Me quedé con las ganas de que fueras el amor de mi vida, de mis días. Con ganas de despertar cada día a tu lado; y de la misma manera dormir contigo.
Me quedé con ganas de besarte infinitamente en ese nuestro cielo bellamente creado por ambos y ser tu estrella en medio de la oscuridad.
Me quedé con ganas de tomarte de la mano y seguir juntos por el camino de la armonía y la felicidad.
Me quedé con ganas de ser guerra, tregua y paz en tu inestable mundo.
Me quedé esperando que algún día, llegarás y me dijeras con el alma en la mano, que me amabas y que yo era tu amor eterno, aquel que no cambiarías por nada.
Me quedé con ganas de seguir compartiendo un café, la cama, la vida, el amor.
Leregi Renga















