
blake kathryn
"I'm Dorothy Gale from Kansas"
Jules of Nature
Peter Solarz

if i look back, i am lost
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH

Product Placement
Cosmic Funnies
d e v o n
No title available

titsay
One Nice Bug Per Day
he wasn't even looking at me and he found me
Acquired Stardust

Kaledo Art
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open
No title available
Keni
occasionally subtle
I'd rather be in outer space 🛸

seen from Finland
seen from Germany

seen from Malaysia

seen from United States

seen from France
seen from T1
seen from United States

seen from Malaysia

seen from Netherlands

seen from United States
seen from Bangladesh

seen from China

seen from United States

seen from United States

seen from Sri Lanka

seen from United States
seen from United States
seen from Sri Lanka

seen from United States
seen from Denmark
@cactusclerico
Gentlemen Prefer Nature Girls (Doris Wishman, 1963)
#015 desde que no estás
Barbie (2023)
"En primer curso de la universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos, ya que entre ellos siempre hay un número par que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Si se tiene paciencia y se sigue contando, se descubre que dichas parejas aparecen cada vez con menos frecuencia. Lo que encontramos son números primos aislados, como perdidos en ese espacio silencioso y rítmico hecho de cifras, y uno tiene la angustiosa sensación de que las parejas halladas anteriormente no son sino hechos fortuitos, y que el verdadero destino de los números primos es quedarse solos. Pero cuando, ya cansados de contar, nos disponemos a dejarlo, topamos de pronto con otros dos gemelos estrechamente unidos. Es convencimiento general entre los matemáticos que, por muy atrás que quede la última pareja, siempre acabará apareciendo otra, aunque hasta ese momento nadie pueda predecir dónde.
Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos".
A veces, por mucho que me interese negarlo quiero un amor de película.
Algo así como que una tarde, del otro lado de la montañita, donde me gusta reposar, aparezca un joven de aspecto irrelevante.
Entonces cruzamos miradas, nos dirigimos la palabra, tomamos mate cocido para niños con de la torta que llevo en la mochila, prendemos un sahumerio y leemos a Cortazar.
A continuación observamos en pantalla un popurrí de fracasos donde creí ser feliz con otros jóvenes y primeros planos de mis ojitos llorosos por los boludos que crucé en el paseo.
Y de nuevo nosotros, el joven de aspecto irrelevante ignorando mi bigote diciendo cosas graciosas y por qué no, ya que flasheamos, tirandose un truquito de magia <3
“Te quedó horrible, de verdad. Pero… a ver, si… si te haces una trenza acá… permiso eh. Si te haces una trenza así, tenete acá, dejame ver… Sos linda. Bueno, yo no sé hacer trenzas pero imaginatela bien hecha, ¿no? Bueno igual no te ves pero yo me la imagino. Te queda re bien, muy bien. Así safás. Con todo. De verdad te digo”
— Un muchacho que sin barba es horrible
Momentos que son agradables de recordar <3
Soy gorda...
... y ojalá la gente me creyera que lo sé así deja de insinuármelo en cada oportunidad.
Por suerte todas las mañanas me lo dice el espejo cuando me acerco a intentar disimularlo acomodándome ropa holgada.
Soy gorda y no sonaría mal que lo esté planteando abiertamente de no ser porque muchas de las veces que leemos un descargo comenzar así, le siguen pedidos desesperados por arrancarse de sí ese adjetivo de "condición" incluso a costa de la propia vida. Hablando de eso, ayer mi papá me recomendó que "me cague unos días de hambre" para poder bajar de peso. Porque para algunas personas siempre es un buen momento para fomentar trastornos alimenticios.
Y soy fanática (para nada) de cómo el sobrepeso puede ser comodín de explicaciones. ¿Dolor de ovarios? Gorda. ¿Dolor corporal? Gorda. ¿Caída del pelo? Gorda. ¿Periodo irregular? Gorda. ¿Acné? Gorda. ¿Depresión? Gorda. ¿Dolor de garganta? Gorda.
Igual ojo, me animo a hablar por el colectivo de gordxs al decir que no negamos que el exceso de peso sí sea causante de ciertos malestares. Probablemente solo nos neguemos a tolerar diagnósticos de personas que de medicina solo saben lo que yo de conseguir ropa linda y barata de manera rápida.
Y escribo estoy solo porque estoy enojada y sé que a más gente de le pasa. Porque me acaban de pedir que vista unas prendas feas porque "tengo que percibir mi cuerpo y vestirme acorde" porque "por ejemplo, si no tuvieras tetas no usarías escote".
Ejemplificar en base a lo que uno cede por no tener "lo que se requiere". Es deprimente. Decadente. Y que se use para querer convencer a otros de la resignación, planteando como única alternativa la modificación de nuestros cuerpos lo hace, además, asqueroso.
