Después de aquellas semanas que pasamos revueltos, ese beso hace que mi cuerpo se empiece a calentar lentamente, sintiendo un gran deseo dentro de mí.
Su cuerpo, sus ojos, sus labios...
Me acerco a él, pegando más su cuerpo al mío, haciendo que nuestras pieles se rocen, queriendo provocar una reacción en él. Dejo que sus manos inspeccionen todo mi cuerpo desnudo. Siento el sabor de sus labios y su agitada respiración sobre la mía... todo eso es demasiado para mí, por lo que una sensación lujuriosa, me recorre como a un animal salvaje queriendo devorar a su presa. Quería dominarle, quería ser yo quién llevara las riendas esta vez.









