracioso el cómo dependemos tanto de un solo producto que lo más probable es que en unos 30 años no exista.
Mi critica a la refinería china la fundamento básicamente en que si no cambiamos de mentalidad y vemos a los combustibles fósiles y dicha refinería como “la solución” como una salida a corto plazo nos estancaríamos fácilmente cuando veamos que ya no nos quede más crudo. Es mejor buscar otros planes para invertir el dinero con el que pretende endeudarse el Estado para construir dicha refinería. Quizá ese proyecto al fin y al cabo sea otra maraña de corruptos la que lo manejen, y eso es lo más razonable, en los últimos gobiernos un caso de corrupción no es una gran cosa, ya no asusta a la población encontrar que un pequeño grupo se robe el dinero de todos y todas.
Al fin y al cabo son los mismos de siempre los que nos gobiernan, no hablo de un partido en específico, sino que son las mismas personas, si no están en el Ejecutivo toman curules, pasan a presidencias ejecutivas o ministerios, cambian de partidos como si nada dejando claro que lo que les importa y es su mayor interés es el buscar su bienestar y no defender un ideal o un color político para obtener los resultados que se quiere para favorecer el desarrollo de nuestro país.
Como ejemplos para la solución de algunos de estos problemas está precisamente el de los combustibles, el petróleo se puede acabar muy pronto y lo más viable sería buscar primero energías limpias y segundo, duraderas y más eficaces. No solo existe ese tipo de combustión, ya existen otras que se podrían implementar, por ejemplo se puede hacer a partir de materia orgánica o biomasa, esto reduce el impacto en la contaminación que generan los actuales combustibles y es una medida factible, otras son vehículos eléctricos, esta funcionaría cuando se mejore la calidad y las formas de obtención de la electricidad, estos cambios además deben ir de la mano con bajar los precios y hacerlos más accesibles para una familia con bajos ingresos y que deba pagar caras facturas por dicho servicio.
Otras medidas que se han dado son el de combustión a base de hidrógeno, este resulta más complicado al parecer, pero soluciones a algo que nos va a faltar en unos años es determinante para esta sociedad moderna que vive del combustible. Al igual que los ingleses con el carbón siglos atrás, hemos visto en el petróleo un gran poder para el desarrollo y quienes cuentan con este y se acreditan como dueños tienen aseguradas unas fortunas exorbitantes, básicamente son ellos los que controlan el planeta, pues las economías son dependientes del petróleo y países como el nuestro son indefensos comparados con el poderío del mercado global y los precios del crudo.
Tenemos en nuestro país un proyecto para cuando cumplamos el bicentenario de la independencia para que Costa Rica llegue a convertirse en el primer país carbono neutral del mundo. Para ello uno de los principales pilares es buscar energías limpias, nos quedan tan sólo siete años para ello y aún hay tiempo para empezar a cambiar los hidrocarburos, para no tener que pagar a China tan elevados precios para una refinería de una energía a base de combustibles fósiles, que como estos últimos, ya debería de estar considerada como una forma de combustión obsoleta y prácticamente extinta. Hay cientos de proyectos mucho mejores que dicha refinería, hacerlos todos claramente sale más caro, pero al fin de cuentas con unos cuantos de ellos, mejoramos a nuestro país y evitamos ese proyecto que al final saldría más caro porque no arregla en nada la economía de nuestro país ni la sociedad costarricense.
Esta serie de proyectos deberían unirse en uno solo, pues arregla en su conjunto muchos problemas de Costa Rica y tiene su gran costo tanto en tiempo como en capital, no se puede llevar a cabo bajo una sola administración y este para empezar debería de ser un proyecto firmado bajo las autoridades de todos los partidos políticos, sí, suena a utopía pero así tiene que ser. Si no se discute entre todas las posiciones políticas de nuestro país, no se podría lograr. Es una gran obra a la cual quiero llamar en sentido práctico para referirme a él como el “Proyecto País”. Este no se podría cumplir en cuatro años y por lo tanto cambiarían las administraciones y las curules y por eso se debe acordar entre todos, porque al fin y al cabo es para el beneficio de todos e involucra acción por parte de todos y todas. Según el Dr. Jaime Ordóñez:
“(…) hay una constatación fáctica de la dificultad de implementación de Planes Nacionales de Desarrollo que logren objetivos macro a largo plazo, plantean la necesidad de crear un nuevo marco de Planificación Nacional. Entre las dificultades que se evidencian, existe una disparidad entre el proceso de planificación de largo plazo previsto en la legislación y la práctica, donde el Plan Nacional de Desarrollo (PND) no es el resultado de una política estratégica del Estado sino, más bien, una propuesta parcial y acotada del Poder Ejecutivo para sus cuatro años de gobierno. Ello significa que los procesos de planificación cubren únicamente períodos de tres o cuatro años, pues con cada cambio de gobierno se presenta un cambio en las propuestas de desarrollo ”.
