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Mi playlist lolitoplay because they live rent free in my head jej
Ideas de fanfic que tengo desde hace unos meses (o como un año) y que puede que escriba algún día por que CIERTA PERSONA me ha inspirado. (Todos ships de Lolo I’m sorry no escondo el favoritismo)
1. c!Lolito x c!Fargan (HEAR ME OUT)
Basicamente Lolo trabaja para una hermandad (otra aparte de la oscura que tiene rivalidad con esta) y le piden matar a Fargan y el estupido va y se enamora
2. c!Lolito x c!Luzu
Luzu se encuentra a Lolo (un canibal un poco…….primitivo) en un bosque a tomar por culo y se lo lleva a casa pq es gilipollas o algo (inspirado en el reverse au)
3. c!Lolito x c!Auron (surprise surprise mi ship fav)
AU donde Lolo es el Dios de la muerte y la vida y se enamora de un mortal pero pues…..no pueden estar juntos pq uno es un dios y el otro un mortal (???) y ademas de que Lolo como que va matando a sus parejas sin querer (hechos reales)
4. c!Lolito x c!Auron (otra vez???)
Auron es el psicólogo de Lolo pero se enamora y se vuelve un poco egoísta. Al final un puede ayudar a Lolo y no puedo decir más pero pasan cosas malas (estoy trabajando en este ahora)
Bueno este es el borrador con el que me dijeron súbelo y aquí está. ES VIEJO VIEJO Y un poquito cringoso (muy cringoso y luzu está muyyyy fuera de personaje) Es ... Algo, por así decirlo.
Tiene una segunda parte que es más reciente ( y por ende mejor hecha) esa problablemente si la suba sin amenazas porque si me gustó como quedó.
Y Cuando de una vez por todas la humanidad se dió cuenta de que había hecho tantas mierdas a la tierra como para que está no fuera más que una roca árida llena de muerte y cosas en llamas, los más ricos e influyentes decidieron soltar toda la pasta que tenían para financiar un último y desesperado intento para sobrevivir.
Era ridículo, ya que en sí, la gran idea para salvar a la raza humana de su extinción definitiva estaba inspirada en películas de ciencia ficción de los 90's dónde, por alguna razón, era una increíble idea contruir una máquina del tiempo a partir de un auto común y corriente.
Pero bueno, a Auron no le pagaban para decirle a los científicos que manejaban todo aquel aplastantemente caro proyecto si este era absurdo o no, a Auron le pagaban para ser conejillo de indias, y él estaba bien con eso.
Bostezó mientras intentaba dormir un rato, ese era el día de la gran hazaña y hoy, por alguna razón, los habían despertado a él y a sus compañeros incautos a las 5:00 putas AM de la madrugada, por lo que ahora estaba hecho pure humano.
Volvió a bostezar, maldiciendo estar justo al lado de Vegetta quien siempre se rociaba más perfume de lo necesario y que ahora olía de manera excesiva a Versagge; Y decidiendo que descansar un rato sería imposible, se dedicó a observar fijamente hasta el límite de lo incómodo a todos sus compañeros también hechos papilla humana.
Justo frente a él estaba Luzu, quien, como siempre, estaba de buen humor, aunque pareciera que en cualquier momento se desmayaría y no recapacitara sino tres meses después, estaba de buen humor. Él le dedicó una sonrisa deslumbrante y Auron solo río levemente; Al lado de Luzu estaba Alexby, cabezeando y despertando de repente cada cinco minutos, y junto a Alexby estaba Fargan, quien dormía como una roca sobre el hombro del otro ( Como Auron desearía tener el sueño de Fargan); A la derecha de Auron estaba Willy, que parecía querer explotar del mal humor que sentía y que sospechaba, fomentaban los ronquidos de Fargan; Luego estaba Vegetta, y luego Rubius, que a su parecer, sincero y concreto, parecía más tonto de lo normal debido al sueño y el constante movimiento de la camioneta que los llevaría hacía su posible muerte.
El transporte dió un gran salto y todos jadearon antes de voltear hasta muy al fondo de la camioneta donde el recién recordado Mutamangel había despertado, empezando a gruñir, gemir y chillar.
Oh sí, se le había olvidado ese detalle.
Por lo que sabía, del grupo original de este proyecto solo quedaban Willy, Vegetta y Alexby, había otra persona pero Auron no sabía quién era, sin embargo sabía que se había ido debido a una discusión con Willy o eso era lo que había escuchado; De todas formas, despues de ese suceso tardaron dos años y medio para ingresar a nuevos participantes, quienes en un principio eran Rubius, Fargan, Mangel y Luzu, Auron había llegado de imprevisto poco después, así que, al menos hace dos semanas, eran 8, hasta que debido a una exposición fuerte y prolongada de radiación, Mangel muto, desapareció y reapareció como Mutamangel .
Así que, ahora eran 7 hombres de prueba y un mutante. Simplemente fantástico.
La camioneta dió otro brinco, antes de desacelerar y detenerse, todos jadearon, esta vez más por la intriga que por otra cosa, y antes de que alguien pudiera decir algo, las puertas se abrieron y la cabeza de Harry se asomo sonriente.
Nadie compartía su buen humor, excepto claro, Luzu.
— Bien, chicos, ya es la hora ¡Bajad vamos! ¡Vais a salvar el mundo! — Dijo él mientras uno a uno iban bajando (Mangel siendo arrastrado entre dos científicos mamadisimos por una cuerda) , Auron fue el último e hizo una mueca al ver cómo Fargan se sacaba la mayas de entre por el culo y luego se olía la mano.
— Si sobrevivimos. — Puntuó Willy a Harry en un murmullo amargado, y Vegetta le fruncio el seño.
— Cosa que no haremos si sigues con ese pesimismo, Guillermo — Le respondió él con los ojos entrecerrados, antes de susurrar un "Tontitos" por la risalla general del grupo.
Auron gimió antes de fruncir el seño también. — ¡Vamos a morir todos!
Y ahí se sanjo el tema porque en sí, no había fallas en su lógica.
•••••••••••
Sorprendentemente, días después, Auron podía decir con extrañeza que nadie había muerto, y sin embargo eso no significaba que no lo harían.
