Pasó que salí de la hablar con el director, sin más que una actuada cara triste y escuché a mis compañeros gritar "¡ganamos!". ¿Cómo se dieron cuenta? No sé, juro no haber actuado mal.
En realidad no fue hace tanto cuando una vicedirectora me dijo "¿te crees que podes venir así como así y sacar al centro de estudiantes? no es cosa fácil eh."
Empezamos en septiembre del año pasado, simplemente pedimos un Estatuto que no se nos dio y de poco fuimos por más. No se nos dio de un día para el otro. Una asamblea extraordinaria sin más conclusión que la organización de una fiesta por parte del Centro de Estudiantes, que nosotros mismos terminamos realizando. "No es necesario que colaboren en la fiesta, yo sé que nuestro objetivo principal es el estatuto" les dije... y de la nada estábamos ahí, todos los que fuimos desde el principio, cortando estrellitas para decorar el gimnasio. Ayudamos a cumplir aquello que no habíamos prometido nosotros. Colaboradores que hacían bastante.
A fines de diciembre conseguimos los que queríamos: un modelo de estatuto. Aún entonces el pensarnos como lista era una locura pero al final se nos dio la oportunidad. Llamaron a elecciones oficialmente. Igual ya llevábamos varias reuniones considerándonos la Lista Bordó. También fuimos Lista Dorada ((ahora nos imaginamos con accesorios dorados y sentimos lástima por nosotros)).
Fuimos hasta casi el final la única lista que se había postulado. En lo personal me sentía satisfecha, mis compañeros no.
Primero la campaña. Carteles por acá, carteles por allá, carteles verdes, carteles de la otra lista, carteles rotos, carteles tapados, carteles que faltaban... algunos ofensivos, otros irrelevantes, varios que quedaron sin hacer, otros coloridos, bastantes de los llamativos. "Pensá en verde", "Votá Lista Verde", hasta afirmamos que 8 de cada 10 alumnos nos elegían.
Si consideré que lo demás había sido complicado fue porque no tenía ni la menor idea de lo que hoy íbamos a vivir. Nos faltaron el respeto, nos humillaron, "están susceptibles". Que yo era muy estricta pero no bajaba línea, que Carlos era un sacado, la de pelo verde se alteraba, el de pelito largo miraba mal y a alguien (cuyo nombre desconocían) le querían pegar.
Creo que ninguno de los diez podemos decir que no se nos cruzó por la cabeza la idea de que perdíamos. Por un momento sentí que tanto esfuerzo había sido en vano al ver cómo se estaban dando las cosas.
Ganamos gracias a todo el apoyo que tuvimos por parte del Turno Tarde, no obstante también tuvimos votos en los otros dos turnos.
Sigo pensando con qué cara los hubiera mirado si perdíamos. Tanto que habíamos leído, tantas cuentas, tantas reuniones. Hicimos cuanto estuvo a nuestro alcance y llegamos, estamos acá. Ocho meses de maquinar, quince votos de diferencia.
Estoy demasiado orgullosa de lo que logramos y no me refiero a haber tenido quince votos de más, sino que siento alegría por cómo supimos superar cada obstáculo que se nos fue planteando. Demostramos ser educados, pacientes, dedicados. Asumimos que todo esto es nuevo para nosotros pero no esperamos que nos caiga de sorpresa ninguna situación, no nos cruzamos de brazos y confiamos en que el conocimiento y la experiencia nos baje del cielo. Vamos de a poco poquito, superando un inconveniente a la vez.
Felicito a cada uno de mis nueve compañeros con quienes la fuimos remando. Cada uno indispensable en esto que logramos.
Espero ansiosa saber cuales son las próximas metas a alcanzar. Creo que puedo afirmar por todos que es prioridad no decepcionar a los alumnos que confiaron en nosotros.