Se necesita basar dicho proyecto bajo los lineamientos de un Plan Nacional de Desarrollo de largo plazo, estos suenan casi imposibles de desarrollar en nuestro país pues cada cuatro años se cambia de dirección con el cambio de administración en el Ejecutivo y el Legislativo, donde muchas veces van en dirección de algún interés en particular y no la meta que plantearon originalmente en campaña y visión del país que se desea, y como resultado no se llega a nada, pero tal y como indica el Dr. Jaime Ordóñez:
“La Ley de Planificación, en su artículo 4, señala la obligación del Ministerio de Planificación de proponer los lineamientos de política general del Plan Nacional de Desarrollo en la forma de planes a corto, mediano y largo plazo. Esto supone una base normativa de planificación estratégica. Sin embargo, en la práctica esta norma resulta inaplicable, pues si el propio PND por sus problemas sistémicos se limita a un horizonte cuatrienal, poco tiempo queda para su desagregación en planes estratégicos de duración inferior. El resultado es que no existe realmente “planificación estratégica” en el sentido de planeamiento de largo plazo para la definición de políticas de Estado de largo plazo ”.
Es por esto que se deriva de acordar un plan que esté compuesto por todos los partidos y sin importar quienes estén en Casa Presidencial y quienes estén en el Parlamento, se cumpla la misión de sacar esta tarea adelante, y no poner trabas que por lo general este filibusterismo político logra hacer tanto en un poder de la República, como en el otro. Este Plan Nacional de Desarrollo es un “Proyecto País” viene a solucionar problemas que si no se empiezan a solucionar desde ya, va a ser incontrolable cuando ya no tengamos petróleo y se nos va a salir de las manos todo, pues nuestra sociedad depende de los combustibles.
Básicamente si lo vemos desde la perspectiva de combustibles, con este proyecto se encontraría una total independencia del petróleo en nuestra sociedad, pues está cada vez más depende de este y pronto podría escasear. Para empezar hay que buscar nuevos combustibles, ya mencioné los biocombustibles, esta es la mejor solución a mi parecer y la más factible y barata. Solo se cambia el combustible por uno hecho de desechos orgánicos tomados de la biomasa, no afecta en nada los automóviles que hay, o sea, no hay necesidad de cambiar los que hay por modelos distintos o motores diferentes.
La otra opción sería cambiar los automóviles que funcionan a base de hidrocarburos por vehículos eléctricos, que como un celular, se pone a cargar y asunto arreglado. No contamina y la duración de la batería es muy efectiva, pero para este carro tenemos que bajar los precios de la electricidad, sino sería asaltar el bolsillo de los costarricenses. Claramente el “Proyecto País” tiene como fin bajar los precios de la electricidad, pero este asunto tarda algún tiempo y no es completamente inmediato, más no está mala la idea de estos autos, pero todos los costarricenses tienen que cambiar su automóvil y eso no es posible para todos y hay que recordar que se piensa en un “Proyecto País” y cubriría desde el más rico hasta el más pobre de los ticos.
Una solución para tener a la venta estos automóviles en nuestro país a precios bajos es poner una planta que los fabrique acá en el territorio, en un momento se hablaba que Toyota deseaba construir su famoso modelo Prius en Costa Rica, pero no se dio finalmente dicho proyecto, lo más seguro porque el mercado costarricense no lo compre y porque estas empresas explotan a veces a los trabajadores y no les va bien con las políticas laborales de nuestro país. Dicha idea de construir los vehículos es la misma que Chile implementó, pero no le ha ido tan bien, al igual que en los Estados Unidos no ha sido muy factible ni llegan a las expectativas que tenían en un principio tal y como lo describe la siguiente noticia:
“En 2011, el Presidente Barack Obama pronosticó que al 2015 habría cerca de un millón de autos eléctricos recorriendo las carreteras norteamericanas. Sin embargo, las estimaciones de la industria hablan de sólo unos 300 mil vehículos vendidos. Si así es la situación en los Estados Unidos, en Chile claramente la cosa es peor. De acuerdo a cifras de la Asociación Automotriz de Chile (ANAC), desde 2010 a la fecha se han venido solo 19 de estos autos ”.
La tercera de las opciones es factible, pero no es muy popular. Por el momento se comercializan los vehículos en Estados Unidos, Europa y Asia, pero no en nuestros mercados, hablo de motores a base de hidrógeno. Separan el hidrógeno de moléculas como el agua o del gas natural (extraído de combustibles fósiles, lo cual llegaría a ser lo mismo). La idea es usar el hidrógeno del agua para no tener que recurrir a gas natural, lo que se hace es un procedimiento con electricidad llamado electrólisis y se separan las moléculas de hidrógeno de la del oxígeno.
