Ya extrañaba publicar por aquí, cuánto tiempo ha pasado- PERO estas semanas inactiva me han dado espacio para pensar y tengo muchas cosas que decir.
Entre ellas, me encantaría dar un pequeño rant sobre los diseños de Lou y Ox, ahora que ya tengo suficientes dibujos coloreados.
Van cambiando a lo largo del tiempo, pero digamos que estos son sus diseños "base".
Empezando con Lou, él regresó a su etapa "emo" después de retirarse, y se volvió a teñir el pelo de negro. En parte para distanciarse de su anterior imágen como prototipo e ir creando su propia identidad. Hoy en día su estilo es una mezcla muy extraña entre alternativo y... A falta de una mejor descripción, Adam Sandler-esco.
usar trajes por años lo traumó
Su outfit se justifica con que Mandy lo llamó de la nada por ayuda, así que solo agarró lo primero que encontró de su clóset. El cual consiste actualmente en un 60% camisas hawaianas (no pregunten).
Como dato curioso, él solía plancharse el pelo con regularidad, pero dejó de hacerlo porque estaba a nada de quemarse las puntas por completo.
Aunque lo sigue extrañando.
ajem, pasando con Ox.
Lo único que se quemó después de su intento piromaníaco fue irónicamente, él mismo. Pasó semanas en rehabilitación posteriores a su derrota, confinado a un cuarto de hospital semi improvisado.
Sus quemaduras son equivalentes a aquellas de tercer o cuarto grado.
Más detalles a mencionar, son que a pesar de que la mitad de su cara fuera dañada- él sigue siendo capaz de ver. Esto es debido a la composición de los ojos en los muñecos (irl), que generalmente están hechos de plástico duro y no son fáciles de derretir.
Me basé en fotos de peluches después de ser quemados (porque los uglies son más similares a estos), e interesantemente los ojos eran los menos afectados. Es una curiosidad que decidí incluir ^^
Además, Ox usa ropa regularmente. A veces un conjunto completo, a veces solo una camisa. No por gusto, sino porque le ayuda a ocultar las quemaduras en su cuerpo. Igualmente le sirven para proteger la piel (pelaje?) de esa zona que se volvió más sensible a la luz del sol. Aunque si es posible, prefiere salir de noche.
Sin embargo, no se molesta en cubrirse en presencia de Mandy o Lou. Ellos ya saben de antemano el estado en el que se encuentra, y si puede ganar puntos extras dando lástima para manipularlos- entonces lo hará. A pesar de que le cueste su "dignidad".
...
anyways miren a estos dos bailando el jitterbug(・–・;)ゞ
Notas... Qué sorpresa.
La camisa de franela que tiene Ox era un placeholder para otra camisa pero al final le terminé agarrando cariño y se quedó como parte del diseño final. Igual se cambia de ropa a cada rato
El pelo de Lou tiene una forma predeterminada luego de tanto tiempo haciéndose el mismo peinado, tipo "memoria muscular". Aunque no lo quiera el copete siempre se le termina enchinando de ese modo en particular. Es un hc mío y me da risa así que lo incorporé porque sí.
+otro hc es que Lou es el único con articulaciones visibles en sus brazos y piernas por ser el prototipo. Los trajes le ayudaban a ocultarlo, pero actualmente trata de acabar con esa inseguridad. Ya no necesita demostrar que es perfecto, ¿no? 🙂
+las patas de Ox también se quemaron en el incendio y no pudo caminar bien hasta que "cicatrizaron" por completo. Se mantuvo en cama una buena parte de su exilio/rehabilitación. Por ende el pelaje en esa zona es sensible y no aguanta caminar bajo la acera caliente por largos periodos de tiempo. No lo añadí al texto más grande porque era redundante.
El nombre del au solía ser E-LEP. ¿La razón? Es el acrónimo para Ex-lideres En Prueba. 😭 ox estaría orgulloso ig?
Se supone que esto lo tenía que postear ayer pero la vida da muchas vueltas.
Disfruten de un conejo cayendo en la locura ig
Sombras rasgaban la pared en rápida sucesión, una tras otra buscando algún recoveco cerca de la más pequeña de las figuras. Continuaron avanzando hasta llegar a una pantalla, el brillo azulino viéndose reflejado en las superficies disponibles. Las siluetas formaron un grupo en semicírculo, guardando al muñeco en el centro. Este se encontraba quieto, observando con detenimiento las imágenes que iban y venían.
Dos muñecos bonitos, corriendo.
Un can azulado junto a una muñeca morena.
Moxy, muy cerca de la línea de meta.
Él seguía cada movimiento con cuidado, esperando sereno a la conclusión de la carrera. Había visto varias a lo largo de su vida, pero ninguna más importante como esta.