El viaje en el tiempo había resultado, habían parado en diferentes épocas antes de llegar a su destino principal: La prehistoria. Allí recogerían muestras de todo tipo para hacer pruebas biológicas en el futuro y cuando terminarán, tendrían que recoger unos cristales de energía para poder regresar, para él esto era tan subreal como el hecho de que en la máquina del tiempo de dónde venían estaba Elmo encerrado en una celda de seguridad, pero bueno.
Justo ahora, Auron estaba por allí, intentando hacer un horno para luego hacer una antorcha para poder iluminar su "Casa" ¿Que tenía que ver una cosa con la otra? No tenía ni idea, pero así le habían enseñado que era la única forma de hacerlo en ese tiempo, así que a tomar por culo.
— Joder, que puto coñazo. — Gruño mientras pensaba que todo allí era hacer 50 cosas para los lograr solo una, el hecho de que solo había logrado hacer un montón de antorchas en sus tres días allí no hacía más que irritarlo aún más.
Un mosquito le pico y aunque básicamente estuviera prohibido, saco su repelente contra estos y se lo rocío encima, porque las reglas Auron se las pasaba por el forro del culo.
El día era sofocante, todos los días allí lo eran, la humedad persistía aún en los días más soleados y los ruidos de los dinosaurios no hacían más que volver toda la estancia en esa época totalmente insoportable para todos. Algunos insistían en vivir en cuevas, otros optaban por casas en los árboles o árboles casa, pero él solo quería de vuelta a su casa inexplugnable, a Brett e, increíblemente, también a la amargada de Mónica y su cara de sarcástica de todos los días.
Maldiciendo chocó una roca contra otra y por fin, después de muchos intentos fallidos creo El fuego, pero al parecer no era el único.
— ¡Auron! ¡Auroncito! — Exclamo Luzu a lo lejos, corriendo entre dinosaurios molestos con Willy detrás. Por alguna razón inexplicable, algunos de los de su grupo habían decidido adaptarse a la época y vestir como cromañones o simplemente no vestir nada; Luzu era uno de ellos.
— ¿Que sucede Luzu, mi niño? — Le preguntó una vez llegó, sin embargo el ni bien había terminado de hablar cuando Willy ya le decía otra cosa.
— ¡Que no he sido yo! ¡Por una vez en su vida, creedme, joder! — Pero Auron lo ignoro y Willy frunció el seño mientras Luzu recuperaba el aire.
— ¡W-willy incendio el árbol de Rubius y Vegetta! — Y Auron levantó una ceja mientras escuchaba a Willy gruñir y exclamar un "¡Que no!" .
— Pero vamos a ver Willy, tu te pasas las reglas por el forro del culo ¿No? — Dijo, y con movimientos pausados metió en un su inventario el repelente para mosquitos. — ¿Este es vuestro ídolo?
— El mío sí. — Y de repente ya no eran tres sino cuatro, Fargan sonreía con cara de extraño orgullo hacia Willy y este lo pateó en la pierna.
— ¡Que no he sido yo! Cuando yo llegue ya estaba en llamas. — Intento defenderse pero en realidad, nadie no le creía ni de coña. — Por una vez que quiero ser buena persona y nadie me cree ¡Madre mía!
— Claro, Willy, lo que tú digas. — Le dijo Auron con una sonrisa, palmeando suavemente su hombro, antes de volverse hacia Luzu ( Que ya se estaba recuperando) y murmurar. — Hagamos que le creemos, Luzu mi niño, a los locos mejor dejarlos con lo suyo.
Todos rieron, Luzu algo sacado de onda, Willy sarcásticamente y Fargan aún de adolorido mientras comía una patata prehistórica.
— Venga, sino me quieren creer pues vale, pero tengo pruebas de que no he sido yo. — Luzu y Fargan miraron de vuelta a Willy, antes de volver a mirar a Auron.
— Claro.
Pero no importará que dijera Willy o que de repente saliera a la luz un nuevo culpable, en los libros de historia y en la mente de Rubius y Vegetta la verdad sería que había sido él por un ataque de envidia.
•••••••••••••
Llegar al árbol no había sido dificil, era en realidad inevitable no verlo incluso desde la casa de Alexby, antes por su tamaño ahora por todo el fuego.
— Acercaros, por favor. — Insistió el albino mientras Auron se dedicaba a observar los alrededores. Entrecerrando los ojos, observo con extrañeza y cautela como unos Triseraptos chillaban en unos matorrales cercanos antes de ir corriendo hacia un punto en la colina que quedaba fuera de su alcance de visión. Esos dinosaurios eran relativamente tranquilos mientras, por su puesto, no los atacaras o se vieran en una situación peligrosa para la manada, que chillaran tan de repente era un tanto extraño, pero quizo convencerse de que en realidad solo era algún disturbio común entre ellos, después de todo, para esa época, eran los únicos humanos existentes en Karmaland. — ... Los hornos prehistoricos suelen incendiar las cosas cercanas, así que supongo que a estos dos se les pasó por alto ponerlo en una base de piedra y por eso la casa se les empezó a quemar, de todas formas, incluso antes de que a mí se me ocurriera hacer algo como esto, el árbol ya estaba prácticamente hecho cenizas.
Auron hizo un gesto incrédulo, ya que aunque en realidad tenía bastante sentido, crear chisme, sembrando una pequeña semilla de la discordia era una de sus cosas favoritas. — ¡Venga ya, Willy! ¡No te hagas, joder, que de seguro viste que te habían ganado el puto árbol y te dió envidia de la cerda, y por eso lo quemaste!
— ¡Que no!
— Que si, coño.
Y la discusión hubiera durado mucho más, sino fuera porque en ese entonces se escuchó un grito y todos voltearon hacia los Triceratops. No era un grito animal, ni mucho menos de algúno de los de su grupo ya que eran los únicos allí por el momento, así que ... Bueno, no había explicación.
— De seguro fue algún dinosaurio, ya saben, cada día aparecen más por aquí. — Comento Luzu distraídamente, volviendose hacia Willy y diciendole con voz tranquilizadora algo que no escucho muy bien, porque realmente no le importaba.