Ojalá nunca me encuentre conformista y eventualmente todxs dejemos de serlo.
A veces no quiero salir de casa porque no siento que me vea bien y últimamente sufro de mucho dolor de rodilla. Me parece chistoso que justo cuando encuentro un deporte que me interesa y me ayudaría a bajar de peso, no puedo hacerlo hasta haber pedido ese peso. Estúpido mi envase que no está preparado para soportar todo lo que cargo. Estùpidas mis rodiillas mis mejillas mi panza mis pechos mi papada mis pies (...)
Quiero llorar por ser gorda y que no me lo nieguen. Quiero resignificar el concepto que el "no estás gorda" o "no estás tan así" no sea un consuelo porque sí, soy gorda.
Estúpida yo (a veces) que me olvido de que mi cuerpo igual es mucho de lo que soy y de lo que me permito ser. Lo que me lleva, me trae me permite arrodillarme (a rezar, siempre rezar) me amortigua las caídas e incluso es tierno como dos piecitos chiquitos sostienen un cuerpezote.
Y soy fuerte. Fuerte porque me preparo para salir de casa a sabiendas de que va a ser una tortura llegar a sentirme cómoda. Fuerte porque salto cuanto haga falta aunque no se supone que pueda soportarlo. Fuerte porque caigo una y otra vez y vuelvo a empezar. O fuerte porque si me miran mal, igual voy con la cabeza en alto. Y sé que en mayor o menor medida todxs lo somos aunque hoy me falte un montón de todo.
mañana cuando diga que soy gorda solo voy a estar diciendo que tengo más grasa de lo habitual y si tiene algún significado "oculto" va a ser que hoy estuve del orto pero que me volví a levantar. (En proceso)
Soy una persona re linda que nunca, insisto, ((nunca)) se enoja.
“In this vacuum-sealed artificial paradise, utopia turns to dystopia, the American Dream to consumerist nightmare. It is not a new story, but Ms. Rohrer gives it a cool, acerbic bite.” - Ken Johnson on the work of Jessica Rohrer
Jessica Rohrer Bloomfield opens May 28 from 6-8 at P.P.O.W and is on view through June 27
Paciencia. Definido por la Real Academia Española, entre otras cosas, como la facultad de saber esperar algo que se desea mucho. Paciencia, eso que no tengo.
Una noche me evalué. Carezco de aquella facultad para esperar eso que deseo mucho. O simplemente la voz de la razón predomina en mi interior y desespero ante la imposibilidad de pluralizarnos.
Pluralizar. Según la RAE: dar número plural a palabras que ordinariamente no lo tienen. Imaginémonos palabras. Siento la absurda necesidad de pluralizarnos, complementarnos, fusionarnos.
Principalmente busco paciencia, la que necesito para no decaer. Me desanima la lentitud. Sin embargo, avanzar de forma ligera me haría desconocer el placer de este suplicio, que en forma de Musa me inunda de afición al amor y me incita a escribir.
Te escribo versos apasionados, destinados a morir en el cajón de mi escritorio. Te vuelvo protagonista de mis relatos, deseosa de que sean reales anécdotas.
En esa noche me evalué y descubrí los privilegios de esta atormentosa espera. Tu posible negación a mí, traducida e interpretada como “tiempo al tiempo” me abre cuadernos y posiciona sobre mi mano derecha una lapicera, permitiéndome verter apasionadas palabras en papel.
Una de las definiciones más lindas que se pueden encontrar en el diccionario sobre la palabra amor es: “sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos complementa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”. Es por lo menos una definición menos estructurada que “sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo”, y no tan básica como “tendencia a la unión sexual”.
Considero correcto afirmar que por más cualidades que le encuentre a nuestro desencuentro, desespero en el espero. Cada semana de esta cierta indiferencia, de este amor en paralelo y por ende sin unión, me desvela. Aún así en las madrugadas de domingo practico aquella facultad de saber esperar darnos número plural a nosotros, quienes ordinariamente no nos tenemos, por más reciprocidad en el deseo de unión que procure.
A veces, por mucho que me interese negarlo quiero un amor de película.
Algo así como que una tarde, del otro lado de la montañita, donde me gusta reposar, aparezca un joven de aspecto irrelevante.
Entonces cruzamos miradas, nos dirigimos la palabra, tomamos mate cocido para niños con de la torta que llevo en la mochila, prendemos un sahumerio y leemos a Cortazar.
A continuación observamos en pantalla un popurrí de fracasos donde creí ser feliz con otros jóvenes y primeros planos de mis ojitos llorosos por los boludos que crucé en el paseo.
Y de nuevo nosotros, el joven de aspecto irrelevante ignorando mi bigote diciendo cosas graciosas y por qué no, ya que flasheamos, tirandose un truquito de magia <3
Vía: monitosfeitos