El cronómetro en la esquina superior contaba treinta segundos, pero la figura no se veía inmutada. Los muñecos en la pantalla mostraban diferentes reacciones: pánico, regocijo, calma, esperanza. Inútiles, pensó el muñeco. Aquellas reacciones eran inútiles, no cambiarían el resultado.
Doce segundos restaban, y la mayoría estaba cerca de obtener la anhelada aceptación, el reconocimiento de haber acreditado el gran exámen final de Perfección.
Pasaron por el sensor de movimiento, la luz encendiéndose a un tenue verde.
No le tomó importancia, tan solo debía aguardar el resultado final, la decisión marcada por la fábrica. Ninguno de los feos aprobaría la prueba. Lo sabía, era lógico.
Tendría que ir por ellos, consolarlos, recordarles por qué Villa Fea era el único lugar disponible. Escucharía las incesantes disculpas de Moxy, una y otra vez, mientras derramaba lágrimas de cocodrilo en el suelo: Lo siento, lo siento, no quise, perdón.
Finalmente, regresaría a él lo que es suyo. Como siempre es, como tiene que ser.
Los resultados aparecieron en la pantalla, la lista en orden de tiempo salvado.
Había nombres de muñecos bonitos hasta arriba, los que habían pasado con mayor tiempo de antelación. Los ojeó todos rápidamente, buscando la confirmación de que no había ni uno solo de sus muñecos en el listado.
Excepto que eso no sucedió.
Casi al final, en letras blancas y grandes, ponía: Moxy.
Debía estar viendo mal.
Volvió a leer, esta vez con detenimiento. El nombre seguía ahí.
Parpadeó incrédulo, volteando a ver al robot a lado de él.
─Marca: resultados de la prueba más reciente.
Los ojos del autómata brillaron por unos segundos, analizando las puntuaciones. Al finalizar, contestó en una voz pre-grabada de felicidad: ─La mayoría de la generación logró graduarse en este periodo, debe estar orgulloso, líder Lou.
─Ugh… eso no es lo que–
Sé específico, se reprocha internamente.
─Marquen: Alias* de los aprobados en la prueba más reciente.
El robot empezó a recitar la información solicitada, catalogándola en orden alfabético hasta llegar de nuevo a la m, “Moxy”.
Antes de seguir hablando, la figura levantó la mano, deteniendo el resto de nombres que no le interesaban escuchar. Aquello lo confirmaba: La muñeca, de algún modo, logró burlar el sistema y colarse entre los aprobados. Suspiró y comenzó a caminar de un lado a otro por la habitación.
La pantalla seguía encendida, vítores llenando el ambiente de un aura festiva que no compartía. Su mente estaba llena de preguntas, sin embargo, había una que destacaba entre el resto: ¿Qué será de Villa Fea?
─¡Moxy, esto es maravilloso! ¡Hay que decirle a todos en casa!─exclamó una voz que ahora mismo no lograba recordar a quién pertenecía. A todos, se refería a su gente, a las decenas de muñecos que residían plácidamente en una villa no tan lejos de aquí. Tan solo les bastaría tomar el túnel de regreso para arruinar su trabajo de años.
Sentía como el corazón se le subía a la garganta al pensar en las posibilidades que eso acarrearía, cientos de ojos buscando respuestas, cuestionando. Quejas floreciendo en el lugar en el que alguna vez reinó la paz. Decepción unánime entre sus ciudadanos.
Apretó los puños, sus garras abriendo incisiones que le otorgaban una punzada de dolor. ─Inhala, exhala…─murmura con suavidad, las palabras sin llegar a registrarse en su mente.
La transmisión se había vuelto ruido blanco, frases ininteligibles empapadas de entusiasmo que rayaba en sus nervios, felicitaciones entre ellos que no parecían acabar nunca.
Dentro de su estupor, logró reconocer solo una oración: ─Gracias, gracias Lou… por tu apoyo.
Eso lo hizo detenerse, girándose hacia la pantalla lentamente, los bordes de su visión desénfocandose por instantes. No pudo sino observar cómo sus muñecos tomaban entre brazos a ese asqueroso prototipo. Como si fuera uno de los suyos, como si hubiera estado ahí para ellos cuando arribaron, como si les hubiera dado un hogar, como si…
─Líder Lou, ¿se encuentra bien? ─algo frío rozó su hombro, asentándose como peso muerto sobre su tela─. Detectamos niveles de estrés por encima de lo normal.
No respondió. Se mantuvo quieto un rato, observando las imágenes que se emitían frente a él.
Esto es todo, así se acaba su mundo. Con los mismos pilares que algún día lo sostuvieron.