Siguió mirando fijamente los matorrales, en busca de alguna extrañeza, el árbol aún incendiandose a sus espaldas. De un momento a otro, se sintió bastante extraño, no sabía definir el sentimiento, pero era fuerte, y mucho después de que del árbol solo quedarán algunas hojas, persistió tan fuerte como en un inicio.
••••••••••••
Era de noche cuando de repente Auron se sintió observado.
Él tenía buen sueño, así que no le pareció normal el despertarse tan de repente en medio de la noche, sin embargo una vez estuvo en todos sus cavales pudo sentir como en aquel lugar había otra persona aparte de él mismo, que lo acechaba desde la oscuridad en silencio, y por ello le parecío realmente imprudente el volver a dormir, aunque en sí, el sueño se le hubiera quitado.
— ¿Luzu? — Preguntó, aunque sonora extraño mas de una vez se había encontrado a Luzu observandolo mientras dormía, a veces de cerca, a veces escondido, todo mientras fingia estar haciendo cualquier cosa que no fuera observarlo una y vez y Auron despertaba.
Sin embargo, no era Luzu. Una vez que lo llamaba, el siempre respondía.
Con cautela, saaco de su inventario una espada de hueso, suspirando mientras se levantaba y miraba al rededor. El hecho era que las antorchas de la prehistoria eran una mierda, casi no iluminaban, y en general, dejaban mucho que desear, por ello, Auron podía decir que, en esa época dónde las noches eran más oscuras y largas, no podía ver absolutamente casi nada que no fueran las antorchas y la oscilante llama que flotaba sobre su cabello, pero ese era otro asunto.
— Mira, como seas tú, calva tóxica, te reviento aquí mismo con mi espada de hueso mamadisima, eh, hijo de puta.— Pero no era Rubius, porque el no solía gruñir y hacer sonidos raros de cromañon, al menos como esos.
Volteó hacia el sonido, topandose de lleno con dos ojos verdes que lo miraban maliciosos desde un rincón. Willy tenía los ojos verdes, pero no el cabello naranja... O eso parecía, no lo podía saber muy bien y tampoco pudo comprobarlo, ya que de repente algo fue hacia él y lo único que recuerda es ser atravesado por algo punzante.
•••••••
Cuando Auron despertó, horas después, Luzu estaba a su lado.
— ¿Auroncito? ¡Vegetta, Auron ha despertado! ¿Auroncito estás bien? ¿Cómo te sientes? — La respuesta era como la mierda, pero el solo hecho de hablar en ese momento le parecía doloroso, así que solo volvió a cerrar los ojos mientras exhalaba un poco de aire que tenía contenido.
Quería dormir, le empezaba a doler la cabeza y parte de su abdomen palpitaba dolorosamente; Pero al parecer eso no sería posible, ya que de repente parecía que todos los integrantes de la misión estaban a su alrededor, haciendo preguntas y toqueteandolo, y quizás fuera una alucinación suya debido al dolor, pero parecía escuchar de fondo los quejidos y lamentos de Mutamangel.
— ¡Pero bueno! Apartaos tontitos, lo hostigaís. — Y entonces volvió a abrir los ojos solo para encontrarse con la mirada violeta de Vegetta obsrvandolo de una forma extraña. — ¿Recuerdas que te paso, Auron?
Poco era decir que no, sus recuerdos era brumosos e incongruentes, y desorientado como estaba no creía que fuera de mucha ayuda intentar recordar algo ahora. Cerró otra vez los ojos, aprovechando que ahora estaba todo en silencio para poder intentar dormir, pero entonces una rápido flash de unos ojos verdes observandolo desde la oscuridad le llegó, y volviendo a abrirlos, volteó a ver a Willy.
Vegetta siguió su mirada. — ¿Que hiciste ahora, Guillermo?
Y Willy hizo una mueca.— ¿Que leches? Yo estuve toda la noche con Alexby y Fargan.
— Es cierto. — Afirmó Alexby. — Alguno de ustedes, hijos de puta, metió un montón de dinosaurios gigantes a mi cueva, y Willy y Fargan amablemente se ofrecieron a ayudarme a irme a otro lugar porque ya ni se podía poner un pie ahí sin que un escombro te callera encima.
Y todos voltearon a ver a Rubius que, por descarte, era el culpable.
— ¡Hombre! Que yo estuve toda la noche con Vegetta ¿A qué sí, Vegettita?
— Si, la verdad es que sí, nosotros...
— Hombre, que no queremos detalles de vuestro encuentro sexual ¡Guarros! — Dijo Alexby y todos estuvieron de acuerdo, ya estaban hartos de las indirectas demasiado directas de esos dos.
— Venga, que si no fue Willy, ni Fargan, ni Rubius, entonces tuvo que ser Auron. — Y todos voltearon a ver a Auron, aunque la sola idea de que hubiera sido él fuera una ridiculez impresionante. Pero bueno, así era su grupo, ridículo e infantil.
— Hombre si, porque Auron se atravesó a si mismo con una lanza ¿No? — Y aunque todos se sorprendieron ante el comentario ponzoñozo de Luzu, básicamente tenía razón.
— ¿Una lanza? — Preguntó Auron, las lanzas estaban prohibidas entre ellos y aunque no lo estuvieran ninguno tenía exactamente la mejor puntería, y los que si (Luzu, coff, coff) no romperían una regla en su vida.
— Si, hombre, que si Luzu no estuviera en plan acosador contigo anoche otra vez, te hubieras quedado tieso en el piso y nos quedaría más opción que darte de comer a Mutamangel. — Menciono Rubius como dato adicional, haciendo que Auron mirara de reojo por un momento a Luzu, que se puso rojo como la mierda mutante que estaba en Karmaland llamada Tomatín, que aclamaba a todo aquel que pasaba que "Yo no quiero ser un hombre, quiero ser un tomate, rojito, redondito, bien jugosito" o una estupidez parecida.
— Rubius, ya os he explicado que solo estaba de... Paso por la casa de Auron para pedirle... algo de ...¡Azúcar! — Explicó él, pero nadie le creyó, ya que más de una vez, durante el tiempo donde todos dormían dentro de la maquina del tiempo, alguien se encontró a Luzu mirando a Auron en la oscuridad.
