Carta a tu adiós
Amor,
te escribo estas líneas
como quien guarda un suspiro en un sobre,
porque mis manos no quieren soltar
lo que mi corazón aún retiene.
Me dices adiós,
y tus palabras son viento helado,
que derrumba lentamente las paredes
donde habíamos colgado sueños.
No te culpo:
el amor también sabe agotarse,
también se despide cuando ya no cabe
en la misma mirada.
Yo me quedo con la música
de tu risa en mis días más grises,
con la certeza de que alguna vez
fuiste hogar en mi tormenta.
Si mañana recuerdas este nombre,
hazlo sin tristeza:
ámame en la memoria,
como quien atesora un faro apagado
que alguna vez iluminó el camino.
Adiós,
aunque este adiós no cabe en mi boca,
aunque se me parta la voz en dos.
Me despido,
pero sigo amándote en silencio,
como se ama lo imposible.