Se cree que el hidrógeno es muy volátil y hasta el momento estos vehículos no son muy sonados en el mercado, pero por el momento funcionan súper bien y hace pocas semanas RECOPE y Ad Astra Rocket (proyecto del científico Franklin Chang Díaz) dieron a conocer que abrirán para el 2015 una estación de servicio para vehículos con estos motores en Guanacaste, separando el hidrógeno del agua por electrólisis. Están en la última fase para saber cómo dispensarlo, quieren hacerlo mediante energía eléctrica con fuentes como la eólica o la solar para crear un ciclo de energías limpias. La idea es iniciar el proyecto en Guanacaste para expandirlo luego a la provincia de San José .
Ahora bien, ya arreglamos el tema de los automóviles, ahora tenemos que arreglar las carreteras del país. Para empezar, primordialmente debería de ser es el gobierno el que las construya y no concesionarlas. Al fin y al cabo son las concesionarias las que le dan un gran servicio a los costarricenses, pues ellos mismos pasan arreglando las carreteras. Si fuese el gobierno, no cumpliría con los arreglos y estaríamos llenos de huecos, como lo estamos actualmente, y las carreteras seguirían colapsando a cada rato.
Una solución un poco extraña, pues la gente la criticaría y la vería mala o degradante, sería que utilicen a los privados de libertad para construir las carreteras, así estos pagarían sus penas y habría una mano de obra más barata para el gobierno. Actualmente los privados de libertad solamente están las cárceles durmiendo y comiendo y no se cumple en algunos casos la paga de la pena, pues muchos siguen delinquiendo con tal de que el Estado les de techo y comida. Esta medida la implementó Braulio Carrillo con los “vagos”, sacó obras públicas poniendo a trabajar al que no quería hacerlo, muchos gobiernos del mundo han manejado esta política con los privados de libertad y para muchos hacen mejor bien a la sociedad al retribuirle que no solo pasar de “vagos” encerrados en un sistema penitenciario desde el cual también logran delinquir.
El principal material que se utiliza para la construcción de las carreteras es el asfalto, dicho material proviene también de los combustibles fósiles y es adquirido por RECOPE. Otro material que se usa menos ocasiones es el cemento este último el más caro pero más duradero. En el caso de este material termina siendo más barato a largo plazo, pues su vida útil es mayor que la del asfalto. Al utilizar el cemento, crearía un no uso del asfalto, por lo que no habría necesidad de este y se utilizarían materiales más duraderos y mejores.
Ya con un mejor material, hay que cambiar las carreteras, y para esto hay que crear una red que comunique a todo el país con la capital, que sea de fácil acceso para entrar y salir de esta. Cambiando eso eliminaríamos un montón de presas, mas no deberíamos solamente cambiar las carreteras, sino que también hay que reestructurar los centros económicos del país. Debemos de crear focos económicos en las zonas norte del país, zona sur, en el Caribe, en el pacífico central y en el pacífico Norte. Cada uno de estos especializados en sus actividades básicas de cada una.
En Guanacaste se desarrollan la agricultura y ganadería en su “Pampa”. En estas zonas la agricultura extensiva es la que mas se desarrolla, sobre todo en productos como el arroz, esta agricultura utiliza vehículos pesados como tractores, cambiar el tipo de combustible podría ser de gran ayuda para disminuir la contaminación y gasto de combustibles. En las costas de Guanacaste se explota el turismo, así como en la zona norte. El Pacífico y el Caribe trabajan la pesca, y poseen muelles con turismo y comercio exterior. El Valle Central y resto del país agricultura especializada en sus productos. Si se pusieran zonas francas en las distintas zonas agropecuarias del país, y cada una especializada en los productos que se obtienen se obtiene un mayor eficacia en la producción de los productos y una especialización técnica de los pueblos, esto siempre respetando el equilibrio ecológico, y de la mano de la educación técnica y las universidades públicas para aumentar la eficiencia con el mejoramiento de los profesionales y no solo tener campesinos, ganaderos o pescadores, sino que tener técnicos, emprendedores que se animen a exportar sus productos para el desarrollo de las comunidades.
Volviendo a la capital, hay que eliminar la gran concentración de puestos de empleo que hay en esta, por esto que hay que mejorar las zonas externas fuera del gran área metropolitana, porque la mitad de la población se concentra en la ciudad de San José creando ese caos vial todos los días. Para ello debemos de construir varias zonas francas en el GAM pero fuera de la ciudad de San José, esto para sacar una gran cantidad de costarricenses que viajan diariamente a sus trabajos en carros, buses y trenes. Liberar un poco la carga al pasar las fábricas y compañías a zonas cercanas a la periferia de San José. Primero puede ser un mayor desarrollo a los que habiten cerca de la periferia, le da más cercanía a los que viven lejos y desatasca las vías de la capital.
Nuestra capital, San José, debería de ser reestructurada, pues su diseño la hace una ciudad intransitable e indecente. Una de las mayores crisis que vive esta “ciudad” es el taponamiento en el tránsito diario, pues en horas de la mañana y tarde-noche entrar o salir es casi misión imposible y a punta de silbidos, pitos y enojos los ticos logramos salir día a día de ese desastre vial. Es notorio el tiempo que le quita a todos, tiempo que se puede pasar en el trabajo y la oficina o en la casa con la familia o descansando se pasan en autos o buses gastando combustible que al fin y al cabo se desperdicia y va directo al bolsillo de los conductores o usuarios del transporte público.
