Mi duelo no fue haberme vestido de negro, ni verte en un ataúd; ha sido todo lo que vino después, extrañarte en silencio, recordarte cada día incluso en los aspectos más insignificantes, hablar con Dios y decirle que te diga lo que siento y pienso; siempre me vas a doler, y prefiero sentirlo a imaginar que tu muerte no me pesa, porque puede que signifique que no fuiste nada y lo fuiste todo. 🕊











