1 / 2 versión de un ejercicio en colectivo.
Pato y Camilito
De repente apareció detrás de la caja de juguetes.
La cajita de música, el tablelo bolable, panchito… ¡ooh! !¡!ahí estás!¡! ─gritó camilito después de ver su pato de peluche─ Pero… por qué estás tan feo, ¿has estado mucho tiempo ahí? (…) !¡!Ay ya sé!¡! ─Sacó su paleta en forma de corazón y un paquete de quipitos de su bolcillo para darle al pato, lo veía apachurrado sucio y frio─ ¿están ricos? Ahora estás todo blanco y pegachento, !¡!iuhhh!¡! Te estás quedando pegado en la pared… !¡!Dí algo!¡! Por qué ya no me contestas nada, si antes solíamos jugar mucho. !¡!Ohh!¡! Te maté, creo que esos dulces te enfermaron, mi mamá dice que me hacen hacen daño… !¡!El telmometo no pitaaaaa!¡! ─De repente llega su padre cansado de trabajar, camilito había estado solo toda la tarde absorto en su imaginación, el padre recoge el pato y lo lleva a la lavadora─ tlajiste comida de la calle, ¿mamá tampoco viene hoy?