— Hombre, si, pero por su puesto, le querías pedir prestado un beso... O su culo.— Dijo alguno de ellos, pero Auron, sinceramente no estaba en cabales para prestar atención a las gilipolleses que empezaban a soltar los cerdos que tenía por conpañeros cuando se iban en ello.
Miró a Willy y a Fargan fijamente por un rato, y luego a Rubius y a Vegetta, frunciendo el seño.
Era extraño.
Todos ellos, de alguna u otra forma realizaban cosas que estaban prohibidas por razones obvias, por distintos propósitos, pero prohibidas de todas formas; Todos ellos estaban realacionados con los sucesos destructivos recientes, y sin embargo, los cuatro tenían coartada, y aunque no las tuvieran, solo dos de ellos poseían ojos verdes y razones para destruirse antre sí, pero ninguno para herirlo a él.
Auron no era un Ángel, pero en el cuadrado amoroso de Rubius, Vegetta, Willy y Fargan (Y quizás Alexby) podía decir con exactitud que él no estaba entrometido; Y eso, solo desencadenaba al hecho de que la persona que lo hirió, y posiblemente ocasionó todos aquellos demás hechos sin explicación aparente, no era de su grupo, ni si quiera parte de los científicos.
Era alguien de esa época.
•••••••••••••••••
La idea rebotó por su cabeza por la semanas siguientes, que, por seguridad y otras cosas, había pasado dentro de la máquina, teniendo como única compañia a Elmo y su mala hostia.
No podía moverse mucho, en si de milagro estaba vivo, por ello había sido desplazado por un tiempo de las misiones de recolección, y ahora solo dedicaba su tiempo a investigar, rebuscar y analizar apoyado contra el vidrio reforzado que separaba a Elmo de él, mientras esté intenba atacarlo.
La verdad, en si no estaba haciendo demasiado. El saber presente a alguien más en esa época aparte de ellos era algo que consumía casi toda la totalidad de su tiempo y atención. El hecho era algo imposible, pero mientras más indagaba, más sentido tenían todos aquellos sucesos extraños y caóticos.
Justo ahora estaba, como siempre, a un lado de la jaula de vidrio reforzado de Elmo. Escribiendo cosas al azar sobre el papel, prestándole más atención a los gruñidos del peluche de felpa rojo (O de lo que fuera que fuese que estuviera hecho) que al que se suponía era su trabajo.
Gruñó, arrojando su lápiz al piso, oficialmente estaba en un punto muerto. Había progresado mucho en su investigación, sin embargo, de unos días hasta ahora solo tenía puras conjeturas irracionales, llenas de huecos y con un trasfondo imposible y tan improbables como que de la nada llovieran macarrones a la boloñesa.
Agarrando su lápiz de mal humor, decidió por fin que ya había hecho todo lo que podía hacer en ese estado, y si quiera averiguar más sobre la persona misteriosa debía de salir de la nave.
— ¿Auron? ¿Auroncito, dónde estás? — Cosa que sería bastante difícil con Luzu vigilandole cada cinco minutos.
Suspiró frustrado, llamando la atención de su acompañante y asegurandose de lucir lo suficientemente normal para que él se fuera... Otra vez.
Luzu se había convertido, desde que insistió en que no necesitaba de la atención de nadie para mantenerse sano, en su niñera 24/7, al principio pensó que sería normal unas cuantas repetitivas y largas visitas llenas de preguntas, pero no exageraba al decir que estaba allí posiblemente casi todas las 24 horas del día, preguntándole como se sentía, si quería te o si sus almohadas estaban bien mullidas.
Y Auron ya estaba harto,
— ¿Seguro que estás bien allí, Auroncito? No creo que sea bueno para tus heridas el estar ahí sentado todo el día. — Le dijo Luzu con preocupacion, con cara de que realmente tenía que moverse allí por las buenas o por las malas, quisiera o no; Y no piensen mal, realmente estaba agredecido con Luzu por ayudarle durante todo ese periodo de recuperación, pero justo ahora en realidad resultaba algo hostigante.
Sin embargo, a veces y en muy contadas ocasiones, Luzu le daba cierto temor a Auron, así que cuando esté le miro de una forma increíblemente amenzadora, casi considero en pararse.
Casi.
— Luzu, que no voy a estar todo el día aquí macho; Dame un poco de confianza, mi niño, que no soy un crío, eh — Agrego para que su indirecta directa le llegará de forma no tan brutal. Luzu era buena persona, pero se ofendia muy fácilmente... Eso o Auron no era muy empático. De todas formas él pareció apaciguarse un poco por el apodo, sonriendo y asintiendo antes de de cerrar la puerta con un silencioso " Vale, mi niño."
¿Eso había sido una clara muestra de manipulación de su parte? Quizás ¿Le importaba? No mucho, la verdad.
Con cuidado fue dando pasos cojos hasta una de las ventanas de la máquina, mirando con ojos entrecerrados los pastizales que estaban a sus alrededores. Ese día, desde su perspectiva dentro de la maquina, parecia no tan sofocante y horrible: Había un viento constante, el cielo estaba nublado pero no gris, y el sol salía de entre las nubes en intervalos inconstantes, dando sombra y un bajo de la temperatura a todo aquel que estuviera afuera; Pero claro, eso era según él, que estaba todo el día allí, dónde la calefacción daba un ambiente agradable, y dónde no había mosquitos del tamaño de un coco persiguiendote como desgraciados hasta la muerte.
De todas formas, y en cualquier caso, el hecho era que si Auron fuera un habitante primitivo de la prehistoria, anormalemnte pelirrojo y con una puntería que flipas, estaría dando vueltas por allí relajadamente, mientras cantaba canciones de Pablo Bisbal a toda hostia.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la puerta que separaba los dormitorios de la sala principal de la nave, se abrió, y por ella entro un Vegetta alterado con un Willy frustrado siguiendole el paso.
— ... ¡La población de dodos ha bajado drasticamente desde la semana pasada! No puedes decirme que esto te parece normal, Guillermo. — Exclamó agitadamente, y él por un momento pensó que iba a ensordecerlo. Mientras más alterado estuviera Vegetta, más chillón hablaba, y digamos que en una escala del 1 al 10 en alteración, justo ahora estaba, como mínimo, en un 20.