San José se llenó de cientos de edificios feos, “chinchorros”, puestos ambulantes y paradas de buses o taxis improvisadas. Con calles de dos carriles, donde en la mayoría de los casos uno es para parquear o como parada, el otro para cuanto carro, bicicleta o peatón cruce. Las aceras sucias, con vendedores o indigentes hacen que las personas caminen en la calle, lo hace más peligroso y realmente termina siendo hasta un estorbo para los choferes. Nuestra capital debería ser el centro del gobierno, donde estén los poderes, ministerios, instituciones autónomas, zonas de recreo y cultura como parques, mercados aseados o teatros, carreteras donde puedan transitar los autos, buses y taxis, ciclo vías y aceras y bulevares para los peatones. Centro de entretenimiento como restaurantes o bares y hoteles para los turistas, todo esto con un tren que logre conectar las zonas importantes de la ciudad con el resto del país.
Si antes podíamos construir edificios hermosos como el Teatro Nacional, el Melico Salazar, el Edificio de Correos, el Club Unión y otros con más limitantes. ¿Por qué ahora los edificios de nuestra capital son feos y descuidados? No es porque sean viejos, pues hay cientos de restaurantes que utilizan casas antiguas y son hermosos. Llegó un tiempo donde solo se construyó sin importar alguna limitante o requisitos y con ninguna planificación. Hoy en día podría sonar raro pero podemos empezar a botar edificios, al final el capital privado (bancos, hoteles, restaurantes, bares, clubes, teatros, cines, centros comerciales) es el que puede arreglar nuestra capital, y crear mejores servicios a los costarricenses con una infraestructura más moderna y atractiva.
Un proyecto similar lo está implementando la municipalidad de Cartago con la Embajada Holandesa para crear una “Nueva Ámsterdam” donde se unan los servicios de transporte público como los autobuses, y el tren interurbano conectado con aceras, carreteras y una nueva ciclo vía. Habrá un servicio de alquiler de bicicletas para estudiantes del Instituto Tecnológico de Costa Rica, el Colegio Universitario de Cartago y colegios públicos en su plan piloto, luego será posible para todos los cartagineses. Se quiere copiar el ideal holandés de darle prioridad a los ciclistas porque es un sistemas de transporte urbano más rápido, eficiente, sano y divertido, así lo describen los mismos holandeses y les ha funcionado por décadas.
Hasta el momento todo esto suena imposible lograrlo, pero es un proyecto a largo plazo, si vemos lo costoso en tiempo, dinero y papeleo no dan ganas de animarse, pero si pensamos el bien que haríamos a nuestro país no dudaríamos en todo lo que nos daría a futuro. Dejar que haga lo que sea a un país que es básicamente el más poderoso (o al menos muy pronto lo sea) del planeta es muy fácil. Darles un pequeño porcentaje del total de gastos y que ellos exploten, saqueen el petróleo y se “paguen” lo que invirtieron, sabiendo que sacarían muchísimo más, dejándonos después con un poco (si es que queda) de petróleo y seguiremos igual de pobres y nuestra sociedad no cambiaría nada por una refinería. ¿Se nos acaba el petróleo en el planeta y luego qué hacemos?
Los trenes están en nuestro país desde el siglo XIX, gracias a las exportaciones de café y banano nuestros antepasados hicieron casi lo imposible y lograron comunicar las costas con la capital, construir un sistema ferroviario con la tecnología de esa época y en esos terrenos es casi una maravilla de la ingeniería y fue un gran avance para nuestra muy pobre y paradójica Costa “Rica”. Hoy en día no se usa este sistema de transporte que perfectamente podría volver a funcionar con trenes eléctricos, donde sea más rápido viajar de costa a costa. Actualmente solo se usa el tren para el transporte de personas de Cartago, Belén y Heredia a la ciudad de San José.
Popularmente se piensa que el que no tiene carro es pobre, ¿pero acaso no es más rico un país donde cualquiera, sin importar el dinero que tenga use el transporte público? En ciudades como Nueva York usar un taxi o el metro es normal para los que trabajan en Wall Street. ¿Por qué en Costa Rica no estamos listos todos para poder usar el tren? El usarlo no es degradante o símbolo de pobreza, mas bien determina a una sociedad más desarrollada y no dependiente de automóviles ni combustibles fósiles, esto claro con trenes electricos, de lo contrario se contaminaría con los que tenemos en este momento.
