«Nos parecía que su tristeza era la de un muchacho, la melancolía voluptuosa y despistada de un muchacho que todavía no tiene los pies sobre la tierra y que se mueve en el mundo árido y solitario de los sueños».
Es muy habitual que las enfermedades mentales y emocionales no se diagnostiquen adecuadamente, puesto que o bien la persona que padece sus síntomas se siente avergonzada y no quiere hablar de ello, o bien sus seres queridos no ven o no quieren reconocer los indicios. Si piensas que algo va mal, exprésalo.
No estás solo.
No es culpa tuya.
Tienes la ayuda al alcance de tu mano.












