La soledad enfermiza.
Llega como un extraño, un viajero, un pasajero.
Llega sin avisar y te roba el consuelo.
Llega y se va, sin despedirse ni saludar.
Llega en el momento más inoportuno y se vuelve tu amante nocturno.
Llega para destruirte y convertirte en adicto.
Llega para hacerte recordar los momentos que quieres borrar.
Llega para volverse parte de tu rutina, para que el día en que no esté te sientas vacía.
Llega como un ciclón, que solo busca hundirte sin propósito ni razón.
-SM