─¿Líder Lou? ─insistió de nuevo la máquina, un tono de preocupación tiñendo su voz─. Está temblando.
¿Temblando?
Levantó la mano derecha al frente, dejando que la luz artificial definiera el contorno de sus dedos, los bordes temblando con suavidad.
─Déjenos tratarlo ─el autómata tomó su mano de manera delicada según su programación, y lo redirigió al sillón más cercano─. Necesita descanso.
Se desplomó en los cojines apenas llegó, su visión nublandose periódicamente mientras colores vibrantes se desparramaban en las paredes circundantes. Parpadeó una, dos veces… y dejó que sus garras trazaran líneas en el sillón, leves hilos de relleno saliendo a la luz.
Desgraciado entrometido; pensó con amargura. Ellos no necesitaban saber.
El Gran Mundo era un privilegio para muñequitos de porcelana que sólo servían como adornos inservibles en el cuarto de un mocoso, él les había otorgado algo mejor: Una utopía, un paraíso personal. Dulce libertad junto al más puro compañerismo; no había expectativas, ni preocupaciones. Sus vidas eran felicidad idílica, un sueño interminable.
¿Y cómo le habían pagado? Mordiendo a la mano que los alimentaba.
Sin él no serían nada, sino míseros pedazos de tela calcinada.
—Tome, por favor ─volteó la mirada al robot frente a él, vislumbrando la silueta de una taza. Preparé su favorito.
─Gracias─ casi derrama parte del té al agarrarlo, gotas de líquido caliente mordiendo su tela.
─Pueden retirarse.
El autómata se aleja con lentitud, regalándole espacio para pensar.
¿Acaso había hecho un mal trabajo? ¿Ya no querían estar en la villa? Él siempre veló por ellos y su seguridad, por su bienestar ante todo lo demás. ¿Ahora eso ya no significaba nada?
La suave calidez del té logra calmar un poco sus pensamientos, pero no la ansiedad que aún consume sus entrañas. Necesita hacer algo, no puede dejar que su ciudad se caiga a pedazos por un montón de malagradecidos.
De repente, una idea se presenta en su mente clara y tranquilizante, como un bálsamo.
Ellos no necesitaban saber.
La mayoría de residentes seguían en Villa Fea, el Gran Mundo era un mero mito, y todos vivían en comunidad, felices de tenerse los unos a los otros.
Moxy junto a su pandilla eran un grupo insignificante de rebeldes, nadie los extrañaría si de un día a otro desaparecieran. En caso de que alguien preguntara, armaría una historia de las que tanto le gustan a sus habitantes, y ellos la comprarían. Cada pequeño detalle.
Reflexionó el concepto un poco, y llegó a la conclusión de que Perfección no podía seguir en pie tampoco. Ellos habían insertado ideas desagradables a sus ciudadanos, y nadie le aseguraba que no lo volvieran a hacer en el futuro. Además, le vendría bien al rubiecito por ser un mentiroso de cuarta.
Ahora, solo necesitaba un método, un modo de eliminar sus problemas de manera fácil y efectiva. Caviló por unos minutos, su mente inconscientemente yéndose al reciclaje, al final que algún día logró negar. Las fieras llamas destellando con un fulgor ámbar, el aroma a ceniza y algodón chamuscado mezclados en el aire, la promesa que algún día hizo enmarcada en las placas de metal del ducto.
Ningún muñeco sería consumido por las llamas de aquel lugar infernal.
Claro, mientras no fueran un problema para su amada villa.
Moxy y su grupito habían fallado en la única condición.
Él fue misericordioso con ellos, les había otorgado un espacio dónde descansar y relajarse. Les había otorgado delicias que devorar todos los días; fiestas impresionantes, fantasías en bandeja de plata. Y aún así, eso aparentemente palidecía en comparación ante la posibilidad de tener un dueño.
Quizás cambiarían de pensar al sentir el fuego crujir alrededor de ellos, el sofocante calor ahogándolos y haciéndolos retorcerse. Después de todo, aquel era su destino original.
Se rió suavemente, la ironía sin pasar desapercibida. Era impresionante como hasta él podía hacer un mejor trabajo que Lou.
—Marca: planos internos de Perfección. Énfasis en la línea eléctrica.
El autómata se quedó quieto por eternos segundos, reflexionando la indicación, antes de volver a recitar:—Pero usted…
—Es una orden —demandó la voz sin siquiera voltear a ver al robot. No me hagan perder mi tiempo.
El androide lo contempló en silencio, sus sistemas sin responder por el momento, pero los comandos básicos que había recibido aún en funcionamiento: seguir las órdenes del prototipo mientras no interfirieran con la fábrica.
Conocer las partes internas de su territorio nunca era un mal movimiento para un buen líder.