— La extinción del Dodo es algo que prevalece en historia de la humanidad, Vegetta... Sin embargo, quizás tengas algo de razón, han estado sucediendo muchas locuras últimamente... — Y entonces ambos se fijaron en él por primera vez desde que entraron allí, suspirando a la par y separándose uno del otro, y mirando hacia lados diferetes.
Dato curioso: Esos dos tenían una increíble tensión sexual del tamaño de un volcán, que por cierto negaban, aunque fuera bastante obvio. En una buena analogía, esas ganas de follarse eran como el volcán de Pompeya cuando aún Roma era considerado el centro del mundo y todos pensaban que esa gran montaña a metros del pueblo era solo un monte divino cualquiera; Esperando en silencio, hasta que por fin, una noche y de la nada, aturda a todos con sonidos implícitos desde algún lugar inesperado, dejando a todos anonadados pero no tan impresionados con chupetones visibles y ropa desperdigada.
Pero en fin, él no iba perder una grandiosa oportunidad para enterarse de lo que ocurría en el mundo exterior, solo por estar haciendo analogías de puta madre.
— Pero bueno, hombre ¿Pero que os a pasado? Se veís como la mierda. — Y ese no era otro comentario sarcástico e insultivo sin sentido de su parte, realmente una mierda mal cagada se vería mejor que esos dos en ese momento. Ambos tenían ojeras, Willy estaba cubierto de polvo y barro de la cadera para arriba, y de brea de la cadera para abajo, y sin embargo, parecía que había tenido mejor suerte a comparación de Vegetta, que justo ahora podría pasar por uno de los juguetes para arañar de su querido Don Gato.
El de ojos morados suspiró con una frustración bastante exhausta, arrastando los pies hasta su cama y acostándose pesadamente allí. El hombre parecía querer morirse, así que Auron no le dijo nada por el hecho de que lo ignoro tan descaradamente.
Hoy se sentía generoso.
— Algún gracioso metió nueve dientes de sable a la cueva que comparte con Rubius; Uno justo donde dormía y todos los demás desperdigados por allí, cuando despertó metio uno de esos gritos varoniles que suelta a veces, y el diente de sable se asusto y por poco y no lo mata. — Sinceramente, en ese momento quizo echarse a reír por lo dicho por Willy. A quien fuera que lo hubiera hecho, le daba sus respetos, sin embargo, el recordatorio de que quizás esto también era parte de la ola criminal del humano prehistórico desconocido, le hizo ponerse lo suficientemente serio para no hacerlo, ya que, si lo veía de esa forma, entonces ese ser podía ser catalogado como hostil y por ende un peligro para su misión.
Y no lo malentiendan, hace mucho que a Auron le importaba tres pingos si la tierra se iba a tomar por culo o no, y sin embargo ya estaba lo suficientemente harto de tener que sacar a patadas a todos los mutantes que se ponían a refugiarse en el agua frente a su casa, para que intentará asesinar a todo aquel que se interpusiera entre su sueño de un jardín sin carne podrida y él.
— ¿Tiene alguna idea de quién pudo haber sido? — Preguntó de una manera neutral, ya que consideraba que mientras no tuviera pruebas más allá de una hipótesis de la existencia de aquel ser primitivo, no debería hablar sobre él a menos que quisiera que lo tomarán por desequilibrado, y muestra de que en efecto, la radiación tambien había ido deshaciendo su materia gris al igual que el ahora Mutamangel.
Y Auron, en si, no quería eso. No estaba en sus propósitos de año nuevo ser considerado incapaz por radiación, siendo alejado de la vida humana decente y recluido en un campo de concentración para mutantes inofensivos, que en realidad eran convertidos en sujetos de prueba por el gobierno.
— No, bueno, no todavía. Desde que sucedió lo tuyo, fuimos investigando entre los del grupo, descartando a aquellos que también habían sido atacados, pero a todos les ha sucedido algo hasta ahora. Anteayer alguien incendio la casa en el árbol de Fargan y Willy. — Mencionó Vegetta con voz cansada, y entonces Auron se dió cuánta de que en realidad, no era tierra lo que ensuciaba la cara de Willy, era ceniza. — Por poco y también se incendia el bosque entero.
— Vaya, y ... ¿No creen que pueda haber sido La Hermandad Oscura? — Sugirió como quien no quiere la cosa para sacar posibles sospechas ocultas. Él no era ni de cerca un dectector de mentiras, sin embargo, se consideraba lo suficientemente astuto para saber cuándo alguien ocultaba algo en la mayoría de los casos, y esos dos lo hacían.
La idea escandalizó a Vegetta.
— La Hermandad Oscura no vendría a aquí, aunque quisieran. Son demasiado cobardes para eso . — Y El resto fue una reacción en cadena.
En un mundo Post Apocalíptico, todos guardaban muchos secretos, aunque en realidad, aquella información que guarden no sea muy fundamental. La vida personal y tú información civil era preciada, quizás mucho más que cualquier secreto vanal que hayas guardado durante toda tu vida, y antes de que siquiera a Auron se le hubiera ocurrido entrar a este proyecto privado para salvar a la humanidad, él se dedicaba a vender secretos.
Era divertido de cierta forma, y en si tenías que tener algo de habilidad. Habilidad para reconocer a alguien con secretos jugosos, y habilidad para extraerlos de una manera limpia.
Él tenía habilidad.
Por ello podia decir con una facilidad increíble que Willy era parte de la Hermandad Oscura, y que tenía un puesto gordo en ella; Y que también Vegetta era el Lobo Nocturno porque siempre le alababa de mil y un formas, y una persona tan narcisista nunca alaba de esa forma a alguien a parte de él mismo.
— La Hermandad es peligrosa, so idiota. La verdad, concuerdo, no están aquí. Sin embargo, si quisieran ya estuvieran jodiendonos. Agradece que esto les haya parecido aburrido. —Dijo Willy con voz reencorosa, habían estado así durante ya unos minutos, y Auron presentía por la cara roja de la ira de Vegetta, que pronto iban a soltar toda la información.
