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—¡No, no la tires! ¡Yo la quiero!— exclamó la princesa para luego correr hacia aquél trabajador de su palacio que estaba por tirar una hamburguesa con papas a la basura, antes de que el hombre pudiera decir algo, Angelique tomó el plato de comida —¡Gracias!— dijo ella para luego darse la media vuelta y comenzar a comer.