Sus ojos brillaron dos veces, el holograma de un mapa desplegándose de forma inmediata frente al que suponía era el prototipo.
—¿Necesita algo más?
Complacido, sonríe y niega con la cabeza.
—No, muchas gracias.
La máquina se dispone a retirarse satisfecha, antes de que sus receptores de audio captaran un suave murmullo que venía de la dirección del muñeco: Pobres hojalatas, de verdad creen que soy él…
El autómata solo siguió avanzando.
Notas²
*Con alias se refiere a los nombres informales que le son concedidos a un muñeco, mientras que su "nombre" es su número de etiqueta. Ej: "Mike", Modelo 12, 190221A0. Ya que los robots se comunican en términos técnicos, me pareció correcto manejarlo de este modo.
anyways
Me divertí muucho escribiendo a este tipo. Sorprende la cantidad de paralelismos entre Lou y él. Tbh siempre me pregunté qué pasaría si Ox no fuera tan noble como en la película
No se aprovecharía aunque sea un poquito de que los uglies no pueden ir a otro lado? Del hecho de que les puede decir lo que sea y lo creerían?
Also parte del miedo que tiene aquí es porque el deseo de ir al Gran Mundo es innato en todos los muñecos, y el hecho de que tan solo sepan que es posible ir les generaría muchas dudas y definitivamente dejarían a Ox de lado.
cof cof abandonment issues
Como fun fact, originalmente él iba a intentar reciclar a Moxy, ya que era una "alborotadora" e interfería con sus planes. Pero la idea fue descartada por varias razones:
1. No concordaba con sus motivos/backstory
2. Hilar los hechos en esa versión iba a ser muy complicado
3. Se me hacía muy edgy™
Ah y además ya es muy villanesco tratar de quemar toda una ciudad por sí mismo
La terapia de Luckybat no funcionó en este au señores 😔
Shoutout a mi beta reader que no tiene tumblr pero le mando un saludo desde aquí <3
Aquí se menciona su versión de la "película", y así lo estaré haciendo para los personajes de quienes vaya hablando en el futuro. Lógicamente su personalidad evoluciona para cuando toma lugar S!LEP, pero es importante saber qué punto de partida tiene cada personaje.
Al conceptualizar su personalidad, quise mantener ese carisma y encanto que ya todos conocemos, ya que son parte importante de su personaje. Sin embargo, la gran diferencia aquí son sus intenciones. Él genuinamente quiere presentarse como el mejor guía posible para los demás muñecos, alguien en quien puedan confiar.
En vez de resentirse por su posición como prototipo, elige resignarse y pensar que la felicidad de otros es su felicidad. Eso no significa que no quiera ir al Gran Mundo, simplemente que decide dejar de lado sus deseos para meterse de lleno en su rol. ¿En qué consiste? En ser el ejemplo a seguir, perfecto en todos los sentidos. En trabajar única y exclusivamente por los demás. Cree que si cumple con su trabajo de manera ideal, algún día la fábrica dejará que se vaya.
No obstante, sus estándares de lo que considera "perfecto" o no, son más bien subjetivos. Se enfoca más en el esfuerzo/diligencia que demuestra un muñeco en sus estudios que en otra cosa. A veces priorizando el factor de que cualquier muñeco que demuestre su amor o afecto a un niño es apto para el Gran Mundo. Aka: es muy cursi
Por su lado, los bonitos adoran a Lou. No solo por su apariencia, sino también por su actitud y paciencia. No hay mucho que decir sobre ellos, se mantienen bastante similares a sus contrapartes canon.
Es servicial y atento la mayoría del tiempo, suprimiendo cualquier emoción que él considere "negativa". En resumen, prefiere ignorar lo que siente para no lastimar a otros.
De igual modo, es receloso a la idea del reciclaje, y le incomoda siquiera pensar en alguna vez mandar a un muñeco a ese lugar. Parte de ello juega en su aceptación a los feos, ya que cree fielmente en que ningún muñeco merece ser reciclado.
Hablando de feos, cuando Moxy llega la ayuda porque su determinación le intriga, aunque entre más se van conociendo se vuelven cercanos. De cierto modo, le recuerda a Ox y piensa que quizás con ella si puede hacer las cosas bien.
Notas sumamente necesarias🗿:
Las Spy Girls aquí son miembros del club de admiradores de Lou, con la fundadora siendo Kitty.
Mandy es una estudiante sobresaliente, pero no tiene mucha relación con Lou... Exceptuando cuando le pide hacer recados a cambio de puntos extras.
A Lou le desagradan mucho los robots y por ello se limita al tratar con ellos.
Queen Watevra Wa'nabi de The Lego Movie 2 fue una gran inspiración para su personaje ^^