— Venga ya, Willy, que hasta pareces alabarlos. Sin embargo ¡Quizás Auron tenga razón! Quizás se colaron a nuestra misión y ahora estan aquí dándonos por saco, de otro modo ¿Cómo explicarias la casa árbol que encontramos a las afueras de la isla? Toda oculta entre la maleza y llena de armas primitivas ¡De seguro ellos atacaron a Auron!
¡Bingo!
— ¿Hay una casa árbol a las afueras de la isla? — Preguntó antes de que Willy respondiera con un discurso rabioso que de seguro se guardo por mucho tiempo.
Vegetta parpadeó, mirando confundido en su dirección. Al parecer se habían olvidado de su presencia, y Auron solo sonreía suavemente por ello.
— ¿Y bien?
— Bueno... Mmm, no le cuentes a nadie ¿Vale? Se supone que es un secreto pero confío bastante en tu confidencialidad. — Susurró Vegetta mirandolo a los ojos. Auron quizo reír, a vaya persona le confiaba sus confidencialidades. — Willy y yo fuimos a investigar junto a Luzu por la isla a días de que te atacarán, y no muy lejos de él prado de los Diantes de sable estaba este gran árbol, parecido al que se incendio. Estaba hueco y dentro el había un montón de cosas, desde comida, hasta armas.
Entonces ambos se miraron antes de mirarlo a él, quizás no estaban de acuerdo en si miembros de la hermandad de habían colado o no a la misión, pero el menos en una cosa si estaban de acuerdo..
— Aún no podemos explicar el por qué.
•••••••••••••••
Auron escucho sus palabras en su cabeza una y otra vez, cuando en medio de la noche y con una antorcha en mano, encontró el dichoso gran árbol prehistórico, a las afueras de la isla, cruzando el valle de los dientes de sable, escondido entre la maleza.
Suspiró, recorriendo el árbol con la mirada mientras apagaba la antorcha contra una roca. Lo único bueno de ese lugar, era la noche. Cuando Auron era niño, aunque todavía el mundo no se había ido a la mierda totalmente, la vida era lo suficientemente decadente para que el siquiera salir fuera dañino, y más cuando él vivía en uno de los epicentros de radiación más grandes de toda España. Entonces, conforme creció solo pudo ver una vez el cielo nocturno, llevándose una gran decepción al darse cuenta que en realidad, ni siquiera oscuro era. Entonces cuando se convirtió en adulto, y llegó a Karmaland, la ciudad siempre estuvo cubierta por el domo de contención, haciendo que el día y la noche fueran indistingibles por todo el vapor radiactivo que se arromlinaba contra el.
Allí, en esa época, el cielo era hermoso, claro y brillante, justo como contaban sus abuelos que eran en otros tiempos, e incluso más.
Con cautela, fue caminando lentamente al rededor del árbol, siguiendo las vagas señalaciones que le soltó Vegetta descuidadamente, mientras miraba la sombra de su cuerpo que causaba la luz lunar. Su mano estaba arrastrándose contra la corteza cuando por fin, encontró está pequeña discontinuación, tan suave y tan bien escondida por el muzgo que a simple vista no creia que pudiera encontrarlo.
Tenía que tener cuidado, mucho cuidado, penso. Posiblemente dentro de ese árbol estuviera un ser primitivo altamente violento que podría destriparlo en cuestión de segundos, tan fuerte y bronceado, de seguro mucho más mamadisimo que el propio Vegetta, y quizás más feo que el culo de Rubius.
No sé imaginan que sorpresa se llevó Auron al encontrar este cuerpo delgado, femenino y curvilíneo, temblando entre pieles de animales mientras gemía y lloraba.
Sinceramente, no se esperaba a una chica, y menos que fuera bonita. Ya con el hecho de que tuviera características tan inusuales como el color del cabello y los ojos, la hacia extraña, pero en sí, si estuviera menos desaliñada y más limpia, podría pasar perfectamente por alguien de su época.
Auron estaba bastante impresionado, la verdad.
Ella lloraba, lloraba mucho, sin embargo, estaba durmiendo. Quizás tenía una pesadilla, pensó por un momento antes de descartar la idea ¿Un cromañon tendría, al menos, la capacidad de si quiera soñar?
Sin embargo, ella parecía tener tanta angustia, gimiendo como si estuviera sufriendo la más grandes de las torturas y sudando a mares, que Auron no podía evitar sentir lastima por ella.
Quizó acercarse, así que lo hizó, porque se veía tan infensiva en ese instante, tan necesitada de ayuda, que, como rara vez sucedía, su lado blando salió a relucir, acercándose lentamente mientras tocaba su hombro con suavidad, dándole caricias tranquilizadoras aunque su capacidad de consuelo y empatía fuera similar al de una simple y fría roca de cantera.
Nunca se espero esa llave americana brutal que descubrió una nueva fase de flexibilidad en su brazo que nunca imagino, seguido, por supuesto, de una patada, para después, ya en el piso y convertido en polvo por el dolor de su herida, se amenzado por un rudimentario (Pero afilado) cuchillo de hueso.
Eso le pasaba por interesarse en los problemas mentales de una pecosa chica pelirroja de la prehistoria.
Entonces abrió los ojos lentamente, después de un tomo para recuperar el aliento, y lo que vio le hizo atragantarse otra vez. Seguia siendo el mismo rostro, básicamente, sin embargo, sus rasgos delicados se contorcionaban por el llano salvajismo.
Y entonces, por primera vez en años, Auron estaba realmente aterrado de lo que pudiera pasarle. De morir. Pensó en su madre, pensó en sus hermanos, pensó en su familia y de como posiblemente su equipo lo encontrarían días después allí, muerto y en descomposición por su propia impredencia.
Y sin embargo, nada sucedió.
Ella de repente le soltó con brusquedad, sentandose en un rincón oscuro con aire cauteloso, y aunque en sí no estaba tan alterada como en un principio, Auron no quería probar suerte intentando escapar.
Él estaba a su merced.
Recuerda que en algún momento de su juventud, Auron, leyó este libro sobre estrategia que en repetidas ocasiones le salvó muchas veces de palmar. El Arte de la Guerra no era en sí uno de sus libros favoritos, pero definitivamente era uno de los más útiles; En fin, en ocasiones como esa, ese libro le enseñaba a engañar al enemigo, haciéndole aparentar totalmente diferente a lo que era, sin embargo, esa chica parecía oler su miedo.