Este sistema que reincorporaron en la administración Arias Sánchez de 2006 a 2010 ha tenido resultados inmediatos para cientos de costarricenses y el problema con las presas, pues se llega a tiempo porque trabajan con tiempos y porque es el único que ocupa las líneas férreas. Lo malo es que aún con ya casi ocho años de tenerlos de vuelta los costarricenses no se acuerdan que existen o lo ignoran y los choferes nunca escuchan el ruido del tren o compiten con el tren con tal de no esperar a que pase, cometen imprudencias y terminan chocando con este. Esto hace que haya heridos, muertos, atrasos, más colapso y daño a los trenes que al final terminan siendo medio remendados nada más pues el presupuesto del INCOFER es muy bajo y los trenes que han comprado son de segunda traídos de España.
El gobierno ve en el tren un gran poder para ayudar en el tráfico pero por presupuesto es poco lo que se ha hecho en esta materia y sí se planea hacerlos eléctricos, pues actualmente son a base de combustible que trabajan y la contaminación que producen es cuantiosa. El problema que se presenta es el dinero, pero si vemos eso comparado con la refinería, ¿qué sale más barato y qué es más importante a fin de cuentas? El Dr. Ordóñez escribe:
“(…) hay que decirle al gobierno de China: nos interesa el préstamo de US$ 1.600 millones de dólares, pero no para construir una refinería sino para un proyecto de futuro: reconstruir los ferrocarriles a nuestros puertos. Negociaría una tasa de un 3% anual o 4% anual, similar a la tasa BID, con plazo a 20 años. US$ 1.600 millones de dólares no alcanzaría para la totalidad del Proyecto (es un proyecto mucho mayor, de cerca de US$ 5.000 millones), pero sí quizá para reconstruir una trayecto muy importante de esas infraestructuras ”.
El reabrir estas rutas del ferrocarril ayudaría a descongestionar dos rutas ya bastante peligrosas para los autos y peor aún para los camiones que son al fin y al cabo los que reemplazan a los trenes. Estas rutas son famosas, no por buenas o efectivas, sino por ser rutas temerarias por las peñas y los deslizamientos y cataratas que salen de la nada en cualquier momento. Las utas 27 y 32 son la pesadilla de muchos en época lluviosa pues trae problemas en la vía y hasta llega a causar muchísimas muertes. El poner un tren eléctrico que viaje del Caribe al Pacífico reduciría el tiempo que tarda en llegar un contenedor de San José hasta cualquier puerto.
Por ejemplo si construimos zonas francas con la línea ferroviaria podríamos hacer paradas donde el tren deje a los trabajadores y estaciones de carga y descarga de los contenedores con los productos de dichas fábricas, eso reduciría tiempos y sería mayor la eficacia con la que se hacen las cosas y la eficiencia reduciendo el tránsito, uso de combustibles y procesos de carga y descarga más rápidos. El interconectar estos dos mecanismos reduce daños también a las calles porque el peso de los camiones y furgones daña más las calzadas. Con un tren que transporte todo esto, haría de la Carretera Interamericana la única con furgones, esto porque pasan camiones de todo Centroamérica y sería imposible erradicarlos.
Otro pequeño cambio que se puede efectuar con tal de reducir embotellamientos y gasto de combustible es que todos los carros cuenten con el dispositivo del “Quick Pass” que se utiliza en algunos peajes y ahorra largas filas, esto salvo cuando las filas son muy extensas y ni los vehículos con este dispositivo pueden adelantar. Si todos los autos tuviesen esto sería, en primera instancia, un proceso más rápido de pago y un registro de los autos que pasan diariamente, así como un sistema de vigilancia donde se pondría una cámara enfocando al dueño y la placa y el control del dispositivo para saber el carro que pasa y a nombre de quien está, esto como una forma de rastreo de vehículos robados. Dichos perfiles del dueño del “Quick Pass” podrían unirse junto con la información del proyecto de “expediente electrónico” (seguro social, multas, registro civil y hoja de delincuencia) y saber si algún chofer tiene pendientes con la ley o si el vehículo no cuenta con algo, o en eventos desafortunados como algún accidente, si se logra constatar que el chofer es el dueño de dicho expediente, saber tipos de sangre o si es donador en caso que no estuviese algún registro o no cuente en ese instante con la licencia.
Si todas las calles estuvieran buenas no le dolería tanto a los choferes pagar un peaje, pues al fin y al cabo renunciamos a ese dinero con tal de que nos den una vía limpia, segura y eficaz. Es básicamente renunciar a algunos derechos como lo estipularía Thomas Hobbes en “El Leviatán”. Este tipo de Estado es eficaz pues cuenta con “el parecer” de los habitantes pues estos renuncian a algo con tal de recibir otras garantías que solo el Estado podría darles. En este caso del “Quick Pass” se podría pagar el dispositivo como parte del derecho de circulación con el derecho a cambio si le llegase a pasar algo. Se conecta a una cuenta bancaria y la banca con el expediente electrónico que quiere efectuar el gobierno digital. Esto crearía un mayor control en recaudación, materia de seguridad pública y de tránsito, así como el tema que prima en esta discusión: se ahorra en materia de energías; y todo esto si las calles están buenas como para pagar por ellas, de lo contrario a nadie le gusta pagar por un mal servicio.
