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@princess-angelique
[...]
Vio la escena en el momento justo y no pudo evitar soltar una risa. Caminó detrás de su novia y la tomó por la cintura desprevenidamente— ¿No podías ir a la cocina a pedir algo, pequeña comilona? —preguntó divertido, robando una papa del pato—, aún así sabe bien —admitió, frunciendo el ceño—.
No pudo evitar dar un pequeño salto cuando sintió que la tomaban por la cintura pero luego sonrió al reconocer a su novio —No te comas mi comida, abusivo— le reclamó la morena entre suaves risas y luego negó con la cabeza —Justo iba a la cocina pero vi a la pobre hamburguesa y a sus amigas las papitas, no podía dejarlas... ¿Estás de acuerdo? Sería como dejar a unos bebés a su propia suerte, sería cruel— dijo también entre risas que se le escapaban de vez en cuando.
[...]
—¡No, no la tires! ¡Yo la quiero!— exclamó la princesa para luego correr hacia aquél trabajador de su palacio que estaba por tirar una hamburguesa con papas a la basura, antes de que el hombre pudiera decir algo, Angelique tomó el plato de comida —¡Gracias!— dijo ella para luego darse la media vuelta y comenzar a comer.
¿Angie?
Oh, algo así hizo que tuviera la obsesión de usar las botas por la noche. Nathaniel me tiraba nieve en la mañana y bueno…Suecia ya de por sí es muy helado, debes imaginarte cómo temblaba luego de que la nieve se filtraba en mi ropa. Mi mamá me llevaba a su cuarto, se sacaba su corona, me colocaba mis botas y ponía una película, ella es genial. No puedo esperar a que la conozcas —sonrió suavemente al recordar aquellos tiempos—. Uh, creo que estás casi arruinando algunas de mis futuras sorpresas, señorita —murmuró y agarró la mano de su novia, depositando un corto beso en sus nudillos—. Suena hermoso, linda —asintió varias veces y esbozó una corta sonrisa, agarró a la chica de las piernas y la subió a sus caderas—. ¿Vamos a comer, futura esposa pelotita con patas?
Nathaniel siempre ha sido muy travieso contigo, no puedo creerlo... Bueno, si puedo creerlo, definitivamente —Ella rió bajo mientras negaba levemente con la cabeza—. Yo también quiero conocerla, se me hace algo muy emocionante y al mismo tiempo me pone realmente nerviosa, digo... ¿En verdad crees que le voy a agradar? ¿Y si no le caigo bien? —hizo una mueca al pensar en eso, aunque tenía el presentimiento de que todo saldría bien—. ¿Futuras sorpresas? Basta, me has puesto nerviosa ahora —bajó la cabeza mientras que esbozaba una amplia sonrisa y luego se acercaba a su novio para darle un beso a su mejilla. Soltó una carcajada al sentir como él la cargaba y simplemente con sus brazos rodeó su cuello—. Cada vez que sugieres que vayamos a comer me enamoro más de ti —bromeó con un tono bastante divertido—. Acepto, futuro esposo pelotita con patas, vamos a comer...
¿Angie?
Es un hábito calentar mis pies antes de meterme en la cama, algo así —se encogió de hombros—. Oh…creo que eres eso, un GPS “encuentro cosas de mi novio pero no las mías” exacto —rió y observó cuidadosamente todo lo que la chica hacía—. Soy tu futuro esposo, déjame con ese título —le guiñó un ojo y soltó una leve carcajada—- De nada amorcito —le sonrió dulcemente y se acercó hacia donde su novia estaba, rodeándola con sus brazos y dándole un corto beso en la frente—. ¿Que hora es? Tengo hambre ¿Tú no?—murmuró contra el oído de la castaña.
¿Te gusta mantener los pies calientitos, eh? Eso es algo que me ha recordado a mi mamá, recuerdo que cuando me iba a dormir con ellos en un día de tormenta en el cual obviamente tenía miedo y bueno, a mi madre siempre le ponían una cosita térmica para calentar los pies o algo así, el punto es que ella tenía que calentar sus pies —la morena carcajeó al recordar—. Exacto, mi futuro esposo... Aunque no es 100% oficial hasta que en mi mano haya un lindo anillo que lo compruebe —Angelique se encogió de hombros y luego volvió a reír—. Bueno, futuro esposo ¿Si has notado que mi nombre con tu apellido se escucha muy bonito? Angelique Larsson —dio varios aplausos de emoción al decirlo, luego sonrió al ver como él se acercaba, ella rodeó su cuello con sus brazos y cerró los ojos por un momento cuando él le proporcionó un beso—. Yo siempre tengo hambre, que pasa.
¿Angie?
Es porque las uso antes de venirme a la cama, siempre las dejo en cualquier lado —Sonrió ampliamente y dejó las botas a un costado de su cama—. No, jamás voy a dudar de ti, eres como un gps. Un GPS novia —bromeó, escuchó a la chica con atención y ladeó la cabeza—. En mi lado de la cama, te vi dejarlo por la mañana en la mesita de noche —murmuró tiernamente.
¿Es como un hábito que tienes que hacer antes de dormir? ¿No? —frunció el ceño mientras pensaba—. Creo que todos tenemos uno de esos hábitos, si te has dado cuenta —Se encogió de hombros y dejó salir una risa ante lo que su novio decía—. ¿Soy un GPS novia que es buena para encontrar las cosas de su novio pero pierde las suyas? —Hizo una mueca graciosa para luego mirar a la mesa de noche a la cual él se refería, camino hacia allí y sonrió al ver su anillo, lo tomó y se lo puso, como de costumbre—. Entonces... ¿Tú eres mi GPS novio? —giró para poder darle su atención al chico—. Gracias, bebé.
¿Angie?
¿Y eso cuando fue? —frunció el ceño confundido y se agachó frente a la cama, pasando una mano bajo esta y tirando una de las botas—. Hey, tenías razón. Gracias —se levantó del piso y se dirigió hacia Angie, depositando un beso en su mejilla.
Siempre la dejas tiradas, Finn, siempre... —Negó ligeramente con la cabeza mientras que reía y veía la escena—. Claro que tenía razón. ¿Lo estabas dudando? —Entrecerró los ojos y luego volvió a reír—. No hay nada que agradecer... —Sonrió ampliamente al sentir el beso—. Por cierto... ¿Has visto mi anillo? El que siempre uso. Me lo quité ésta mañana para ir a un entrenamiento, me di una ducha y cuando regresé, el anillo no estaba —La morena empezó a caminar por la habitación para ver si por allí encontraba lo que había extraviado—.
¿Angie?
¿No has visto por ahí mis botas? No las encuentro.
Bajo tu cama, Finn. Las dejaste tiradas y luego las empujaste.
Angelique Di Salvo for Teen Vogue
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