a mil paginas de ti, libro de mi autoría, derechos reservados, capitulo 1
Esta historia empieza con una ruptura, una traicion, y la realización que he vivido mi vida bajo los estándares que se me impusieron para ser feliz.
Se me dio un guion y yo casi sin chistar decidi seguirlo, hasta el momento en que me di cuenta que me había perdido a mi misma en el camino de encontrarle sentido a esta vida que me construi con instrucciones de otras personas.
Mirando la ventana de un restaurant, ese simple e impresionable otoño, que recibió mis lagrimas en sus hojas, solo mi mirada permaneció firme incluso en ese momento.
Me los encontré al saliendo del lugar, la mirada de el se congelo momentáneamente para que luego apareciera solo un atisbo de arrepentimiento.
- ¿Qué haces aquí’?
-queria sorprenderte, pero yo fui la sorprendida. -dije con calma, había mas resignación y dolor que rabia y deseo de venganza, no se sentía tanto como ser traicionada, sino algo que con el tiempo simplemente supuse que sucedería.
Siempre he sido pesimista en las cuestiones del amor, esto solo confirmo una teoría mia, al menos en ese momento, que alguien se cansaría de mi con el tiempo.
-Creo que es obvio – dije mirándolo con calma y triztesa contenida- terminamos.
Su mirada y la de ella reflejaron sorpresa, probablemente esperando que haga algún escandalo o que saliero un grito de mi parte, pero además de las lagrimas y mi voz cortada, no les entregue nada.
- Tus padres –empezo a decir el – se enojarán con nosotros-
Bueno – comencé sonriendo con un poco de diversión no fingida- no creo que eso es lo que estabas pensando mientras te besabas con ella en este restaurant.
La mirada de la chica se dirigio a mi, como si esperara que la insultara o algo, es decir, si, me engaño con ella y probablemente ella era consciente de eso, pero si estuvo conmigo y con ella, no amo a ninguna.
- No diría que es un gusto, pero tampoco es tan desagradable conocerte – digo con una simple y resignada sonrisa en mi rostro- no nos han presentado, mi nombre es Amellise
Los ojos de la chica, joven no mas de 18 años talvez, reflejaron arrepentimiento, vergüenza, sorpresa y curiosidad.
-Soy Anna- dijo con timidez bajo la mirada impresionada de Christopher. - lamento la situación.
No pude evitar soltar una sonrisa amarga.
- ¿me creerías si te dijera que lo esperaba?