Seguimos viendo que hay mejores ideas que podrían tomar el lugar de la refinería, ayudan a no contaminar tanto y vemos como no dependeríamos del combustible si cambiamos la energía de los automóviles veríamos el montón de beneficios que nos traería, así como el montón de aspiraciones que el “Proyecto País” podría designar como un Plan Nacional de Desarrollo donde verdaderamente no prive el interés de algún político o partido, ni haya filibusterismo en Zapote o Cuesta de Moras. Debe imperar el interés colectivo: el mejorar nuestro país al final todos vivimos en el mismo territorio y nos gustaría dejarlo mejor de como lo recibimos, así como enorgullece a todos ver el avance de la Selección Nacional de Futbol en un Mundial, podemos sentirnos más orgullosos aun cuando veamos a nuestra nación competir en el “concierto de las naciones” y cómo somos muchas veces pioneros de políticas públicas y sistemas políticos envidiables.
Así como hemos sido pioneros en políticas como la abolición de la pena de muerte, la esclavitud y hasta ejército en la región, así como un sistema de seguridad social y una educación envidiable ¿por qué no serlo con otros asuntos? Nos estamos quedando atrás y vamos en retroceso, en cambio el vecino, Panamá, que aun con esa “mina” y maravilla de la ingeniería que une los océanos y permite el tránsito marítimo más eficaz, casi estamos igual en ingresos y estándares sociales, se podría decir que estamos muy equitativos. Ellos logran como si nada construir carreteras, rascacielos, puertos y hasta un metro en su capital. Costa Rica está casi en igualdad de condiciones y no logra mejorar la infraestructura, esto estanca cada vez más al país. En Costa Rica para cualquier “trocha” que se haga se piensa mucho y se atrasa muchísimo el cumplir con resultados inmediatos para las poblaciones que las necesiten. Con un mejor sistema de transporte terrestre, marítimo y aéreo se mejoran los ingresos, el turismo y el comercio del país en general.
Suena muy bonita la idea de trenes eléctricos, pero no recordamos que tenemos precios altamente caros en materia eléctrica, y con estos mismos precios hacemos de los vehículos eléctricos casi imposibles de adquirir, pues es incierto cuanto llegaría a pagarse al fin de cuentas. Hay épocas del año donde la electricidad es más cara por cuestiones de producción, como el verano donde a falta de agua cuesta mucho que las plantas geotérmicas logren el mínimo que deberían producir y tengan que recurrir a la producción por la combustión de gasolina, esto contaminando y haciendo el precio dispararse porque el Instituto Costarricense de Electricidad debe comprar el crudo a los precios elevados que está en el mercado en comparación al agua, sol o viento que podría decirse básicamente que son fuentes totalmente gratis y a las que se les saca el completo provecho para el bienestar de los costarricenses y el mejor desarrollo sostenible con la naturaleza, a diferencia de la quema de combustibles fósiles.
La constitución política en su Título V sobre las Garantías Sociales, dice en su primer artículo (artículo 50): “Toda persona tiene derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado”, para esto debe garantizarle a toda la población esta garantía y si se llegase a incumplir dice que “el Estado garantizará, defenderá y preservará este derecho”, para ello este tiene el poder de la coerción y la coacción para hacer valer la ley y lograr esta garantía social. Lo malo es cuando vemos que se comete algún atropello en materia ambiental, la ley parece olvidar esta garantía y el que comete dicho atropello se salva por poco que pague o simplemente detenga la explotación.
En materia ambiental se podría inferir que el Estado no es precisamente muy coercitivo, pero con lo que se hace vemos como nuestro país es uno de los países más amigables con el ambiente, pero esto no es cuestión de ser amigable o compararnos para ver si estamos mejor o no que otros, debería de ser siempre amigable y no permitir ningún atropello a la biodiversidad y a la garantía de darle a la población este ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Según el artículo 2 sobre principios generales de la Ley Orgánica del Ambiente:
“El daño al ambiente constituye un delito de carácter social, pues afecta las bases de la existencia de la sociedad; económico, porque atenta contra las materias y los recursos indispensables para las actividades productivas; cultural, en tanto pone en peligro la forma de vida de las comunidades, y ético, porque atenta contra la existencia misma de las generaciones presentes y futuras .”
Es difícil describir todos los daños que el ser humano ha causado y puede llegar a causar al ambiente, a las diferentes especies, bosques, mares, ríos, infinidades de recursos y hábitats que a diario desaparecen, así como la extinción de muchísimas especies. Construimos ciudades y remodelamos el paisaje natural para crear edificios y carreteras donde transitan vehículos que contaminan el aire que respiramos, lanzamos basura al suelo o a ríos y con eso envenenamos lo que nos da vida. Nos terminamos matando nosotros mismos por causa de malas acciones y prácticas que no cambiamos. Lo más viable es arreglar lo que hemos hecho y buscar energías limpias para evitar un mayor daño.
