Según sus registros, uno de los integrantes de un circo, específicamente el acróbata principal del Cirque Plume, ya había llegado su hora. Debía ser muy cuidadosa el como matarlo, sin espectáculo de por medio. Sin dolor, sin compasión, y en completo silencio.
“Así que es el”- Observo de arriba al quien seria su victima, quitándose los anteojos para verlo mejor. Parecía divertirse mientras se despedía de su publico. Salto de una de las bases que sostenían la carpa y se vistió con ropas llamativas para pasar desapercibida entre los artistas. Se introdujo en los camarines y vestidores como una pequeña sombra. Y.Ahí estaba, frente a su espejo, preparándose para un acto que jamas va a realizar.
Alzo la vara mortal detrás de el, preparándose para enterrar la cuchilla en su médula de un golpe. Pero las manos de un humano maquillado de cabello oscuro y los ojos tan negros como el ébano detuvieron el ataque.
“Maldición”- Gruño al que osaba evitar la muerte de su compañero.El joven, que ya era bastante claro que la veía, a diferencia del acróbata condenado...estaba dispuesto y muy seguro que no iba a soltar el arma.-”¡Deja hacer mi trabajo, mortal!”