"El ser humano nunca nace incompleto, pero vaga errante en el laberinto construido a su alrededor, donde se genera la enfermedad y la imperfección. Al vestirse con su armadura de ego y someterse a la doctrina del hechizo, se enreda aún más en los artificios de un mundo que le exige reglas y máscaras. Por ello, hombres y mujeres están condenados a la limitación de su condición como personas-ciudadanas, solo mientras aceptan los barrotes del fraude. En lo más hondo del individuo ultrajado, bajo el peso de errores y dudas, reposa intacta la semilla divina; el anhelo de algo más vasto, más puro, más auténtico. Y aunque la senda hacia esa plenitud es ardua y solitaria, quien la recorre con valentía y entrega, redescubre en sí mismo la huella luminosa del cosmos."