Desde hace unas décadas se ha visto la posibilidad de hacer o establecer el ambiente como un sujeto de derecho, esto quiere decir, que se les reconozcan varios derechos al igual que a una persona. Esto haría que cambiáramos por completo la manera de ver a la ierra, la naturaleza. Debido a esta situación, como lo indica Capra en du texto: “La trama de la vida” el paradigma actual ha entrado en crisis precisamente por su incapacidad de resolver esos problemas ambientales.
“Los términos “holístico” y “ecológico” difieren ligeramente en sus significados […]. Una visión holística de, por ejemplo, una bicicleta significa verla como un todo funcional y entender consecuentemente la interdependencia de sus partes. Una visión ecológica incluiría esto, pero añadiría la percepción de cómo la bicicleta se inserta en su entorno natural y social […]. Esta distinción entre “holístico” y “ecológico” es aún más importante cuando hablamos de sistemas vivos, para los que las conexiones con el entorno son mucho más vitales ”.
Capra lo que quiere decir es que hay que cambiar de paradigmas, tratar de no ver al mundo y consigo el ambiente, como históricamente lo hemos visto, como un objeto o posesión del ser humano, sino ver al ser humano y al medio que lo rodea como uno mismo, por lo que un daño al ambiente implicaría consecuentemente un perjuicio para el hombre. Habla también de que debemos de eliminar o erradicar los ideales que imperan en el paradigma actual, trata de cambiar la idea que somos dueños, porque realmente solo somos habitantes y dependemos de la tierra y sus recursos. Para ello lo principal es implementar un cambio en el pensamiento anticuado y antropocéntrico, para ellos hay que cambiar tanto los valores como los pensamientos.
El ICE tiene proyectos en proceso, lo que pasa es que las comunidades se quejan cuando se les quiere construir proyectos tan grandes cerca o se les destierra. Lo que más se construyen son las represas hidroeléctricas, estas ocupan mucho espacio y se tienen que inundar a veces comunidades o zonas montañosas por donde pasan los ríos. El último proyecto que el ICE iba a empezar era en Diquís y las comunidades indígenas se quejaron de inmediato pues se les “atropellaban” sus derechos porque iban a usar sus recursos y territorios que tienen cierta autonomía y son protegidos por el Estado.
El resto del país se queja de los precios elevados, pero cuando a algunos se les pide dejar algunas libertades con tal de ser retribuidos con energías más baratas lo dudan y a veces no aceptan, lo que debe hacer el Estado es simplemente usar su poder coercitivo, expropiando y pagándole a los que dejan sus terrenos para retribuirles por ese “sacrificio”. Para que suceda la expropiación en Costa Rica hay que pensarlo muchísimo, toma años y es una perdida de tiempo en procesos burocráticos y continuas discusiones con el pueblo o las familias que se desean expropiar, el Estado nunca actúa.
La idea del sistema del Estado Social de Derecho del Estado Costarricense está basado en la justa distribución de la riqueza y el principio de solidaridad (todos contribuyen para impulsar a los que no pueden). Es por eso que existen ciertos impuestos que ayudan al Estado a subsidiar a los habitantes que necesitan ayuda por medio de Instituciones gubernamentales como el IMAS, la CCSS, el INVU, el BANHVI, las escuelas y colegios públicos, entre otros para garantizar a todos los costarricenses el acceso a estos derechos.
Muchos hablan de privatizar empresas estatales como RECOPE o quitarle su monopolio para que compita. Privatizar una empresa como esta es muy arriesgado en cierta medida ya que sabemos que hay empresas que controlan el mercado, pero no es completamente cierto que llegue a ser una perdida para dicha empresa. No sabemos a ciencia cierta como repercutiría en el precio del petróleo, pero posiblemente no sean negativos los resultados, por ejemplo en Costa Rica nadie quería eliminar el monopolio en la red de telefonía móvil que tenía el Instituto Costarricense de Electricidad, ya que se pensaba que podía llegar a perderse el ICE, ponerlo a competir con transnacionales iba a ser caótico, para nadie es un secreto que aunque no se privatizó, compite contra empresas internacionales como Movistar y Claro, esta última es parte del grupo Carso, dueña del mundialmente famoso Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, esto quiere decir que una empresa del Estado costarricense está compitiendo con una compañía bajo la tutela de un hombre que tiene más dinero que un país africano o quizá hasta Costa Rica .
Las políticas neoliberales que se han implementado en nuestro país piensan más en la inversión privada, al libre comercio y que el Estado sea más pequeño e invierta poco o nada en salud o educación para que sea el ámbito privado el que regule y venda esos servicios. La principal iniciativa es abrir nuevos y distintos mercados, que se crean nuevas empresas, quitar monopolios, principalmente la entrada de grandes corporaciones transnacionales que den empleo a la población para reducir gastos del Estado.
