Dominican Republic: [Putting on the Uruguay's glasses] How do I look?
Uruguay: [smiling and seeing blurred] I have no idea. But being you, you surely look beautiful.
Dominican Republic: Sebas, you're so fucking gay-

seen from United States
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Dominican Republic: [Putting on the Uruguay's glasses] How do I look?
Uruguay: [smiling and seeing blurred] I have no idea. But being you, you surely look beautiful.
Dominican Republic: Sebas, you're so fucking gay-
Masaje (Domití)
@juanitastar: René dándole masaje a Greg.
Greg suspira cuando las manos de René se hacen contacto con su piel. El masaje comienza desde los hombros y por la espalda, y, de verdad, si algo tiene René es que es experto en dar masajes. Así que si Gregorio vuelve a suspirar o si se relaja y baja sus defensas como pocas veces lo hace, eso es algo que siempre queda entre él y René.
Con los ojos cerrados, Greg deja que el ambiente relajado y la música de fondo (a petición del otro, no de él), lo desconecte por completo de la realidad.
Dominican Republic: [enters]
Haiti, internally: There he is. My favorite person has arrived. He's so precious and perfect. I should greet him in a manner that shows how much I appreciate him.
Haiti, aloud: The fuck you want?
Paraguay: Aren't you gay?
Dominican Republic: I like that you imply I did something remotely heterosexaul, but if I did, I apologise.
Haiti: Just take what's important before we go.
Dominican Republic: [grabs Rene's ass] Got it.
Noche (RD, Haití; AU)
Iba a comenzar mi reto de los 15 prompts, pero en vez de eso, se me ocurrió un fic más del universo de Esclavos. So, aquí lo tienen.
Para entender, hay que leer Orden y Esclavo primero.
NOCHE
Gregorio de mueve de un lado al otro en la cama. Intenta conciliar el sueño, pero la cama es demasiado suave y sus cobijas demasiado calientes. Después de unos minutos, se pone de pie. La habitación es demasiado grande para él, demasiado confortable después de tanto tiempo de dormir en el piso con otras diez o veinte personas.
Camina por el espacio y, al final, decide que ha perdido por completo el sueño y sale de su habitación. Al final del pasillo se percibe una luz y, sin más que hacer, Gregorio camina con parsimonia hasta esa habitación. Abre la puerta sin cuidado alguno (pues se le dijo que ahora es un hombre libre, y los hombres libres pueden hacer lo que quieran) y se encuentra con una habitación llena de libros y, sentado en un sofá, René.
Gregorio duda un momento antes de entrar en la habitación. La mirada de René lo sigue en todo momento, su expresión inescrutable. Pese a ello, Gregorio lo ignora y camina por los libros, pasando su mano por los lomos, preguntándose qué es lo que dirán sus palabras. Fue hecho esclavo a muy corta edad y nunca aprendió a leer. Para él, los libros y la escritura en general, son sólo un montón de símbolos sin sentido.
—Tienes muchos libros —dice al cabo de un rato. Al girarse, ve que René no se ha movido un solo centímetro—. ¿Los has leído todos?
—No —responde René—, pero planeo hacerlo algún día.
Gregorio asiente. Continúa mirando los libros y, al final, toma uno con el lomo color rojo intenso. Lo abre y, si bien su contenido no es más que un montón de rayas y círculos y la mezcla de ambos, pasa sus páginas. Se detiene cuando en vez de palabras (porque eso supone que son), hay imágenes.
—¿No podías dormir? —pregunta René. Gregorio asiente sin voltear a verlo—. Déjame adivinar: la cama demasiado suave, las cobijas demasiado calientes, la habitación demasiado amplia.
Gregorio sujeta el libro con fuerza. Sabe que su tensión es evidente y no le importa. No le gusta que René hable como si lo conociera. Cierra el libro con fuerza y lo regresa a su lugar. Sin relajarse, voltea otra vez para encarar a René. Éste sigue casi en la misma posición de antes, aunque en su rostro ha aparecido una sonrisa que Gregorio no sabe cómo interpretar.
—Es normal —continúa René—. Me refiero a no poder dormir en una cama. En algún momento te acostumbrarás.
—¿Y si no lo hago? —pregunta Gregorio a la defensiva. René se encoge de hombros.
—Entonces pasarás tus noches en esta biblioteca y dormitarás en los sillones.
Gregorio prefiere no responder. Por un momento aquel lugar, la inmensidad de las habitaciones y la colección de libros le hicieron olvidar que René y él son más parecidos de lo que parece. Aprovecha el silencio para observar a René: su rostro duro, la mirada penetrante; nota las ojeras a las que no les había prestado mucha atención y, pese a todo, la alegría que irradia, una felicidad que seguramente está relacionada con la libertad. Gregorio da vuelta y toma el mismo libro rojo de antes. No entiende las letras, pero las imágenes bastarán. Sin decir más, camina hasta un sofá junto al de René y se sienta con él.
No es consciente del momento en el que se queda dormido pero al despertar, cuando el sol entra por las ventanas, se descubre arropado con el abrigo de René.
Sincronía (Domití)
Para @juanitastar porque es osom y hace mucho que no escribía algo para ella. Honey, for you, 1.3k de pron with feelings.
No eran pocas las veces que Gregorio y René habían tenido sexo. Había ocurrido en tantas ocasiones, que ambos habían perdido la cuenta del tiempo exacto que llevaban usándose mutuamente para calmar ciertas necesidades. La cosa es que, después de todo ese tiempo y todas las veces que habían tenido sexo, la cosa tendría que haber sido solo eso. Pero sin que los dos se dieran cuenta, poco a poco dejó de ser sólo sexo casual para convertirse en algo que ninguno de los dos se atrevía a decir.
René lo había notado primero, como muchas otras cosas cuando se trataba de Gregorio. Lo supo cuando se percató que sonreía más fácilmente cuando estaba con Greg y cuando ambos mencionaron, sin prestar demasiada atención a ese detalle, que eran monógamos entre ellos. Pero, como se trataba precisamente de Gregorio, nunca dijo nada porque entendía que con el otro todo era más fácil cuando lo dejaba hacer las cosas a su tiempo.
Y cuando ese tiempo finalmente termina y Gregorio, con su peculiar manera de decir las cosas que realmente importan en el momento menos esperado, le dice que está enamorado de él, René le cree por completo.
La tienda mágica (Domiti)
Promptatón día 4: Fantasía o magia
Gregorio no iba a la tienda mágica frente a la acera de su edificio. Es más Gen que shippy, pero you get it.
Gregorio no iba a la tienda mágica frente a la acera de su edificio. Era una regla personal: evitar aquel lugar y a quien quiera que fuera su dueño tanto como fuese posible. En términos generales, no le disgustaba la magia. Aunque Greg —y nadie en su familia, ya que hablamos de eso— no tuviera una gota de ella en su sangre, no era algo que envidiara o deseara tener. La magia, después de todo, parecía tener más inconvenientes que ventajas una vez descubrías la cantidad de cálculos mentales que se debían hacer para realizar un hechizo.