Así que se quedó quieto porque Zhun Zhu no le iba a salvar de esta, al menos ya no. Se había apresurado demasiado en su búsqueda y ahora estaba en territorio enemigo, totalmente solo y sin que nadie supiera de su propósito ni en dónde estaba.
No murió en una máquina del tiempo mediocre, pero si a manos de una chica prehistórica genéticamente imposible.
Fabuloso.
El ambiente estaba tenso, no sabía porque aún no lo mataba, pero tampoco quería darse aires. Lentamente fue adoptando un posición más cómoda, la adrenalina drenandose de su cuerpo, dejando paso al dolor ya olvidado de su espalda y brazo.
Se había golpeado la cabeza, justo ahora se daba cuenta. Estaba sangrando, pero como ya había dicho, no quería abusar de su suerte. Estaba vivo, no sabía porque pero lo estaba, y tenía que aprovecharlo, así que se fue arrastrando lo más lejos de ella posible, hasta quedar pegado junto a una pared vacía, tosca y extrañamente con manchones rojos y feos.
Cómo todo allí.
Y así paso el tiempo, con ellos dándose miradas indiscretas el uno al otro, sopesando y midiendose como oponentes. En silencio absoluto y brutal, lleno de una hostilidad y desconfianza tacita y cortante.
Auron se sentía mareado, incluso aunque la herida en su frente no fuera más sería que un poco de sangre, el estrés que sentía le hacía sudar como si estuviera delirando en fiebre.
Quería descansar. Era muy tarde, estaba incómodo y lo más seguro es que su abdomen había comenzado a escoser otra vez; Así que cerró los ojos, aunque en aquella situación fuera la decisión de un loco de atar. Respiro profundo, pensando en que haría una vez y la mañana llegará, simplemente era algo incierto ¿Se quedarían allí? ¿Ella lo mataría? Ó ¿Simplemente se iría y lo dejaría en esa "Casa" para que decidiera que hacer?
A Auron le causaba temor lo que pudiera pasar.
Y entonces, un pequeño espasmo le recorrió cuando sintió unos dedos curiosos tocarle el rostro. Su cuerpo se tenso nuevamente, abriendo los ojos con una extramada lentitud casi agobiante.
Ella estaba justo ahí, mirándole con sus grandes y verdes ojos como si fuera un espécimen raro en un laboratorio de cruces genéticos, y Auron se congeló. Estaba realmente muy cerca.
Nunca le gustó el contacto humano. Tuvo novias, quizás alguno que otro amigo con beneficios, sin embargo, ninguno duró demasiado, ni siquiera él y Mónica que ahora eran algo parecido a Roomings. Así que simplemente ahora, al sentir sus alientos mezclándose entre sí en el aire, le hacia sentir levemente inquieto.
Lo cual era raro porque por lo general golpearía a cualquiera que se atreviera a interrumpir su espacio personal.
La mano vago curiosamente por su rostro, tocando su cabello, acariciando su mandíbula, jalando el arete de su oreja, y alajandose levemente con miedo al ver su mueca de dolor; Todo hasta que finalmente llegó a la herida sobre su cabeza, y con dos dedos, hizo el amago de limpiarlo, y a Auron le pareció algo tranquilizante, incluso adorable y chistoso hasta cierto punto, hasta qué, claro, se llevó esos dos dedos ahora embadurnados en su sangre a la boca.
Vaya por dios.
— ¿Que cojones? — Susurró cuando de repente ella empezó a escupir, al parecer no gustandole el sabor de su sangre, antes de mirarle con cara de molestia, como si de alguna forma le hubiera estafado, y ahora ella se sentía traicionada.
Entonces miró su boca con esos grandes ojos, y olvidando por un momento la molestia que al parecer sentía, tocó sus labios y se acercó mucho, mucho más.
Lo único en que pudo pensar Auron en ese momento era que sus dedos eran ásperos y para nada delicados, algo largos y, llenos de cayos y muchas cicatrices.
Eran bonitos dedos.
Y entonces ella pellizco suavemente su mentón, mientras gruñia de forma parecida a la de un animal, antes de afianzar sus uñas a un más fuerte a su piel.
— ¡Eh, que me duele, joder! — Exclamó bajo y ella sonrió, y a Auron se le escapó el aire al ver los dientes más afilados que jamás había visto en su vida, y eso que el vivía en una época dónde las mutaciones podían llegar a ser brotezcas y brutales.
Y luego de un largo rato de observarlo fijo, ella volvió a gruñir, enterrando nuevamente sus uñas.
— ¡Joder que no!
Y cuando esa chica pelirroja empezó a reír, Auron supo que tenía una suerte extraordinaria y que esa noche, por ende sería larga.
Muy larga.
•••••••••••••••••
— ¡Joder, Luzu! Ya deja de dar vueltas ¡Que me mareas hombre! — Exclamó Fargan, tomando algo de café junto a Willy en la pequeña mesa junto a la ventana de la máquina del tiempo.
Luzu no dejó de dar vueltas.
Todos estaban allí desde más o menos unas cinco horas, que fue cuando Luzu, después de su trote nocturno fue a revisar a Auron nuevamente, encontrándose con que no estaba y que sus cosas tampoco y ahora, después de una dramática reunión, todos estaban allí, esperando al regreso de Auron, tomando turnos para ir a buscarlo mientras los otros descansaban.
Willy y Fargan habían regresado hace una hora, se habían duchado, luego se cambiaron y ahora se sentaban a desayunar, sin embargo, Luzu y su indeseable caminata en círculos los estaba de poniendo de los nervios, incluso a Fargan que por lo general no le daba mucha importancia a cualquier cosa que no estuviera relacionada directamente con Willy, el TNT y la pólvora.
— Auron podría estar por allí, herido quizás... Quizás ... — Y entonces se quedó callado con una cara de pánico, medio paralizado, medio histérico, mientras su mirada se perdía.
— Venga, que ahora al menos tendremos unos minutos de tranquilidad. — Susurró el albino, tomando café y comiendo un sándwich.