Si en Costa Rica se sabe cómo se podría mejorar y “arreglar” el asunto, ¿por qué no se aplica esa coercitividad para finalmente llegar al fin? Mejorar la reducción del fisco, pedir dinero prestado, fideicomisos con los bancos estatales o tomando de las pensiones del Seguro Social, si al final es dinero del Estado o una que se puede devolver en un futuro y sí se pueden remendar dichas deudas con los frutos que den los proyectos. Como infiere Maquiavelo: “El fin justifica los medios”, esto va de la mano con el hecho que si se puede, es mejor hacerlo, sin importar cómo se hizo, al fin y al cabo el resultado es una mejor sociedad y mejores servicios.
Panamá construye un metro en la capital, El Salvador una refinería con la mitad del gasto del nuestro, Costa Rica podría hacer eso o más, solo que las trabas burocráticas, legislativas o financieras inhiben al gobierno, este no logra sus fines o los pone en manos extranjeras como el caso de esta refinería. Debemos de construir nuestras propias obras, con nuestros propios especialistas y financiamiento. Finalmente es todo para el bien del Estado, sus instituciones y el beneficio de la población costarricense.
Después de ver lo positivo de construir la refinería y ver que se podrían bajar los precios, dar empleo a la zona de Moín, así como tener combustibles más eficientes, pues sería RECOPE y CNPC bajo el nombre de SORESCO los que desarrollan el refinamiento del petróleo, esto, junto con laboratorios de la Universidad de Costa Rica o del Instituto Tecnológico de Costa Rica mejoraría la eficacia de nuestros combustibles.
Lo malo: esos combustibles se acaban pronto, e invertir en eso es más caro al fin de cuentas porque no es algo eterno y cuando llegue el momento que este desaparezca entraríamos en caos si no tenemos otro tipo de transportarnos. Hay que despertar antes que sea tarde, nos daríamos cuenta que todo este tiempo dependíamos demasiado en los combustibles, entraría en un terrible caos. Se estima que quedan entre 30 y 40 años para eso, si nos ponemos a trabajar desde ahora en un Plan Nacional de Desarrollo, para cuando llegue ese momento nuestro país estaría libre de la dependencia del petróleo.
Usamos el petróleo como combustible de todos los vehículos del país, camiones, furgones, trenes, aviones, entre otros. No hay por el momento mucha popularidad de biocombustibles, existen y son efectivos al parecer, autos eléctricos se venden pero no son muchos, al igual que en Chile o Estados Unidos. La otra opción que existe son los motores a base de hidrógeno, de ese último se empezaría a utilizar el próximo año en la provincia de Guanacaste como un proyecto entre RECOPE y Ad Astra Rocket, proyecto del físico y astronauta costarricense Franklin Chang Díaz.
Para estos vehículos hay que hacer carreteras más eficientes y duraderas, cambiar el material de asfalto a cemento por ejemplo, este último es de mayor duración, aunque más caro. Cambiar la capital y hacerla una ciudad más navegable porque los últimos años es un tormento diario el entrar o salir, en los últimos meses ha demostrado que se puede inundar fácilmente y no solo San José, pues hay sistemas de alcantarillado en todo el país deficientes. Un proyecto interesante lo está desarrollando la municipalidad de Cartago con la Embajada de Países Bajos al implementar ciclo vías, aceras y carreteras conectadas con paradas de autobuses y del sistema ferroviario interurbano que conecta a Cartago con San José, y muy pronto con el cantón de Turrialba.
Lo primordial es el mantener un equilibrio ecológico y que prime el ideal costarricense de amistad con el ambiente y un desarrollo ecológicamente equilibrado, es por esto que dicho proyecto arremete en contra de la primer garantía social presente en nuestra ley suprema donde el Estado debe procurar un ambiente sano, y lograr esto bajo los brazos de ese Leviatán que debería brindar a todos dichas garantías, para hacer esto posible el Estado costarricense tiene a la ley de su parte y puede embestir con su coercitividad contra cualquier intento de atropello a la dignidad humana y los derechos que sustentan el dar este ambiente saludable y seguro a los costarricenses. Viendo esta perspectiva logramos entender que hay primero muchos proyectos que podrían implementarse antes que invertir en una energía poco sana y tonta para una sociedad del siglo XXI que debería de empezar a componer los problemas ambientales que las pasadas generaciones dejaron y sustentarse en los principios de nuestras leyes que protegen al medio ambiente.
Es por esto y más que el proyecto en Moín de construir una refinería de RECOPE en conjunto con CNPC bajo una sociedad anónima que despierta dudas y no deja las cosas claras es un atropello a los valores costarricenses, si pensamos en un futuro muy cercano, los combustibles fósiles se gastarán y tendremos que migrar a otras energías, es mejor empezar desde ya y hacer de nuestro país pionero con este Plan Nacional de Desarrollo que cuida el ambiente, mejora la infraestructura y nuestra sociedad.
Luis Eduardo Badilla Arce.
Trabajo de investigación, Teoría del Estado (2014).
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