el hecho de que haya conocido a mi novia en medio de una pandemia, pero que previamente hayamos tenido tantas oportunidades de coincidir pero no lo hicimos, me hace pensar que por alguna razón el destino no dejó que la conozca hasta que estuviera realmente bien conmigo misma. mi tranquilidad.
existieron noches que no podía dormir por las mil preguntas que me hacía mi misma y nunca encontraba respuesta alguna, nunca. me cansaba, mi mente no dejaba de funcionar, ni cuando dormía, debido a los sueños que tenía y que al día siguiente me mantenían con la incógnita de lo que pudo ser, mi confianza totalmente dañada y sin cura alguna posible a corto plazo. yo quería sanar y sabía que tenía que dedicarme a encontrar la pieza que se había roto, a reconstruirla, a crearla en una máquina 3d, y lo hice. mis días en la universidad, los exámenes y muchas otras cosas más, como el alcohol y el trabajo, ayudaron.
me di cuenta, no es bueno. pero ayudó.
tan pronto como cumplió su misión, me alejé, y entré en la etapa de simplemente existir tratando de realizar mis propias metas, tranquila y feliz. todo estaba bien.
hasta que llegó el covid.
mi bien no me duró ni 4 meses.
pero volvimos a coincidir. no quiero decir que la use cómo distracción por que nunca lo fue, al contrario, reforzamos los chispazos de amistad que tuvimos antes, nos conocimos mejor, intercambiamos anécdotas, le conté mis miedos e inseguridades, por que me sentía pequeña a lado de ella y la tenía como a alguien que de verdad podía aconsejarme y lo hizo. no sólo eso, también iba olvidando mis propios problemas, me alentaba a solucionarlos y no sólo olvidarlos por que más adelante podrían aparecer. me daba paz.
siento cosas muy lindas por ella, me hace feliz y espero devolverle esa felicidad que ella me da, por que es una de las mejores personas que he podido conocer.