Fargan río. La puerta se abrió, y por ella entro el escándalo encarnado, despertando de su parálisis a Luzu qué miró al grupo de recién llegados con esperanza antes de desecharla al no encontrar a Auron entre ellos, y seguir caminando.
Willy maldijo en voz baja.
— ¿Algo sobre Auron? — Preguntó, porque era la única forma de que Luzu dejara de ir de allí para acá y de allá para acá.
— No. Buscamos por todos lados, incluso en el prado de los dientes de sable, pero no hay rastro de él. — Explico Vegetta, y Rubius, con cara de haber sido follado en una piedra, fue diractaramente a la ala médica (Si se le puede llamar ala médica a un pequeño rincón con un botiquin destartalado) y se rocío con repelente contra mosquitos.
Luzu jadeo y la caminata se volvió aún más insistente, si es que era posible.
— Hombre, Luzu, cálmate un poco que de seguro que lo encontramos antes de mañana. — Le consoló Alexby y al fondo Mutamangel gruño.
Aunque no lo crean, él era por mucho el más dócil del equipo, con todo y que una vez quizo arrancarle un dedo del pie a Willy.
Rubius se sentó junto a Fargan y empezó a comer un sandwich, normalmente no estaba tan silencio, pero Luzu los tenía buscando a Auron desde la madrugada, así que era bastante comprensible que estuviera de un no muy buen humor.
— Hemos buscado por todos lados, ¿Dónde podría estar? — Dijo y los demás siguieron consolandolo aunque ese "Hemos" les hubiera sonado a poliedro.
— Os aseguro que lo encontraremos, yo mismo os doy mi palabra de que- ... — Empezó Vegetta, con su típico discurso heróico y de líder, hasta que claro, Rubius le interrumpio.
— Vegetta...
Vegetta sonrió de forma enojada, no le gustaba ser interrumpido, así que por primera vez en mucho tiempo hizo oídos sordos y siguió hablando. — No nos iremos de aquí sin Auron sano y salvo-...
— ¡Vegetta!
— ... Para llegar siendo héroes, salvadores de la humanidad, valientes que bajo toda amenza..-
— ¡Vegetta hijo de puta!
— ¡¿Que quieres... Tontito?! — Exclamó él con cara de haber dicho una vulgaridad barbarica.
— Auron está caminando hacia acá, pero bueno, como tú insties en ignorame pues jodete. — Y ni siquiera había terminado de hablar cuando fue arrojado por Luzu, que se asomo por la ventana antes de correr hacia la puerta como si su vida dependiera de ello.
Al momento, todos hicieron lo mismo.
— ¡Auroncito! — Grito Luzu mientras corría escaleras abajo hacia el otro a toda velocidad, abrazándolo con fuerza cuando llegó hasta él mientras reía, aunque en realidad no pudo disfrutar de calor ajeno por mucho tiempo, porque fue inmovilizado por una mole pelirroja, qué gruñendo y apuntandole con una lanza, le fruncia el seño con ojos salvajes e intenciones asesinas.
— ¡¿Pero que cojones?! — Exclamó Fargan mientras se detenía en seco a unos metros de Luzu. Todos mirando a la chica pelirroja como si fuera un fenómeno de circo, más por lo inexplicable de su presencia que porque unos centímetros mas y mata a Luzu.
— ¡Pero bueno! ¿Sois gillipollas? ¡La estáis espantando! — Exclamó Auron frunciendo el seño, acercándose rápidamente a la chica, susurrandole cosas. — Shhh, Lolo, todo está bien, estoy bien ¿Me ves? Bien — Dijo de forma pausada mientras hacia que le mirara a los ojos.
— Claro, nosotros la espantamos a ella ¿No? — Exclamó Fargan en voz baja, mientras los demás solo flipaban en colores.
Mientras tanto, la ahora nombrada Lolo, solo miraba desconfiadamente de Auron a Luzu, hasta que por fin solo retrocedió, aún alerta, posándose detrás de Auron de forma protectora, mirándoles a todos y cada uno con una amenaza silenciosa.
Luzu apenas se recuperaba de su shock.
— Joder, Luzu, ten más cuidado a la próxima eh, que Lolo no es agresiva, solo... Eh, algo impulsiva ante las cosas inesperadas. — Explicó antes de sujetar levemente el brazo de ella.
— Ah sí, lo siento. — Dijo Luzu, y se levantó, sacudiéndose el polvo de encima, mientras miraba de un lado a otro.
Nadie parecía querer cuestionar lo subreal de situación.
— Bueno, eh, Lolo... Eh Soy Luzu ¿Un placer conocerte? — Y entonces él sonrió amablemente extendiéndole la mano como sino fuera una persona prehistorica, porque si el entraba en pánico todos entrarian en pánico.
Ella miro su mano de forma despectiva, antes de arrugar sus labios, y mirarlo de nuevo a él, sin muchas aparentes intenciones de apretar suano de regreso.
Quizás era su impresión, pero parecía que no le agradaba del todo.
— A Lolo no le gusta el contacto humano. — Menciono Auron, y Luzu retiro su mano de forma incómoda, viendo con ojos entrecerrados como de repente la pelirroja empezaba a abrazar a Auron, retregandose contra él mientras le miraba fijamente.
— Por supuesto que sí.
Y entonces todos se quedaron callados por un tiempo, mirándose unos a otros, y pensando que estas cosas seguramente solo le pasaban a el pato Lucas.
— Todo muy lindo, y muy hermoso, pero me puedes explicar Auron como.... ¿¡Cómo recórcholis está esta chica aquí?!
Y Auron suspiró, mirando a Lolo y su lanza, y luego a Vegetta que parecía apunto de estallar de la ira.
En vaya marrón se había metido.
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Créditos a: Nombres de los creadores archivados en las imágenes.
Rubegetta 1/?
wenaaas cabros!!
chucha no publicaba desde que empezaron las marchas
Luzu: Lolito ha asesinado gente! Ha matado gente por meses! Es literal un asesino!
Auron: Sí, pero no estás viendo todos los hechos.
Luzu: Que son??
Auron, abrazando a Lolito que intenta escapar: Lo queremos.
💚🤎











